Rosario, jueves 26 de febrero de 2026
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Rosario, jueves 26 de febrero de 2026

El bloque Peronista del Concejo Municipal lanzó “Las Bases de Rosario” rumbo a la Carta Orgánica

El edil Mariano Romero señaló: "Nadie puede decir que es el dueño del futuro"
El bloque Peronista del Concejo Municipal lanzó “Las Bases de Rosario” rumbo a la Carta Orgánica

Después de décadas de reclamos y debates postergados, Rosario abrió finalmente la puerta a su autonomía. El año próximo se elegirán los estatuyentes que tendrán la tarea de redactar la Carta Orgánica, una suerte de Constitución local que definirá cómo se gobierna la ciudad, qué herramientas tendrá el Estado municipal y qué derechos y prioridades quedarán consagrados en el papel. En otras palabras, se trata de discutir qué Rosario quiere proyectarse hacia adelante.

En ese escenario, el Bloque Peronista del Concejo Municipal, que conforman los ediles Mariano Romero, Majo Poncino y Pablo Basso, lanzó “Las Bases de Rosario”, una iniciativa que busca “correr la discusión de la rosca anticipada por nombres y candidaturas para llevarla al terreno de los contenidos”. La propuesta es “convocar a gremios, vecinales, clubes, organizaciones sociales e instituciones para construir acuerdos mínimos antes de que empiece la redacción formal”. “Primero acordamos las bases, después se escriben los artículos”, sintetizó Romero.

—Están lanzando “Las Bases de Rosario” ¿Por qué ahora?
Después de décadas de pelea, Rosario por fin consiguió su autonomía. Pero la historia recién empieza, y el año que viene tenemos que darle forma a esa victoria, y elegir estatuyentes para que escriban la Carta Orgánica.

—Expliquemos qué es la Carta Orgánica.
Para que se entienda sencillo, aunque jurídicamente no sea lo mismo, es como escribir la Constitución de la ciudad. Por eso nosotros decimos que es algo muy importante. Más allá de lo administrativo, la Carta Orgánica va a definir cómo va a ser la Rosario del futuro. Y si esa discusión se da entre cuatro paredes, el futuro va a ser mezquino. Nosotros creemos que antes de escribir los artículos hay que acordar las bases. Y esas bases tienen que surgir de las bases de la sociedad, de la comunidad organizada.

—¿Qué significa eso en concreto?
Significa convocar a gremios, vecinales, clubes, escuelas, organizaciones sociales e instituciones de la ciudad, y también a los ciudadanos de a pie. Rosario es una ciudad no fundada, que se hizo desde abajo. La levantaron sus trabajadores, la sostienen sus clubes, sus escuelas, sus barrios. Entonces es lógico que la discusión sobre cómo se gobierna también empiece desde abajo.

—En tiempos donde la dirigencia aparece desconectada de la realidad, hay quien podrá decir que esta discusión es técnica, y que sólo le interesa a la política.
Coincidimos con ese diagnóstico. Hoy los rosarinos están más preocupados por salir a la calle sin que nadie les haga daño, o por llegar a fin de mes. Pocos saben que el año que viene se discute esto, y todavía menos son a los que el tema los interpela. La cuestión es: ¿qué hacemos con eso? Decir que no es prioridad es una excusa. Es dejar que otros decidan por nosotros. Lo que tratamos de hacer es darle protagonismo a la gente, para que se apropie del tema. Porque lo técnico va a venir después, cuando haya que sentarse a escribir inciso por inciso. Pero mientras tanto hay que ir definiendo prioridades. ¿Qué ciudad queremos ser? ¿Qué protegemos? ¿El trabajo local o la especulación? ¿La vida de los barrios o la comodidad del poder? ¿La participación real o la concentración de decisiones? Eso nos ocupa a todos.

—¿Está diciendo que hay riesgo de que la Carta se escriba de espaldas a la gente?

Si no hay procesos abiertos, ese riesgo existe. La autonomía puede ser una herramienta para fortalecer la ciudad o puede ser una reconfiguración del poder entre pocos. Nosotros queremos lo primero. Y para eso hay que discutir un proyecto de ciudad antes que nombres propios.

—¿Qué diferencia a esta iniciativa de la de otros espacios que también van a hablar de autonomía?
Lo que decíamos recién: nosotros no estamos discutiendo nombres ni candidaturas. Estamos discutiendo contenidos. Cada encuentro va a dejar una base concreta, un acuerdo mínimo. Queremos que al final del proceso haya ocho bases claras sobre los temas centrales de la ciudad. Eso es acumulación política real.

—Hablan mucho de “desde abajo”. ¿No es una consigna más?
No. Es una definición política. Rosario no nació de un decreto. Se hizo con organización, con trabajo, con comunidad. Si la autonomía va a tener sentido, tiene que fortalecer esa energía, no reemplazarla por más concentración de poder. La pregunta es quién decide: un puñado de dirigentes o la ciudad organizada.

—¿Qué esperan que pase cuando termine este ciclo?
Esperamos llegar al momento de discutir la Carta con un piso común construido colectivamente. Con acuerdos de base para un proyecto de ciudad. Que nadie pueda arrogarse la titularidad del futuro que soñamos. Primero acordamos las bases. Después se escriben los artículos.