En pleno conurbano bonaerense, mientras muchos brindaban, algunas empresas continuaron con los despidos. La petroquímica multinacional Sealed Air, cuya planta está en Quilmes, envió 65 telegramas de despido el 30 de diciembre. Los trabajadores paralizaron la planta y protestan en la puerta. La historia de este ajuste comenzó en noviembre.
Sealed Air es una empresa fundada en 1960 que se dedica a los envases y embalajes en diferentes rubros. A nivel mundial tiene 16.400 empleados y en 2024 tuvo ingresos de USD 5400 millones, según explica su página web. Para dimensionar el poder de esta empresa basta con decir que brinda servicios en 117 países y cuenta con 105 instalaciones en el mundo donde fabrica sus productos.
En la región, la empresa está presente en Chile, Perú y Colombia. Su sede global está en Charlotte, Carolina del Norte, Estados Unidos.
Su planta quilmeña está ubicada en Primera Junta 550 y se estima que cuenta con 200 operarios. A principios de noviembre, Sealed Air Argentina anunció que iba a despedir a 89 trabajadores.
El delegado gremial de Sealed Air, Alfredo Piscopo, señaló: «La razón que dieron desde RRHH fue que la empresa atraviesa una reestructuración pedida desde Brasil, México y Estados Unidos. Hasta hace cuatro o cinco meses teníamos buenas ventas y en varios sectores se hacían horas extras, porque no se llegaba a cubrir la demanda, salvo en el sector de laminados que terminó cerrando. Buscamos reubicar personal y sostener la producción».
Ingresaron nuevas maquinarias a la planta y el personal pidió ser capacitado. La empresa exigió más producción con menos personal y ahí comenzó el conflicto. «Nos pedían producir más con compañeros que necesitaban al menos dos meses de formación. Dijimos que así no se podía trabajar. Las conversaciones con la empresa se interrumpieron luego de la audiencia del 29 de diciembre, en el marco de la conciliación obligatoria y a las pocas horas comenzaron a llegar los telegramas», explicó el delegado al medio zonal Hecho en Quilmes.
Los despidos se formalizaron tras finalizar la conciliación obligatoria. Los trabajadores no esperaban que la empresa reaccionara con más de medio centenar de telegramas de despidos en plenas fiestas. Piscopo contó que la medida los tomó por sorpresa: «Durante toda la conciliación la gente siguió colaborando, incluso trabajando en sus francos, y esta fue la respuesta. Hoy tenemos la planta parada y 65 compañeros despedidos».
Desde hace varias horas, los trabajadores se manifiestan frente a la entrada de Sealed Air. Tras una asamblea, el personal resolvió un paro por tiempo ininterrumpido.
El objetivo inicial de la empresa era reducir el 45% de su planta, pero ante la resistencia de los trabajadores del gremio petroquímico, se logró frenar los despidos de 24 trabajadores. Pero los cálculos numéricos no alcanzan cuando 65 familias se quedan sin un ingreso mensual, en épocas donde reinsertarse laboralmente no es tarea fácil.