Rosario, jueves 19 de marzo de 2026
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Rosario, jueves 19 de marzo de 2026

Triste récord para el tren Rosario-Buenos Aires: tardó 13 horas en llegar a Colegiales

El episodio reavivó cuestionamientos sobre el deterioro del servicio ferroviario, que a casi 140 años de su inauguración atraviesa uno de sus momentos más críticos
Tren de pasajeros

El servicio de trenes de pasajeros que une Rosario con Buenos Aires volvió a quedar en el centro de la polémica tras una demora inédita de 13 horas para completar el recorrido hasta Colegiales, ya que actualmente no llega a la estación Retiro.

El episodio reavivó cuestionamientos sobre el deterioro del servicio ferroviario, que a casi 140 años de su inauguración atraviesa uno de sus momentos más críticos, afectado por fallas técnicas, falta de inversión y problemas estructurales en la infraestructura.

 

De símbolo de progreso a servicio en crisis

El contraste con el pasado es marcado. Durante la década de 1990, bajo la concesión de Nuevo Central Argentino, el viaje entre ambas ciudades se realizaba en apenas 4 horas, aunque en ese período el servicio de pasajeros fue discontinuado.

El tren volvió a operar en abril de 2015, con la habilitación del Apeadero Sur. En ese entonces, el trayecto demandaba 6 horas y 54 minutos y se presentaba como una alternativa moderna con expectativas de crecimiento. Sin embargo, lejos de mejorar, los tiempos se fueron extendiendo: para 2021 el viaje ya duraba unas 8 horas, y en la actualidad puede superar ampliamente ese registro.

 

Fallas, restricciones y falta de inversión

Entre las causas señaladas para la demora récord aparecen deficiencias estructurales, problemas técnicos y limitaciones operativas, como restricciones de velocidad en zonas urbanas donde las vías conviven con viviendas. También se mencionan iniciativas inconclusas, como la instalación de pasos a nivel electrónicos que nunca se completaron, lo que impide optimizar la circulación de las formaciones.

El deterioro del servicio se enmarca además en un contexto más amplio de recortes y reconfiguración del sistema ferroviario impulsado por el gobierno nacional de Javier Milei, que incluyó la eliminación de al menos 12 trayectos, entre ellos el que conectaba con Cañada de Gómez. Hoy, el servicio entre Rosario y Buenos Aires opera con fuertes limitaciones y un futuro incierto, lejos de los estándares que supo tener y sin señales claras de recuperación en el corto plazo.