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Una década sin David Bowie, el artista que rompió todos los moldes y mostró al mundo el verdadero sentido de la diversidad

Este sábado 10 de enero se cumplen diez años de la muerte del músico y actor inglés, que murió a los 69 años, dos días después de cumplirlos. Recién en este tiempo, su legado empezó a dimensionarse y todo indica que aún hay mucho por descubrir
Una década sin David Bowie, el artista que rompió todos los moldes y mostró al mundo el verdadero sentido de la diversidad

Aunque su presencia mágica siga latiendo en el imaginario de una legión de fanáticos en todo el mundo, este sábado 10 de enero se cumple una década de la muerte de David Bowie, acaso uno de los artistas más rupturitas, arriesgados y libres que haya dado el mundo de la música a lo largo de la historia.

Bowie, que también era actor y muchas cosas más, todas cercanas al arte como herramienta política, murió tras una enfermedad el 10 de enero de 2016, pero su legado vuelve a leerse desde una dimensión que excede ampliamente lo musical y que quizás esta década haya servido para poner en valor definitivamente.

Sucede que el artista británico incomodó y descolocó a la sociedad de su época con su visión sobre el género, la sexualidad y la provocación en tiempos de corrección política, cuando las disidencias sexuales eran carne de estigmatización, censura y persecución mediática y varias décadas antes de que se entienda que el género es autopercibido y no una decisión de los demás.

«Young Americans», cincuenta años del disco con que David Bowie conquistó Estados Unidos

Tanto es así que mucho antes de que la diversidad se convirtiera en consigna global, Bowie utilizó su propio cuerpo, la moda y la puesta en escena como herramientas de intervención cultural directa dejando en claro que la ambigüedad es algo inherente a todos los seres humanos.

Nacido como David Robert Jones en Brixton, popular barrio del sur de Londres, Bowie no dudó en cambiar de imagen y de estilo en múltiples ocasiones a lo largo de sus 69 años de vida.

Autor de éxitos como “Starman” y “Space Oddity” murió como consecuencia de un cáncer de hígado que padecía desde hacía meses. La noticia se produjo tan sólo dos días después de publicar su último álbum de estudio, Blackstar, que coincidió con el día de su cumpleaños.

Bowie era hijo de una acomodadora de cine y un trabajador de una ONG, y fue su hermano mayor quien lo acercó al rock y ya en su adolescencia empezó a formar sus primeras bandas. La primera, The Kon-rads, cuando aún iba al colegio. Para evitar que lo confundieran con el líder de The Monkees, Davy Jones, decidió cambiar su apellido original por Bowie, apropiándose del nombre de unos famosos cuchillos estadounidenses. Su primer gran éxito llegó en 1969, coincidiendo con el lanzamiento del Apolo 11, el referido “Space Oddity”, que dio título a su segundo disco.

El despegue definitivo del artista llegaría en los años 70, con su álbum The man who sold the world, caracterizado por un sonido hard rock, al que evolucionó desde el rock acústico y de folk de su trabajo anterior. Su estilo quedó patente desde la portada del disco, con el cantante luciendo tumbado con un vestido de estética japonesa y pelo largo.

En aquella gira de promoción surgió la idea de lo que posteriormente sería su personaje Ziggy Stardust, una mezcla entre Iggy Pop y la música de Lou Reed, que cultivaría en su disco The Rise and Fall of Ziggy Stardust and the Spiders from Mars de 1972. A su alter ego le dedicó un tema, donde hablaba de una estrella de rock alienígena bisexual y andrógina que actuaba como mensajera de seres extraterrestres. El disco incluyó otra de sus composiciones más emblemáticas, “Starman”.

Una década sin David Bowie, el artista que rompió todos los moldes y mostró al mundo el verdadero sentido de la diversidad

En la segunda mitad de los 70 publicó la conocida como Trilogía de Berlín y sus álbumes con Brian Eno, como Inmortal (1977). Bowie no sólo trabajó en sus propios discos, sino que colaboró en la producción de las obras de otros artistas como Iggy Pop (The Idiot, Lust for Life), Lou Reed (Transformer) y el clásico de Mott The Hoople, All the Young Dudes.

Además, cultivó su faceta como actor, en la manera en la que se entregó a los personajes que fue creando para su propia música. No en vano, en sus actuaciones aún como Ziggy en temas como “Ziggy Stardust” y “Aladdin Sane”, las copó de provocadoras performances que incluyeron desde desnudos a simular sexo oral con la guitarra de Ronson, pasando por quedarse en calzoncillos de luchador de sumo.

Tras abandonar el personaje de Ziggy, Bowie se mudó a Nueva York y posteriormente a Los Ángeles, donde produjo Diamond Dogs (1974), enmarcado entre el funk y el soul. El disco se basó en una mezcla entre un musical basado en una ciudad postapocalíptica y la idea de ponerle obra a 1984 de George Orwell. Alan Yentob filmó el documental  Cracked Actor durante la gira del álbum, retratando una época de constante inspiración, pero también de alto consumo de drogas. Tras un descanso, regresó con el disco de soul Young Americans (1975), al que perteneció “Fame”, canción que compuso junto a John Lennon y que supuso su primer número uno en Estados Unidos.

En 1976, al tiempo que su adicción por la cocaína iba en aumento, el músico se mudó a Suiza. Allí desarrolló su talento pictórico, creando lienzos posmodernos. Antes de acabar el año se trasladó a Berlín, atraído por la escena musical alemana, para desintoxicarse y revitalizar su carrera. En la ciudad compartió piso con Iggy Pop y arrancó su colaboración con Brian Eno.

El resultado fue la referida Trilogía de Berlín, integrada por Low, Heroes y Lodger. También hizo un cameo y puso banda sonora a la película Christiane F., una historia real sobre la drogadicción adolescente en el Berlín de los años 70. Con otra de sus incursiones en el cine, la canción “Cat People”, para el film homónimo de Paul Schrader, logró la nominación al Globo de Oro. Otro de sus papeles más populares fue el de Jareth, Rey de los Goblins, que encarnó en Laberinto, de Jim Henson.

Con Let’s dance logró en 1983 otro de sus hitos comerciales, siendo el sencillo homónimo, “Modern Love” y “China Girl” los temas más populares; y con Bowie convertido ya en uno de los realizadores de videoclips más importantes de la época. En 1984 colaboró en “Tonight” con Tina Turner y en 1987 viró hacia el rock con tintes de industrial y tecno en “Never Let Me Down”. Como parte de la banda Tin Machine, siguió cultivando el rock; y de nuevo en solitario, en 1993, giró hacia el soul, jazz y hip hop en “Black Tie White Noise”. Posteriormente, compondría bandas sonoras hasta para videojuegos (Omikron); y en 1999 se despidió de la música electrónica con Hours.

Su carrera hipnótica y cambiante, sin por ello perder un ápice de personalidad, lo llevó en 2006 a ser galardonado con el Premio Grammy a la trayectoria. En 2013 salió su disco The Next Day, que contuvo temas con videoclips acompañados de polémica como el del tema que da título al álbum, que incluía referencias a la crucifixión de Cristo; y “Valentine’s Day”, que versa sobre un hombre que asesina a disparos a estudiantes en una iglesia.

Universo Bowie

El impactante legado de David Bowie tendrá a partir de septiembre su propio espacio en el corazón de la ciudad de Londres

Entre las noticias que implican homenajes y reconocimientos al artista a una década de su partir, la casa de la infancia de David Bowie en el sur de Londres será restaurada y abierta al público. La organización benéfica Heritage of London Trust anunció que adquirió la vivienda adosada del número 4 de Plaistow Grove, en Bromley, y que recreará el diseño interior exacto de cuando un joven Bowie vivió allí entre 1955 y 1967, desde los 8 hasta los 20 años.

El proyecto, que prevé finalizar a finales de 2027, convertirá la casa en un espacio para talleres creativos y de capacitación para jóvenes.

Pero además, las y los fanáticos del artista pueden acercarse como nunca antes al universo creativo de Bowie, dado que el Victoria & Albert Museum (V&A) inauguró recientemente el Centro David Bowie, un espacio permanente que reúne más de 90 mil objetos relacionados con el músico, incluyendo vestuario icónico, instrumentos, manuscritos y material inédito.

Una década sin David Bowie, el artista que rompió todos los moldes y mostró al mundo el verdadero sentido de la diversidad