Desde el 10 de mayo la comunidad de La Vigil, y todos aquellos interesados en su historia, viven con conmoción la noticia que comunicaron oficialmente ese día: la identificación en el Complejo Astronómico Municipal de dos elementos del telescopio que la entidad adquirió en 1968 y que fueron sustraídos en la época de la última dictadura.
Una causa radicada en la Justicia federal, una presentación ante el Concejo exigiendo restitución y reparación y un diálogo abierto con el planetario municipal son los frentes abiertos para desentrañar la enorme cantidad de preguntas para entender qué pasó, cuándo pasó y cómo seguir. El equipamiento identificado no estaba guardado en un sótano ni escondido en ninguna parte: son elementos que forman parte del funcionamiento actual del telescopio que se utiliza en el Complejo Astronómico Municipal.
Este martes 26 de mayo, miembros de la Comisión Directiva de Vigil y representantes de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (Apdh) serán recibidos por la Comisión de Gobierno del Concejo y podrán exponer su punto de vista.
Pero antes, un breve resumen para contextualizar: La Vigil existe desde 1959, durante la década del sesenta profundizó su interés en la astronomía —con la creación en 1964 de la Escuela de Astronomía de la Universidad Popular y charlas y talleres con especialistas, abiertos y gratuitos— y se aprobó la compra de un telescopio de la empresa de la Alemania occidental llamada Zeiss. El equipamiento llegó en barco entre 1968 y 1969. Se fundó entonces un Observatorio Astronómico: La Vigil se convirtió en un polo científico con tecnología de avanzada. Todo esto se vio interrumpido con la intervención cívico-militar que sufrió la institución de Tablada en febrero de 1977, en plena dictadura militar. Además del secuestro de ocho miembros de su comisión directiva, durante aquel periodo se prohibió el acceso al observatorio y se frenó la actividad científica —más bien, se frenó todo lo que hacía hasta ese momento La Vigil, salvo las escuelas primaria y secundaria, ya en manos de los interventores.
Desde la recuperación de La Vigil, recién en 2013, la comisión directiva difundió en múltiples espacios y fechas que entre el saqueo de bienes que sufrieron se destacaba el robo del lente del telescopio, por su singularidad —sólo había tres de ese tipo en América Latina—y por su alto valor económico. Es decir, la falta de parte de su equipamiento, del área del observatorio, era de público conocimiento. Además, cabe subrayar que La Vigil sufrió casi cuatro décadas de intervención liquidadora: primero, en 1977, en manos de militares; y desde 1981, de la Provincia de Santa Fe.

En su web oficial, La Vigil anunció: “El reflector de 300 milímetros y el filtro monocromador Liott, cuya función es permitir hacer observaciones directas al sol, piezas claves del histórico observatorio de La Vigil, se encuentran en el observatorio municipal”. La lente del telescopio refractor de 150 mm aún no fue encontrada, estas son otras partes.
En este marco, El Ciudadano habló con Gabriela Durruty, abogada querellante de la Apdh; con Natalia García, docente e investigadora de Ciencias de la Educación y a cargo de las visitas guiadas en Vigil; y con el director del Complejo Astronómico Municipal, Sebastián Bosch.
Cronología y lagunas documentales
La causa que investiga los delitos cometidos contra La Vigil está dividida en dos: por un lado, los delitos contra las personas (secuestros, torturas), que se juzgaron en Feced en 2020; y por otro, los delitos económicos. Esta última siempre avanzó lento, lento, por eso la querella había repudiado la decisión del Tribunal de dividir la causa, pero después de muchos años —al menos, catorce— el pasado viernes 8 de mayo se conoció un avance importante: se dictó el procesamiento de Jorge Alberto Menegozzi, contador y tesorero del espacio entre 1977 y 2005. Se trata del primer procesamiento a un civil en esta causa.
La investigación sobre la liquidación patrimonial, destrucción y robo de bienes se enmarca en esta causa, aquí entra el asunto de los elementos del telescopio robados.
¿Cuándo ocurre el robo? Esta es una de las preguntas fundamentales y aún no hay respuestas. García establece las escenas que conocen desde Vigil hasta ahora. A partir de testimonios de ex estudiantes y docentes recopilados en estos años por la Comisión Directiva, se sabe que en 1979 el interventor de entonces hizo un llamado de atención. Todos recuerdan aquel día porque había mucho pasilleo y una comunicación concreta: “Se robaron el telescopio”. ¿Se había robado o se estaba preparando el robo? No se sabe. Por esos años el acceso al observatorio ya estaba prohibido. Muchos estudiantes y docentes fueron llamados a dirección: se empezó a reforzar la lógica de la sospecha, tan extendida los años del terrorismo de Estado; todos eran tratados como sospechosos.
Ese mismo año, se presentó un inventario. En plena intervención, estos procesos burocráticos seguían su curso pero hay una omisión curiosa: están relevadas todas las áreas de La Vigil, salvo el observatorio que no está siquiera mencionado.
Otra escena: en 1982 se publicó una nota en el diario La Capital en la que se informó de un robo en el Complejo Astronómico Municipal, ahí se indicaba que muchos de esos elementos robados habían pertenecido a La Vigil antes de ser “donados” a la Municipalidad. Si habían sido donados, ¿dónde están los documentos que así lo indican? Otra pregunta, aún, sin respuesta.
Al mismo tiempo, puntualizó García, en la causa por delitos económicos contra Vigil, Jorge Feugeas, histórico integrante de la comisión directiva e investigador del Conicet, declaró en 2015 que la última vez que había visto esos elementos había sido en el planetario municipal.
“Faltaba una explicación más integrada que articulara, que juntara estas piezas que teníamos sueltas. Lo que ha pasado en estos últimos días es que las piezas se reunieron. Y este rompecabezas nos mostró una imagen en la cual muchos ya venían pensando o que de antemano ya conocían, pero nosotros no. Y hace un año y medio empezamos a profundizar en lo que ya sabíamos, a buscar nuevas pistas, a hacer más entrevistas y a conversar con personas que no habíamos conversado y a pedirle a la justicia que librara oficios a lugares donde se intuía que había algo. Y los resultados, más temprano que tarde, estuvieron”.

La referencia temporal es a 2024 cuando se invitó a Carlos Silva —físico, investigador y docente de la UNR— a reactivar el observatorio de Vigil. Ahí pasaron dos cosas: por un lado él vio que los elementos que aún están en La Vigil podían ser reacondicionados para hacer observaciones; y además, refirió a este rumor entre los aficionados a la astronomía local de que los elementos robados de Vigil estaban en el planetario municipal.
Este proceso derivó en la reapertura del observatorio astronómico de Vigil en 2025 y también en el avance de la investigación de la comisión directiva acerca del destino de los elementos del telescopio.
“Tuvimos conversaciones con autoridades de la Municipalidad. Cuando en enero del 2025 fuimos a uno de esos encuentros y subimos al Observatorio Astronómico Municipal, yo me impacté mucho. Durante tantos años vi fotos de archivo del telescopio de la Vigil al que le faltaba una parte, que luego al ir al observatorio municipal y encontrarme con el instrumento completo y ver que era exactamente igual fue impactante. No pude articular palabras durante un rato largo”, describió García.
La investigadora siguió la cronología: “En esa reunión escuchamos muchas explicaciones, pero la verdad es que esas donaciones que recibió el Observatorio Municipal corresponden al año 1978-79. Pasó un tiempo, ¿no? Llegó la democracia, llegó una asamblea de socios que pidió por la recuperación de La Vigil, vergonzosamente se cerró la causa de liquidación en 2008. Se recuperaron los bienes despojados. Hubo un genocidio cultural y todo eso siguió su curso. Hubo otros bienes de La Vigil que también terminaron en dependencias, hay herencias patrimoniales de La Vigil por muchos lados de la ciudad y de la provincia, porque fue una liquidación que empezó en dictadura y siguió en democracia. Hubo interventores que cobraron millones en honorarios que siguieron percibiendo durante muchos años. Por eso digo, la cuestión continuó y sin embargo esos bienes fueron inmediatamente reconocidos: e Museo Ángel Gallardo de nuestra ciudad a sabiendas de que tenía piezas museológicas de La Vigil, hizo una muestra con eso. El Museo Florentino Ameghino, de Santa Fe, repuso las piezas en 2004 cuando conoció que había un grupo de gente queriendo recuperar la institución. Acá es otra historia y por eso estuvimos en conversaciones un año y medio”.
Aquí entra entonces, la presentación al Concejo Deliberante. “Estamos exigiendo claramente que estas piezas vuelvan a su lugar. Y si no pueden volver a su lugar, porque antes se requiere una pericia técnica y acá nadie quiere desmantelar patrimonio de ningún lado, pero sí es necesario una reparación histórica. Eso es lo que esperamos: memoria, verdad y justicia”.
Presentación al Concejo
Para Durruty, abogada de Apdh, esta identificación de los dos elementos del telescopio es apenas “la punta de un iceberg”.
“Vamos a pedir al Concejo que acompañe nuestro pedido: que se devuelvan los elementos, que se señalice el lugar, que se investigue todo lo posible la responsabilidad y cómo llegaron ahí y además que se evalúe si hay más partes del equipamiento en el Observatorio porque es muy probable que haya”, describió a este medio.
“También pedimos que se solvente a Vigil lo que cuesta el estudio para volver a colocar las partes del equipamiento en su espacio original, porque ahora están funcionando con equipos más económicos pero está funcionando y eso tiene que calibrarse”, explicó.
Este martes 26 de mayo a las 12, la comisión de Gobierno del Concejo recibirá a integrantes de la comisión directiva de La Vigil y de Apdh para que expongan su relato sobre lo ocurrido y su pedido. Luego, se pasará a una audiencia en el recinto —aún no hay fecha— donde todo el cuerpo de concejales definirá si piden al departamento ejecutivo municipal que tome cartas en este asunto.
La investigación en la Justicia avanzó con oficios judiciales enviados desde Fiscalía a la Secretaría Legal y Técnica de la Municipalidad. “Todavía no hay sentencia porque aún no hubo juicio pero están estos oficios judiciales enviados por la Fiscalía que es quien tiene a cargo la investigación. Hay investigación penal previa y está la respuesta del organismo público que dice ‘sí, los tenemos nosotros’. Es más, nos mandaron una copia del inventario donde los elementos están inventariados como parte de los bienes muebles de la Municipalidad pero lo que no tienen es un expediente que respalde cómo ingresaron”.
Cuando obtuvieron esta respuesta oficial que confirmó su hipótesis, ahí presentaron su pedido al Concejo. Fue el pasado 27 de abril. “Presentamos la nota que tiene como objetivo que el Concejo se entere, porque las donaciones se tienen que aprobar ahí. Obviamente no existía el Concejo al momento del robo pero les compete. Y en ejercicio de las obligaciones de los Estados de investigar y sancionar los delitos de lesa humanidad, les pedimos que ellos en el recinto voten pedirle al departamento ejecutivo municipal que se haga una investigación como corresponde y que se restituyan los equipos”.
Palabra oficial
Sebastián Bosch, actual director del Complejo Astronómico Municipal, habló con este medio sobre todos estos acontecimientos narrados. Desde que La Vigil hizo su acercamiento, desde la entidad pública también iniciaron su propia investigación: “Y estos dos objetos, puntualmente un telescopio de 300 mm y un filtro monocromático, figuran en las actas patrimoniales del lugar con una fecha, diría, un poco extraña”.
“Vigil hace una presentación a nivel judicial y nosotros ahora estamos esperando que termine ese circuito para poner a disposición los elementos que la Justicia requiera”, señaló Bosch e insistió: “Nosotros estamos a disposición, primero, de la comisión de Vigil para las reuniones diarias y después de lo que de lo que indique la justicia”
Sobre el rastreo que hicieron desde el complejo municipal, dijo: “En la Municipalidad se tiene que dar un alta al patrimonio que aloja cada institución o al patrimonio con el que cuente o cuide. Es un alta inventario y eso ingresa a Patrimonio de la municipalidad”.
“Por la fecha en que entra en el asiento patrimonial hay que pensar que estos equipos no ingresaron en el mismo momento. Cuando uno mira los papeles todo parecería indicar que ambos objetos son de Vigil”, planteó.
“Además, hay algo que se hacía como práctica frecuente de la época. Por ejemplo, del Museo de Historia de Ciencias Naturales de Vigil también las piezas las sacaba alguien y las ponía al resguardo en otro lugar. Con el telescopio en realidad hubo un desmantelamiento sistemático, el desmantelamiento fue de todo el proyecto sociocultural de Vigil. Entonces, ante ese desmantelamiento, parte de ese telescopio viene para el Complejo Astronómico Municipal. Y si bien digo que debe ser un espíritu de preservación y de rescate, de la época, yo no estaba en ese momento en este lugar, entonces no puedo dar testimonio ni fe de lo que sucedió”, explicó.
García apuntó: “Una cosa es si alguien llevó las cosas para preservar. Otra es cómo lo asume la institución, cómo acepta ese material. Y otra cosa es cómo sigue aceptándolo ya llegada la democracia. En ese ida y vuelta entre Fiscalía y Secretaría Legal y Técnica, a veces aparece la palabra donación, pero no tienen documentación de respaldo. Y a veces también aparece la palabra resguardo patrimonial. Si los instrumentos que hoy sabemos efectivamente que están allí fueron el producto de algún tipo de salvataje, de algún tipo de preservación y resguardo porque corrían un peligro cierto de seguir siendo desmantelados por la intervención, no abriría juicio al respecto de esto sino que abro juicio ante los años de silencio y de pasividad frente a esto. Si por algún tiempo se deja en otro lugar algo que está a resguardo porque está en peligro, pasado es peligro corresponde devolver porque si no justamente ya no es resguardo, es robo o apropiación de un bien o de un patrimonio. Si estaba puesto allí a resguardo, la democracia tenía que restituirlo a su lugar de procedencia”.
Finalmente, García consideró: “El robo con la mejor intención, o no, sigue siendo un robo; la no explicitación de esos instrumentos en un observatorio sigue siendo silencio; la no investigación sigue siendo impunidad”.