Rosario, martes 03 de marzo de 2026
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Rosario, martes 03 de marzo de 2026

¿Visitantes en la noche polar? El enigma de la Base San Martín y la señal que desafió a la ciencia

Asombrosa coincidencia: mientras los instrumentos de medición detectaban una energía "imposible", un gigantesco objeto luminoso sobrevolaba la zona en total silencio
base San Martín, Antártida argentina.

En abril de 1991, el silencio absoluto de la Antártida Argentina se vio interrumpido por un suceso que, más de tres décadas después, sigue generando interrogantes. Los documentos recientemente desclasificados sobre el incidente en la Base General San Martín revelan una asombrosa coincidencia: mientras los instrumentos de medición detectaban una energía «imposible», un gigantesco objeto luminoso sobrevolaba la zona en total silencio.

El riómetro: el «oído» que escuchó lo inexplicable

Este sofisticado receptor de radio no emite señales, sino que se dedica a «escuchar» el ruido radioeléctrico cósmico que llega desde las profundidades de nuestra galaxia. Cuando la ionosfera terrestre se altera, este flujo de energía varía, y el riómetro lo registra a través de agujas gráficas.

Aquella noche de 1991, el ingeniero electrónico Esteban Lucio González presenció algo técnicamente absurdo: las tres agujas grabadoras del equipo, que operaban en canales totalmente independientes, comenzaron a trazar líneas idénticas de forma simultánea. Según González, para que canales discretos se sincronicen de esa manera, se requeriría una fuente de inducción externa de una potencia colosal, equivalente a tener un portaaviones nuclear anclado a pocos metros de la antena.

Un círculo de luz sobre el mar de Weddell

Mientras los instrumentos se saturaban durante cuatro horas y media, el factor humano validaba la anomalía técnica. El meteorólogo Miguel Amaya y otros 19 integrantes de la dotación observaron un enorme círculo luminoso desplazándose con lentitud extrema hacia el mar. El objeto, que se movía sin emitir el más mínimo sonido a pesar de la nubosidad baja y la nevada persistente, coincidió exactamente con la duración de las señales anómalas en el laboratorio.

El rol de CEFORA: tras la pista de los rollos perdidos

La recuperación de esta historia no fue casual. La Comisión de Estudio del Fenómeno Ovni en la República Argentina (CEFORA), liderada por Andrea Pérez Simondini, utilizó la Ley 27.275 de Acceso a la Información Pública para obligar al Estado a liberar estos expedientes. Gracias a esta gestión, el Ministerio de Relaciones Exteriores reconoció la existencia de nueve rollos de papel originales con las mediciones de aquel año.

Los documentos desclasificados por CEFORA confirman protocolos de seguridad inusuales: tras el informe técnico de 1991, la Dirección General del Antártico ordenó silencio radial estricto y prohibió enviar los datos por los canales habituales. El ingeniero González recibió la instrucción de custodiar los rollos físicamente —manteniéndolos literalmente «bajo el brazo»— hasta poder entregarlos en mano meses después.

archivos fisicos del riometro de la base san martin

Hoy, ese material histórico descansa en el Instituto Antártico Argentino, a la espera de un análisis forense moderno que determine si lo que ocurrió en la Base San Martín fue un evento de meteorología espacial desconocido o el registro de una tecnología que aún no podemos comprender.

Lo que los documentos de CEFORA confirman es la realidad de un incidente técnico y visual no explicado, la ciencia todavía tiene pendiente realizar un análisis forense digital sobre los rollos de papel para determinar si la energía registrada fue de origen natural, humano o, como sugieren los entusiastas, de una procedencia mucho más enigmática.