Los vecinos de la zona de pasaje Asunción y Larrea, en el oeste de Rosario, amanecieron este jueves con la sorpresa de un incendio de gran magnitud en la vivienda de un hombre de 50 años al que identificaron como un acumulador compulsivo de objetos en su precaria vivienda. El fuego tomó toda la construcción y no había precisiones sobre el daño producido a los inmuebles linderos.
El fuego se inició minutos antes de las 5. Tras el aviso del siniestro, dos dotaciones de Bomberos Zapadores arribaron al lugar para contenerlo. Para ese entonces, una densa columna de humo ponía en evidencia el siniestro y los vecinos habían iniciado como podían las tareas para apagar las llamas.

«El dueño es vecino de toda la vida. Llegamos antes que los bomberos», dijo una de las habitantes del barrio a los medios. Agregó que el morador de la casa siniestrada tiene alrededor de 50 años y padece problemas cardíacos.
Otra vecina se refirió a la manía de acumular objetos del morador, y se quejó de los varios reclamos sin resultados para que lo intimen a limpiar la vivienda y lo asistan debido al estado de vulnerabilidad en el que vive: «Esto se sabía que tarde o temprano podía pasar», lamentó.
«Vinieron, pero él no les abría la puerta. Hasta ahí llegaron, no hicieron más nada», siguió la mujer, y mencionó a personal de las áreas de Defensa Civil y Salud.
Aunque las llamas alcanzaron toda la vivienda, su propietario pudo salir sin sufrir las consecuencias. «Él está bien», dijo Sonia, quien junto a su esposo pudieron además rescatar a los dos perros que el hombre tenía en la casa.
Sobre cómo se originaron las llamas, otros vecinos arriesgaron una hipótesis que los peritajes podrán confirmar o desechar: recordaron que el hombre se calefaccionaba y cocinaba con leña. Sospechan que el desmadre de las llamas fue lo que produjo el incendio.

La versión del morador
El hombre, interpelado por periodistas en el lugar, negó que sea un acumulador compulsivo. En cambio, relató que se había quedado sin trabajo y que por eso recolectaba elementos para luego venderlos y, otros, para remodelar su vivienda.
También arriesgó otra hipótesis sobre las causas del siniestro: que alguien pudo haber arrojado algo encendido en el terreno que alcanzó parte de los objetos que guardaba allí.