El presidente del PRO Rosario, Agapito Blanco, expresó su respaldo al documento nacional del partido titulado «Manifiesto próximo paso», difundido en las últimas horas por la conducción nacional encabezada por Mauricio Macri, y marcó diferencias con el rumbo adoptado por el gobierno de Javier Milei.
Rumbo que en Rosario tiene sus consecuencias más letales. Caída estrepitosa de la actividad económica, cierre de unidades productivas y comerciales y la desocupación en aumento; están reemplazando la esperanza por la angustia.
Blanco advirtió que Rosario no recibe del gobierno nacional un solo peso de lo que aporta y señaló a modo de ejemplo; que mientras se continua subsidiando el transporte en Buenos Aires, en Rosario paralizaron los proyectos estratégicos para la ciudad y la región.
«Escondido detrás de un nuevo relato, la Libertad Avanza decidió ausentarse y mirar para otro lado en sus responsabilidades para con nuestra ciudad» afirmó.
El dirigente rosarino señaló que el PRO «acompaña los cambios que necesita la Argentina, porque son necesarios y constituyen el camino correcto, pero teme que Milei lo dinamite y considera que la tarea debe ser defender el camino del caminante. Caso contrario no hay próximo paso para nadie.
Nosotros no estamos dispuesto a callarnos frente a los errores, la soberbia o la falta de empatía con quienes la pasan mal en serio». En ese sentido, retomó conceptos centrales del documento nacional partidario: «Hay una diferencia entre que los grandes números mejoren y que mejore la vida cotidiana de los argentinos. Cuando el ajuste no contempla la
realidad de las ciudades y sus habitantes, el desgaste social se hace evidente».
Finalmente, Blanco sostuvo que de la misma manera que Mauricio Macri tiene la responsabilidad de ser protagonista de la discusión nacional, el PRO Santafesino continuará siendo una pieza fundamental en la consolidación de los cambios que Unidos a producido en toda la provincia. Todo, sin descuidar su capacitación permanente y su vocación por protagonizar los debates políticos qué las circunstancias ameriten.