Rosario, domingo 03 de mayo de 2026
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Rosario, domingo 03 de mayo de 2026

El Museo Castagnino consolida su apertura a toda la ciudad a través del universo del inclasificable artista Gyula Kosice

Tras el homenaje al rosarino Antonio Berni con “Berni Infinito”, el espacio municipal de Oroño y Pellegrini redobla su apuesta al alojar “En tiempo real”, con parte de la obra de uno de los exponentes más importantes de la historia del arte argentino
El Museo Castagnino consolida su apertura a la ciudad a través del universo del inclasificable artista Gyula Kosice

Este jueves por la noche, en el Museo Municipal de Bellas Artes Juan B. Castagnino quedó inaugurada, junto a las producciones de Rob Verf y Diana Randazzo, la exposición En tiempo real, del reconocido artista argentino Gyula Kosice, escultor, teórico y poeta eslovaco-argentino, cofundador del movimiento Madí, nacido en 1924 en Eslovaquia y fallecido en Buenos Aires en 2016, a los 92 años.

“Con esta triple inauguración la ciudad comienza su temporada de muestras de museos públicos y gratuitos. Tener una muestra única de Kosice, con más de 60 obras, no había sucedido nunca en la historia de la ciudad”, destacó el secretario de Cultura y Educación, Federico Valentini.

La muestra de Kosice propone una inmersión en el universo de uno de los artistas más innovadores del siglo XX y se convierte en su primera exhibición individual en Rosario. Pionero en el arte participativo y con una lucidez propia de un experimentador nato, es un claro referente de la vanguardia del siglo pasado que, incluso hoy, no pierde su carácter novedoso.

Kosice, que en la década del 40 diseñó un dispositivo para acunar una gota de agua (con toda la vigencia que puede tener hoy este hecho artístico) invita a contemplar y conectar con lo efímero, con el instante; a mirar con otros ojos las materialidades del entorno y también a sorprenderse con sus proyecciones de una ciudad hidroespacial.

El Museo Castagnino consolida su apertura a la ciudad a través del universo del inclasificable artista Gyula Kosice

El recorrido que propone su curadora, la investigadora Jazmín Adler, inicia con sus primeras experimentaciones en la década de 1940 e incluye obras articuladas en madera y bronce, “donde ya está pensando en la posibilidad que el público participe en la experiencia artística modificando la obra, algo que en realidad es totalmente anticipatorio porque el arte participativo es de los 60, faltarían todavía dos décadas”, señala.

Este es un aspecto que destacaron desde el Castagnino, y así lo afirma su directora, Melania Toia: “Como museo, nos interesa particularmente esta primera etapa de Kosice, donde él siempre tiene esta perspectiva del público, cómo interactúa con su obra. Ese es un pensamiento hermoso de un artista que está pensando en el público cuando produce”.

El Museo Castagnino consolida su apertura a la ciudad a través del universo del inclasificable artista Gyula Kosice

La muestra reúne una pluralidad de obras que el artista realizó desde sus 20 años y continuó a lo largo de su vida, hasta su muerte a los 92 años. La organización de la muestra no respeta un sentido cronológico sino que se estructura, según su curadora, por núcleos temáticos, en torno a la idea del tiempo real. Así se suceden después de las salas con obras participativas, obras que incorporaron tempranamente el gas neón, salas que exhiben obras hidráulicas y obras con agua y movimiento, uno de los sectores más atractivos de la muestra.

El recorrido incluye además piezas en las que Kosice explora con tecnologías digitales, a partir de la década del 90. Y toda una sala dedicada a uno de sus proyectos más significativos: la ciudad hidroespacial.

La curaduría propone en el Castagnino distintos diálogos con la obra de Kosice. Uno es con sus artistas contemporáneos rosarinos, Antonio Berni y Lucio Fontana. Para ello, la muestra incluye una sala en donde se evidencia este vínculo, a partir de facetas no tan conocidas de los artistas locales: “Es una invitación a repensar un poco la historia del arte, el rol que la tecnología ocupó en la historia del arte. El eje articulador entre Kosice, Berni y Fontana está dado justamente por las tecnologías, a todos ellos la tecnología los convocó”, fundamentó Adler.

Otro de los diálogos se plantea con la colección contemporánea de Castagnino + macro, partiendo de la idea de posibilitar relaciones entre Kosice y artistas contemporáneos. Es así que la última sala de la muestra reúne obras de una significativa colección de artistas contemporáneos.

Y finalmente, la invitación a una artista a desarrollar una obra especialmente para esta exposición. En este marco, la curadora convocó a Mariana de Matteis, quien además integra el equipo de Conservación del Museo Castagnino. “Cuando Jazmín nos sugirió ese nombre nos encantó. Mariana es una artista súper talentosa y estamos muy contentos de la propuesta en general, porque sentimos que contempla varias aristas. No sólo es una muestra de la obra más histórica de Kosice, sino que lo trae y lo ancla en lo contemporáneo”, destacó Toia.

Los diálogos traspasan el ámbito artístico para extenderse a la gestión y la organización de articulaciones público-privadas e institucionales, fundamentales para traer a Rosario una producción de la magnitud de Kosice. “Son trabajos de gestión muy grandes, donde se vieron involucradas instituciones públicas y privadas, desde el museo Malba, el Museo Nacional, el Planetario de Buenos Aires hasta coleccionistas privados, que muy generosamente nos prestan sus piezas, que son absolutamente delicadas e irremplazables”, explicó la titular del museo.

El Museo Castagnino consolida su apertura a la ciudad a través del universo del inclasificable artista Gyula Kosice

También para ofrecer al público una experiencia multisensorial, a partir del vínculo del Castagnino con el Planetario de Buenos Aires, se gestionó un material desarrollado junto a una productora de dicha ciudad y Fundación Kosice, que se exhibe desde este sábado en el Complejo Astronómico Municipal, con entrada gratuita.

La experiencia se completa en el Punto invencionista, un espacio de participación y acción, siguiendo los pasos de Kosice. Fue en este sentido que desde la institución convocaron a María Luz Preumayr para que trabajara junto al área educativa en una zona de producción destinada a infancias (y no tanto). “El 60 por ciento de nuestro público es de escuelas, entonces necesitamos esa espacialidad para que existan estas instancias, no sólo de observación sino de interacción con la obra y de producción. En este caso se llama Punto invencionista, porque refiere a la obra de Kosice. Hay mucha clave kosiceana en las paredes, que María Luz lo trabajó maravillosamente. Nos interesa también esta participación de diseñadores o artistas que puedan dialogar de alguna manera”, resumió Toia.

Verf + Randazzo: una invitación a la calma

Siguiendo con la idea de diálogo, el Museo Castagnino diseñó una composición espacial que permite, una vez recorrido el universo de Kosice, ascender al primer piso para sumergirse en el paisaje y la serenidad.

Habitar el paisaje es la muestra de Rob Verf (Amersfoort, 1964), que reúne un destacado conjunto de obras que conversan con piezas de la colección Castagnino + macro, con curaduría de María Elena Lucero. “Yo quiero demostrar diferentes formas de ver el paisaje, no solamente como una ilustración de paisaje, sino además cómo sentís el paisaje, cómo estás cuando estás dentro del paisaje, pero también cuestiones sociales: cómo cambiamos el paisaje realmente con basura, con el plástico”, expresó el artista durante su inauguración. El cruce con obras de la colección del museo abre un campo de reflexión sobre los vínculos entre pasado y presente, la persistencia de problemáticas estéticas y la posibilidad de establecer conexiones simbólicas entre distintos períodos históricos. “No es una cosa del pasado, es también muy actual”, confirmó Verf.

Enfrente se encuentra Serenidad. “Es un llamado a detenernos, a meditar. Yo creo que es el mayor acto de rebelión que podemos hacer en este mundo de aceleración, de cambios de consumos”, manifestó la artista rosarina Diana Randazzo. La muestra, curada por Roberto Echen, tiene una base de fotografía intervenida junto a otros elementos, como la resina, y múltiples técnicas, conformando una gran instalación expandida especialmente para el Castagnino.

De esta manera, pasado, presente y futuro convergen en el Museo Castagnino, en una invitación a contemplar el instante, a dejarse conmover, a descubrir nuevas maneras de observar y también de vincularnos con el entorno. Esta es la propuesta del museo, en palabras de su directora: “La obra de Kosice es hipnótica, propone ese tiempo de espera, invita a detenerse, a pensar, a reflexionar. Las muestras de arriba a ver otras naturalezas. La de Diana a una contemplación más espiritual. Me parece que es el eje que atraviesa estas tres exposiciones. En este momento de tanta invasión digital y de tanta información, llegar a un espacio donde la propuesta sea la contemplación me parece que ya desde ese lugar es absolutamente convocante”.