“Con profunda tristeza despedimos a nuestro afiliado Rubens Correa, uno de los más destacados referentes de la escena nacional. Actor, director teatral, dramaturgo, docente y gestor cultural, fue director del Teatro Nacional Cervantes y director ejecutivo del Instituto Nacional del Teatro. Acompañamos a su familia y seres queridos en este duro momento”, publica un texto difundido en la mañana de este lunes por parte de la Asociación Argentina de Actores y Actrices.
Correa, quien falleció a los 91 años, había nacido en Olavarría el 11 de marzo de 1935. Inició su vocación artística en Azul, donde trabajó en radioteatro y creó el Grupo Teatro Popular Horizonte. En la década del 50 se trasladó a la ciudad de Buenos Aires para formarse y se integró al icónico grupo Nuevo Teatro, dirigido por los maestros Pedro Asquini y Alejandra Boero, del que formó parte entre 1957 y 1970. Ese año se afilió a la Asociación Argentina de Actores y Actrices y viajó a Nueva York, invitado por el director Carlos Trigo, para sumarse al Grupo 11 al Sur.
En el ámbito gremial, precisamente en los 70, fue secretario general de la Asociación Argentina de Actores y Actrices, desde donde defendió los derechos de los trabajadores de la escena. Como docente, enseñó durante décadas en la Escuela de Formación Actoral del San Martín y desde allí influyó en generaciones de artistas.
Antes del inicio de la última dictadura, Correa vivió en El Salvador y México, donde armó grupos teatrales e montó obras, pero como él mismo solía decir: “No me aguantaba mucho tiempo lejos de las tierras argentinas”. Entonces volvió y el destino quiso que estuviera en el país el 24 de marzo de hace medio siglo.

Previo a su regreso al país, fue con este elenco Grupo 11 al Sur que realizó, durante cuatro años, una gira internacional con el espectáculo Buenos Aires hoy, presentándose en más de veinte países y asumiendo también su dirección.
En 1975, ya en Buenos Aires, trabajó como actor en una versión de El Proceso, de Kafka, dirigido por otro de sus contemporáneos, el maestro Raúl Serrano, y desarrolló una intensa labor docente. Desde entonces, construyó una trayectoria prolífica, especialmente como director, al tiempo que en 1981 participó, en plena dictadura cívico-militar, del fenómeno que fue Teatro Abierto.
Entre sus trabajos actorales en teatro se encuentran El territorio del poder, La danza macabra, Sacco y Vanzetti, Polvo púrpura, Los indios estaban cabreros, La Valija, Integral Pavlovsky y Sempronio, el peluquero y los hombrecitos, entre otras.
A su tiempo, como director, dejó una huella profunda con títulos como La Malaleche, Aparecido, El Bizco, Moreira…!, Inventario, Una mañana sin sol, Sábanas frías, Lazo mecánico familiar, A propósito del tiempo, Rojos globos rojos, Los siete locos y Teresa Batista cansada de guerra, entre muchos otros.
Como gestor cultural, Rubens Correa tuvo un destacado desempeño: encabezó gestiones al frente del Instituto Nacional del Teatro (INT, del que fu uno de sus militantes y precursores) y del Teatro Nacional Cervantes, que dirigió durante más de una década.
