Rosario, domingo 19 de abril de 2026
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Rosario, domingo 19 de abril de 2026

Clara García: «El liderazgo y la rosca política todavía siguen teniendo un sesgo de varón»

La presidenta de la Cámara de Diputados de Santa Fe analiza el rol de las mujeres en los espacios de poder. Además, el impacto de la nueva ley de Municipios, el debate por la coparticipación, y la gestión Milei
La presidenta de la Cámara de Diputados de Santa Fe, Clara García
Foto: Franco Trovato Fuoco.

*Por Luciana Mangó y Daniel Zecca

Clara García milita en el socialismo desde 1986. Fue subsecretaria de Economía de Rosario; directora del Banco Municipal; secretaria de Servicios Públicos y Medio Ambiente, de Producción y Desarrollo; concejal de Rosario; y actualmente diputada provincial. En todos los cargos, fue la primera mujer. En la actualidad es la presidenta de la Cámara baja por tercer período consecutivo. En diálogo con el stream El Ciudadano Política, defendió el perfil dialoguista de la Legislatura provincial, reivindicó el avance de las mujeres en espacios de poder y puso el foco en la nueva ley orgánica de municipios como una herramienta clave para modernizar el funcionamiento de los gobiernos locales. Además, analizó la discusión por la coparticipación y el sistema electoral, respaldó las Paso y la boleta única, y cuestionó al gobierno de Javier Milei, al que tildó de “violento y misógino”, aunque remarcó que “el pueblo siempre tiene razones” a la hora de votar.

—Fuiste la primera mujer en asumir distintos cargos públicos de responsabilidad, ¿cuáles fueron o siguen siendo los principales desafíos de ocupar esos espacios? 

—Cada vez está más naturalizado. No puedo comparar con el año 89 cuando comenzamos y éramos sólo dos mujeres en el gabinete: la doctora Ada Donato, abogada, escritora, subsecretaria de Cultura, que murió joven, y yo. Las cosas eran diferentes, todo era mucho más masculinizado. Hoy somos mujeres por igual en la mayoría de los cargos. Sin embargo, creo que el liderazgo, el lugar de decisión, la rosca política, el diálogo de pasillo, todavía siguen teniendo un sesgo de varón. Y las mujeres, muy ocupadas y muy prestigiosas en su tarea, en ser responsables, en cumplir, en llevar las agendas, estamos vinculadas a una historia de tareas de cuidado. Hay que dar el otro paso. Es muy valioso participar, pero no es suficiente. Hoy las mujeres tenemos que animarnos a liderar y a romper algunos de esos techos que ya no son los viejos techos de cristal de los años 70. Son diferentes, pero todavía están.

—Teniendo en cuenta que tenés que administrar un proceso de debate con todos los «vicios» que tienen los legisladores, ¿fue un premio o un castigo la presidencia de la Cámara? (risas) 

—Fue una distinción enorme de mis pares, no sólo en elegirme, sino en reelegirme tres veces, lo cual me da enorme orgullo. Me gusta la tarea política y en mi equipo predicamos con el ejemplo en términos de respeto, de escuchar al otro, de considerar la opinión de las minorías, de construir un todo vinculado a la pluralidad de la vida democrática. Presido una Cámara cuyo oficialismo tiene los votos necesarios para que las leyes salgan sin debate, pero no es la manera en que lo hacemos. A veces los tiempos políticos, o determinadas circunstancias, hacen más difícil el apoyo, pero siempre estamos abiertos a escuchar esta acuarela de opiniones. Así hemos construido una Cámara que fue muy trascendente en los inicios del gobierno del gobernador Pullaro, con leyes de infraestructura de gestión, seguridad, justicia y presupuestarias. Después vino la reforma constitucional y ahora estamos dándole cuerpo, con nuevas leyes, a los postulados de la Constitución nueva, para que pueda ponerse en práctica. 

—¿Cómo es organizar las sesiones y ordenar el trabajo de los legisladores? 

—A diferencia de lo que uno ve en televisión, en el Congreso Nacional, donde hay gritos, falta de respeto, gente que se para, casos hasta de violencia física y verbal, demoras innecesarias, el juego de “te doy el quórum, no te lo doy”, en nuestra Cámara pasa lo contrario. Durante toda la semana se trabaja en comisiones temáticas: Presupuesto, Obras Públicas, Salud, Educación, Producción. Se llega al recinto con un trabajo previo de diputados y diputadas que están interesados en una temática. Después tenemos las dos comisiones fuertes: Presupuesto y Constitucionales, que dan el rango de ley, donde están las voces políticas de mayor densidad. Casi todos los proyectos terminan pasando por alguna de las dos o por las dos. Y finalmente, el día de la sesión hacemos una reunión parlamentaria, donde todos los presidentes de bloque nos sentamos a la mesa y organizamos la sesión, de manera que no vamos al recinto sin saber qué va a pasar. Tenemos acuerdos y se cumplen. Si determinado tema no ha tenido consenso, no llega al recinto. Por supuesto, siempre abiertos al diálogo. Realmente no vemos esas dificultades de relacionamiento que se ven en el Congreso Nacional. Por supuesto que no todo es color de rosas ni mucho menos, pero mayoritariamente prima un gran respeto.

—Yendo a la agenda legislativa, se sancionó la ley Orgánica de Municipios, ¿cuál es la importancia y qué implicancias tiene?

—La ley de municipios que regía era de los años 30 del siglo pasado. Si bien había tenido modificaciones en los 80, venía con un concepto diferente, según el cual el intendente era un delegado del gobernador, con lo cual había muchas potestades de los municipios que todavía estaban arraigadas en la provincia. Hoy el gobierno local es el que más cerca está de la gente y el que más rápido y de manera más eficiente da las respuestas. Entonces necesitábamos una ley. La Constitución había dado un rango fuerte a los municipios, lo que ordenaba el aspecto jurídico. Por ejemplo, todos van a ser municipios, aun los más pequeños. Las elecciones en todos serán cada cuatro años, ya no cada dos como ocurría con las comunas, lo que complejizaba armar un pequeño plan de gobierno. No vamos a tener reelecciones indefinidas. Los municipios tienen potestades que ahora la Constitución marca, como por ejemplo, en el caso de Rosario, en temas como salud, cultura y producción. También van a poder aliarse en áreas metropolitanas, por ejemplo, para prestar los servicios públicos de una manera más eficiente: los residuos, el transporte, los temas ambientales y de producción. Todo ese andamiaje jurídico y otras cuestiones más internas de lo que es la administración de un municipio -son 112 artículos- es lo que se votó. Ahora falta la nueva ley electoral, porque hay que tener el detalle de cómo se va a votar. Por ejemplo, la Cámara de Diputados ya no va a tener más la mayoría automática, y falta la nueva ley de coparticipación, porque ante potestades diferentes los recursos se organizan diferente.

—Con respecto a la coparticipación, muchos intendentes reclamaban que en esta ley ya se incluyera el reparto de los fondos, sobre todo los nacionales, de los que aspiran llegar a un 20%.

—En Santa Fe rige una ley para cada impuesto y, si bien hay algunos que tienen el 13,8%, hay otros como Patentes, de los que el 90% va a los municipios y comunas, o el Inmobiliario, del que el 50% o el 60% va a los municipios y comunas. No podemos analizar ese número de manera individual. Tenemos hasta el año que viene para votar la ley de coparticipación, así que en los próximos meses vamos a estar analizando todo. Todos están muy preocupados por la coyuntura, porque la coparticipación bajó dada la merma en la actividad económica. Todos los impuestos que se basan en un porcentaje de las ventas han visto disminuir su masa, siendo que a los intendentes el trabajo no les bajó, al contrario, porque la gente sin trabajo golpea a la puerta del intendente. Por eso la preocupación de la coparticipación tiene un fuerte sesgo de coyuntura, que me temo que vino para quedarse.

—El tema electoral también tiene a muchos preocupados. ¿Cuál es tu posición? ¿Qué va a pasar con las Paso? 

—Creo que las Paso son un buen sistema porque hacen que no se elija con el dedo. La gente tiene la posibilidad, dentro de una coalición, de decir cuál pesa más, cuál tiene más fortaleza, cuál encabeza. Me parece que eso es sano y es democrático, aun entendiendo que estamos en un momento donde la ideología política nacional hace que bajen las ganas de participar, que la gente está muy ocupada y preocupada por su individualidad y lo colectivo le suena un poco más lejano. Me parece indispensable volver a lo colectivo. La boleta única es un excelente sistema. Yo creo en la democracia, no me asustan ni las minorías, ni la fortaleza de los opositores, ni la exigente capacidad que tiene que tener un gobierno de coordinar con quienes no piensan lo mismo. Me parece que por ese lado van a venir nuestras definiciones.

—Hay quienes dicen que el pueblo nunca se equivoca. ¿Estás de acuerdo?

—El pueblo siempre tiene razones para tomar las decisiones que toma. Yo no estoy de acuerdo con que se lo haya votado a Milei, ni menos que se lo haya «reelecto» en las elecciones legislativas, pero también entiendo que la gente pudo haber tenido hastío, hartazgo o no haberse sentido contenida en un gobierno nacional anterior que tampoco daba respuestas y que también era corrupto. No lo comparto, pero entiendo que la gente tuvo otras razones. En la última elección había quienes sentían que, si no votaban la continuidad, explotaba todo. Yo sostengo que no me gusta un gobierno violento, misógino, que también está dando muestras de no ser transparente y que tampoco está dándole en la tecla con una inflación de más del tres por ciento. La gente tiene sus razones para tomar las decisiones.