Rosario, viernes 17 de julio de 2026
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Rosario, viernes 17 de julio de 2026

Fútbol y teatro: una multitud generó su propia fiesta en las calles poco antes del comienzo del Festival de Rafaela 

La presente edición del encuentro que termina este sábado y está atravesada por la clasificación de Argentina a la final del Mundial, sostiene la calidad de sus propuestas y, sobre todo, su continuidad en un momento de gran complejidad para la gestión cultural 
Fútbol y teatro: una multitud generó su propia fiesta en las calles poco antes del comienzo del Festival de Rafaela 

Miguel Passarini

Por diversos motivos, la presente edición del Festival de Teatro de Rafaela (FTR26), que comenzó este miércoles 15 y se extiende hasta este sábado 18 por la noche, no es una más. En principio, porque se erige como una rara avis que sostiene su continuidad y calidad en un país donde los bienes culturales tienden a desaparecer por decisión del gobierno nacional, que quitó el apoyo que tenía este encuentro (como todo el teatro argentino) a partir del hoy desfinanciado Instituto Nacional del Teatro (INT). Y, entre más, porque está atravesada por el Mundial de Fútbol, acaso el fenómeno popular más dinámico y masivo, que modificó su comienzo y generó que la habitual fiesta y desfile callejero que cada año lo pone en marcha, esta vez haya estado teñida de celeste blanco dado que minutos antes, Argentina dejó afuera del Mundial de Fútbol a Inglaterra, lo que llenó de festejos y euforia cada momento del día inaugural y de los días que siguieron.          

Festival de Teatro de Rafaela 2026: más de dos décadas sosteniendo un espacio que es un bastión de la cultura santafesina  

La obra que abrió la grilla del encuentro que se realiza desde el municipio local, con el apoyo del Ministerio de Culltura de la provincia y empresas privadas, fue Ta Chapita, último trabajo del grupo Urraka que dirige Emmanuel Calderón, con el trabajo en escena y en la creación en manos de Agustín Alfonso, Candela Ramos, Cristian De Castro, el propio Calderón, Margarita Rodríguez Planes y Mercedes Di Napoli, que este sábado 18 de julio, por la tarde, se presenta en el Centro Cultural Parque de España de Rosario con entradas populares. 

Se trata de otra bella propuesta del grupo que lleva 18 años de recorrido en su mixtura entre el teatro físico, la percusión, la excentricidad y el disparate como materia fundante, sumado al enorme talento y presencia escénica de sus integrantes.

A partir de un proceso creativo colectivo, que es la forma de trabajo del grupo, desde el juego, la improvisación y el aporte de ideas como disparadores, aparece la mirada crítica sobre lo que se consume, lo que se descarta y sobre todo aquello que se puede reinventar, donde la  música, los objetos y el cuerpo siguen siendo los lenguajes, y donde la sonoridad diversa y el humor excéntrico construyen un universo propio y encantador de caños de PVC, latas, piezas de descarte, un xilofón de botellas y miles de chapitas, entre muchos otros objetos rescatados de la basura que tienen una segunda oportunidad en este viaje desopilante con el público subido a esta especie de nave de los sueños.     

Llega la compañía Urraka con “Ta Chapita”: humor, música y objetos a través de “una montaña rusa emocional”

Tras el paso de la producción rafaelina del grupo Sobredanza, Como gárgolas que miran, de Oscar Farías, compañía de danza independiente creada en 1999, con una propuesta de danza-teatro acerca de los hechos cotidianos de cuatro mujeres y una sucesión de roles donde diversos planos musicales hacen hincapié en las tareas asignadas, entre otras cosas, por su condición de género, llegó el turno del primero de los Laboratorios de Creación Escénica (este año son tres), en este caso, destinado a jóvenes, que este año contó con el trabajo de los talentosos creadores cordobeses Guillermo Baldo y Ricardo Ryser, con asistencia de Valentina Oregioni, quienes tomaron a Ofelia, el malogrado personaje de Hamlet, de Shakespeare, para replicarlo en una multiplicidad de voces/alter egos, como excusa para hablar de la muerte y su inmanencia, una instancia que es transversal a la tragedia.

Es así como en Nosotras Ofelia, los sepultureros del relato que en el original tiene como protagonista al joven príncipe, oyen los cantos en el cementerio del icónico personaje que llega para hacer algunos reclamos pertinentes, una especie de epifanía, “un coro de Ofelias que emerge de las profundidades para contar lo que el río no pudo llevarse”, sostienen sus creadores.

Fútbol y teatro: una multitud generó su propia fiesta en las calles poco antes del comienzo del Festival de Rafaela 

El cierre de la primera jornada fue con la conmovedora e inquietante Voy con mis amigxs a Saturno, de Santiago San Paulo, de Córdoba, una pieza estructurada a partir de la ficcionalización de un hecho real de gatillo fácil acontecido en esa ciudad, que toma elementos del teatro documental pero, al mismo tiempo, los difumina o metaforiza.  

Ante la presencia de un teatro tan poético como político, a partir de la historia de Valentino Blas Correas, joven asesinado por el gatillo fácil de la policía de Córdoba, la obra abreva en un encuentro imaginario de ese joven, su madre y el policía que lo asesinó, en un tono donde se fusionan lo místico y el dolor propio de la ausencia con la poderosa fragilidad del teatro, con actores formidables y una búsqueda de justicia que va por un camino poco frecuente como es la exhumación  metafórica de un hecho de semejantes características.    

Dice su creador, cuya obra pertenece a una trilogía de piezas que transitan una temática cercana a partir de muertes injustas e inexplicables: “Voy con mis amigxs a Saturno propone una reposición del orden de la creencia, de la fuerza del deseo o de la fe, y como un pase de magia, hacer aparecer un muerto en el teatro al modo de una manifestación o revelación mística, poniendo en valor las formas del humor y del afecto en la construcción de pensamiento”.

Con el conmovedor trabajo en escena de Laura Ortíz, Lautaro Ruiz y Matías Unsain, la propuesta, con una atinada puesta en escena con el público rodeando a los actores/testigos, suma las ilustraciones y gráfica de Agustina Morón, música original de Cruz Zorrilla y, entre más, la puesta de luces y operación técnica de Agustina Charra y Sele Sanagustín.

En  la continuidad del festival que en estas cuatro jornadas ofrece 18 obras (dos de ellas rosarinas que se presentan este viernes), con más de 30 funciones, también se sumó este jueves, por primera vez en el encuentro, el ciclo Teatro X la Identidad, a 40 años del golpe cívico-militar de 1976, con una función de Semejantes. No iguales, pero tampoco distintos, propuesta donde aparecen en primer plano los testimonios vinculados a la desaparición forzada de personas y el secuestro de niñas y niñas, muchos de ellos aún con  la identidad cambiada, junto a una banda que evoca aquellos años desde lo musical y que en este caso fusionó los testimonios porteños con músicos de Rafaela, además de una  charla abierta sobre las particularidades del ciclo que lleva más de 25 años con réplicas en otros lugares del país y del mundo. 

Fútbol y teatro: una multitud generó su propia fiesta en las calles poco antes del comienzo del Festival de Rafaela