Rosario, domingo 19 de abril de 2026
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Rosario, domingo 19 de abril de 2026

Schmuck rechazó ceder la Salud Pública a la provincia: “Es ingenuidad u oportunismo electoral”

En diálogo con El Ciudadano Política, la titular del cuerpo legislativo local María Eugenia Schmuck apuntó contra la propuesta opositora de transferir los fondos sanitarios y advirtió sobre el riesgo de perder el poder de decisión en los barrios. También reclamó por la creación de la viceintendencia
La presidenta del Concejo Municipal

*Por Luciana Mangó y Daniel Zecca

La presidenta del Concejo municipal de Rosario, María Eugenia Schmuck, analizó la actualidad política local y nacional. En diálogo con el stream El Ciudadano Política, defendió el sistema de salud municipal frente a la propuesta opositora de ceder su financiamiento a la provincia, a la que tildó de ingenua y oportunista, al tiempo que reclamó la figura de la viceintendencia, que no fue incorporada por la Legislatura en la reciente modificación de la ley de municipios, pero que buscará instalar en el debate de la Carta Orgánica local, en el marco de la autonomía municipal. Además se pronunció sobre el inminente debate en relación con los cuidacoches y habló de una estrategia de seguridad conjunta al vincular el problema con el accionar de las barras bravas. Por último, cuestionó a la dirigencia tradicional por generar el hartazgo que llevó a Javier Milei a la Presidencia y advirtió la necesidad de asumir que el pueblo, a veces, se equivoca.

—Va por su séptimo año como presidenta del cuerpo del Concejo municipal. ¿Qué tiene de lindo la Presidencia y qué tiene de pesado?

—A mí no me costó mucho. Me gusta la búsqueda de consenso. Cuando uno comparte la pasión de la política, escuchar al que piensa absolutamente distinto es un ejercicio de formación superimportante. Yo me formé en las asambleas. Teníamos a Menem de presidente y era un contexto de mucha resistencia en la universidad. Me siento mucho más cómoda discutiendo y debatiendo con el que piensa distinto que haciendo un discurso para la muchachada que me sigue. Asumí como presidenta del Concejo –cuando Pablo (Javkin) ganó la intendencia en diciembre de 2019– y en 2020 tuvimos pandemia. Teníamos tres concejales y dijimos: esto hay que trabajarlo para que a la gente le llegue el plato de comida, los remedios, para que mucha gente no tenga vergüenza en pedir ayuda, porque la estaba pasando mal porque no podía laburar. Y ahí no te importa de qué partido sos. El que se arremanga y empieza a caminar con vos se convierte en tu mejor amigo. Entonces fue mucho más fácil. Empezamos a generar una dinámica que, aunque haya cambiado varias veces el Concejo, hace que se lleven bien. No hubo grandes conflictos.

—¿Podés contarnos alguna anécdota del Concejo o tirar perfiles de los concejales? Por ejemplo, ¿quién es el de los discursos interminable, es que no para de hablar?  

—Un montón. El más larguero era Toniolli. No había cómo frenarlo. Yo le digo a (Mariano) Romero, concejal del mismo espacio, que queremos seguir extrañándolo, y que tenga cuidado con la cantidad de tiempo que habla. 

Anéctotas, tengo mil. Cuando se vino la pandemia con todas las mujeres que éramos jefas de bloque de los distintos espacios políticos, junto con Roy López Molina –del Pro– y Fabrizio Fiatti -de mi bloque- planificábamos las sesiones. Eso es inédito. Cuando hay un objetivo por delante que es superador a tus diferencias políticas se genera una dinámica de laburo y un compañerismo en el que te das cuenta de que quien está al lado tuyo es una persona que tiene las mismas ganas de cambiar el mundo que vos. Quizás no coincidís en cómo, pero ahí está el desafío.

—¿La relación humana siempre está por sobre la ideología? 

—Sí, yo creo mucho en eso. Creo que si es buena persona puede aprender a desarrollar bien una función pública. La buena gente va a tratar de hacer bien las cosas cuando los vecinos, en este caso, pagan el sueldo. Y si sos mala persona, no te va a importar lo que le pase al otro. No existe la política sin empatía, sin solidaridad, sin ponerse en el lugar del otro. No existe eso de “lo tengo que hacer y me importa un pepino lo que le pasa al otro”. Me importa que, si a los demás y a las grandes mayorías les va bien, seguro me va a ir bien a mí también. Es al revés: es poner lo colectivo por encima de lo individual.

—Yendo a la agenda legislativa, uno de los grandes temas tiene que ver con la autonomía municipal ¿cuáles serían, en concreto, las ventajas o los beneficios que esto va a traer para los rosarinos y las rosarinas?

—Nos vamos a poder dar nuestra propia Carta Orgánica el año que viene. Cuando se elijan los concejales se va a elegir a los convencionales estatuyentes, quienes van a redactar la primera Carta Orgánica de la ciudad. Nos va a permitir discutir nuestra propia estructura institucional, desde si elegimos directamente a los directores de distrito, si va a haber o no concejales por distrito, si van a seguir siendo todos concejales en una única lista, qué funciones y qué competencias tienen los directores de distrito, qué funciones tienen los distritos. Solo por dar un ejemplo. 

Además, yo voy a pelear por incorporar la figura de la viceintendencia, que fue descartada en la ley orgánica. El viceintendente es el que reemplaza al intendente, pero lo vota la gente. No entiendo a los diputados y a los senadores que no la acompañaron. Me parece una mezquindad política hacia la ciudad de Rosario. Es un delirio que la ciudad más importante de la provincia no tenga un protagonismo absolutamente activo en el debate de la ley de municipios. Y lo tiene que tener también en la ley electoral. Ya sabemos que no funciona solo a través de los espacios político-partidarios. Hay que consultar a los concejales de todos los espacios políticos y a los rosarinos. Nosotros no tuvimos ninguna participación, más que una visita para consultarnos qué pensábamos sobre el proyecto, sobre el que estábamos absolutamente de acuerdo, con algunas correcciones, pero después no fue lo que salió.

—¿Qué nos espera en el Concejo en los próximos tiempos? ¿Cuál es el debate importante que viene?

—Ahora estamos muy absorbidos por los 15 proyectos vinculados a cuidacoches. Tampoco tengo ninguna expectativa de resolver el problema, porque creo que es más de gestión que de normativa. Hay 100 violentos en la ciudad, que son parte de las organizaciones delictivas vinculadas a las barras bravas de los dos clubes más importantes de la ciudad. Hay que gestionar cómo abordamos esa problemática y tener una estrategia de gestión entre provincia y municipio.

—¿Qué opinión tenés sobre la propuesta de Monteverde de que los fondos de Salud los ponga la provincia y el Estado municipal tenga ese dinero disponible para otros gastos?

—Yo creo que el concejal Monteverde se equivocó. No sé si habla de su poca capacidad para entender la importancia que tiene para la ciudad de Rosario lo que hemos construido en materia de Salud Pública, o si realmente piensa que es una buena idea. Yo creo que es una pésima idea. Creo que es hasta una irresponsabilidad, más en este contexto.

A veces se quieren tirar ideas disruptivas para llamar la atención, para ganar una nota en algún medio, pero si vos realmente querés gobernar la ciudad tenés que demostrar capacidad. Y esto justamente hizo todo lo contrario, porque la ciudad de Rosario hace muchísimo tiempo decidió invertir un cuarto de su presupuesto en salud pública, cuya mitad es luego devuelta por la provincia. 

Somos una ciudad que no solamente atiende a los rosarinos sino a muchos de la provincia de Santa Fe. Entonces compartimos el gasto. Es cierto que eso es un decreto que depende de la voluntad del gobernador de turno. Yo quiero que sea ley. La Constitución ya dice que tiene que participar la provincia. Pero yo quiero que la salud pública la decidamos nosotros, porque somos mejores que cualquiera de la provincia para definir los centros. Los 50 centros de salud de la ciudad de Rosario funcionan a la perfección. Es el primer contacto del Estado en el territorio. Entonces, ¿cómo voy a querer delegarle el poder de decisión a la provincia? Porque si te lo financia la provincia, deciden ellos. Decir “financien ustedes, pero seguimos definiendo nosotros” es ingenuo. Es ingenuidad, falta de capacidad, u oportunismo electoral. 

—¿Cómo te ves en 2027? 

—Creo que hay que alejar de los medios de comunicación masiva lo máximo posible este debate porque hay mucha gente que lo está pasando muy mal. Más de 1.700 personas ingresan todos los meses a la Salud Pública porque se quedan sin obra social.

En ese contexto, escuchar hablar de esto a quienes tenemos el privilegio de tener un sueldo pagado por los vecinos es una falta de respeto. No significa que no tenga ambiciones o que no me crea capaz para ocupar espacios de mayor responsabilidad, pero creo que hay que conversar en el momento justo, por respeto a los que la están pasando mal.

—Fuera de agenda, ¿pensás que el pueblo nunca se equivoca, que siempre tiene la razón? 

—Puede equivocarse y puede tener razón. Creo que las mayorías electorales últimamente se vienen equivocando a nivel nacional. Cuando uno dice que el pueblo nunca se equivoca está justificando los totalitarismos. A Hitler lo votaron. Tenemos que hacernos cargo de la responsabilidad de que muchas veces nos equivoquemos como pueblo, y me incluyo. A Milei no lo voté ni lo votaría, pero me hago cargo de que soy responsable de que un personaje como Milei pueda haber llegado a la Presidencia porque tengo una responsabilidad pública.

Cuando estamos permanentemente calculando qué decir o qué nos conviene estamos siendo cómplices. Si bien nos va a costar mucho a los argentinos, nos dio una enseñanza a toda la clase política. Ahora, con un discurso de querer echar de la política o de lo público a toda la casta, tenemos a los Adorni, que son aún más impunes que muchos de los que criticaban. Y nadie dice nada. Tenemos miedo de si a la gente le gusta La Libertad Avanza o no le gusta A mí no me gusta. Me parece que son un grupo de amigos que se juntaron para ganar espacios de poder, que no están capacitados, que no entienden cómo gobernar y que tampoco les importa capacitarse. No tienen ningún nivel de diálogo en general con ningún espacio. No hablo del caso Rosario, porque nosotros sí tenemos nivel de diálogo a nivel local. Nos equivocamos muchos para que esto suceda, porque el gobierno de Alberto (Fernández) y parte del gobierno de Macri tuvieron mucho que ver con esto. Hagámonos cargo, porque todos fuimos, de alguna manera, corresponsables de que la gente se hartara y dijera: “Prefiero alguien que no tenga nada que ver con todo lo anterior”. Y así Milei fue presidente.