La Confederación de Combatientes de Malvinas de la República Argentina expresó su postura tras el partido con Inglaterra. «Se demostró que la Patria no se silencia durante noventa minutos. Hay acontecimientos que trascienden el resultado deportivo y se convierten en manifestaciones profundas del alma de un pueblo. Este fue uno de ellos», indicaron en un comunicado difundido en redes sociales.
Subrayaron: «El deporte volvió a demostrar que puede convertirse en una poderosa tribuna de justicia, memoria y diplomacia de los pueblos. A nuestros jóvenes les decimos: no bajen los brazos. Reciban este testimonio como quien recibe la posta en una carrera. Nosotros seguiremos caminando a su lado, con la serenidad que otorga el deber cumplido y la esperanza intacta. Porque mientras un argentino levante nuestra bandera con honor, la causa de Malvinas seguirá viva».
Agregaron: «Desde el instante en que los jugadores pisaron el campo, sus rostros revelaban algo distinto: ya no eran solamente deportistas. Eran argentinos conscientes de representar una causa que excede los noventa minutos. Todo un país dejó de ser un espectador para transformarse en una sola voluntad, decidida a recordar al mundo que existen derechos que no prescriben y memorias que jamás serán derrotadas».
Y destacaron: «El Himno Nacional no fue simplemente cantado; fue sentido. En aquellas últimas estrofas —»¡Oh, juremos con gloria morir!»— el estadio dejó de ser un escenario deportivo para convertirse en un verdadero templo de identidad nacional. Allí quedaron sepultadas las voces de quienes pretendían reducir aquel encuentro a un simple partido. La humilde bandera que logró desplegarse, ocultada para vencer la censura, evocó a aquellas enseñas patrias que nuestros soldados rescataron en 1982, escondiéndolas entre sus ropas para impedir que fueran exhibidas como trofeos del invasor».
Los ex combatientes manifestaron que, «a veces, un sencillo paño tiene más fuerza que los discursos del poder» y que «jamás debemos subestimar el poder de la determinación cuando una causa es justa».
Al respecto recordaron gestas como el Cruce de los Andes y la Vuelta de Obligado para señalar que «la historia argentina demuestra que las grandes conquistas nunca fueron obra de quienes se resignaron, sino de aquellos que, aun en la adversidad, decidieron sostener sus convicciones».
Alegaron, además, que «aun frente a enemigos materialmente superiores, la defensa de la soberanía puede transformarse en una victoria moral que atraviesa los siglos y fortalece la conciencia nacional».
E indicaron que la Gesta de Malvinas nos legó esa verdad. «Nuestros Soldados combatieron en condiciones profundamente desiguales, pero escribieron una página de heroísmo que ningún poder podrá borrar de la memoria del pueblo argentino. La Argentina necesita hoy esa misma fortaleza moral: mujeres y hombres capaces de sostener, sin claudicaciones, la integridad de la Nación, la defensa de nuestra soberanía y la convicción de que ninguna presión, por poderosa que parezca, logrará doblegar el espíritu de un pueblo decidido a preservar su identidad y su destino».
Finalmente, saludaron «el coraje de quienes hicieron visible, con dignidad y respeto, el mensaje eterno: ‘Las Malvinas son Argentinas'».