En un contexto donde la sensibilidad social está a flor de piel por la reciente aprobación de la Reforma Laboral, que quita derechos adquiridos para los trabajadores argentinos, un comentario burlón del canciller Pablo Quirno en una entrevista con Eduardo Feinmann por A24 encendió la polémica nuevamente.
Lo que pretendía ser una anécdota descontracturada sobre una lesión deportiva terminó exponiendo una desconexión preocupante con la realidad de los trabajadores que el propio Gobierno buscó regular con mano dura. Y en las redes se interpretó como una provocación para el sector laboral y una broma con gusto a privilegio.
Durante el inicio del reportaje, Feinmann notó que el funcionario tenía la mano vendada. Ante la explicación de Quirno sobre un «accidente deportivo» como arquero, es decir, jugando al fútbol, el periodista lanzó una pregunta cargada de ironía sobre uno de los puntos más ríspidos que tuvo el proyecto oficialista.
«¿Le van a bajar el sueldo 50%?», consultó el periodista. La respuesta de Quirno, lejos de la cautela institucional, fue un alivio personal: «No, porque gracias a Dios fue antes de la promulgación de la ley».
Aunque el ítem de los descuentos por licencias médicas fue finalmente retirado de la iniciativa aprobada tras la fuerte resistencia sindical y social, las palabras de Quirno resuenan como una burla para miles de empleados.
Es que mientras el Ejecutivo pregona la austeridad y la «meritocracia», el canciller, que se autopercibe «arquero y jugador de varias áreas», celebra haber «zafado» de una lógica de ajuste que su propio espacio político intentó imponer al resto de los argentinos.
Este intercambio no solo deja expuesta la ligereza con la que se tratan temas de subsistencia básica en los despachos oficiales, sino que refuerza la imagen de un funcionariado que se siente a resguardo de las leyes que ellos mismos diseñan.