Rosario será sede por primera vez de la Pastasciutta Antifascista, una tradicional celebración nacida en Italia para conmemorar la caída del régimen fascista el 25 de julio de 1943. La actividad, organizada por el grupo de argentinos italianos Bella Ciao junto al patronato Inca, se realizará este sábado a las 12.30, en el Sindicato de Prensa de Rosario (Santiago 146 bis) y recuperará el histórico gesto de la familia Cervi, que invitó a todo su pueblo a compartir un plato de pastas como símbolo del triunfo de la libertad y del antifascismo. Desde entonces, la conmemoración se replica cada año en cientos de ciudades de Italia y del mundo y, en esta edición, tendrá su primera realización en la ciudad.
Historia de la pastasciutta antifascista
El 25 de julio de 1943 el Gran Consejo del Fascismo decidió la destitución y arresto de Benito Mussolini que fue reemplazado por el mariscal Pietro Badoglio. Terminaban así 21 años de fascismo mussoliniano en Italia. El país estaba perdiendo en la Segunda Guerra Mundial y en esos días, el pueblo comenzó a levantarse en contra del régimen. Los partisanos comenzaron a cobrar mayor protagonismo, en esta oportunidad en oposición a los nazis y a los fascistas que los apoyaban desde Italia.
En ese marco, la familia de Alcide Cervi decidió conmemorar ese día invitando a sus vecinos a comer la pastasciutta que terminó denominándose antifascista. Ellos no se enteraron rápidamente de la caída del fascismo si no que, cuando volvían de trabajar en el campo vieron a la gente del pueblo Gattatico (provincia Reggio Emilia) festejando. Por eso decidieron amasar kilos de fideos, preparar la salsa e invitaron a cada uno a comer un plato de fideos.
Meses más tarde, los fascistas capturaron a “Los Fratelli Cervi”, siete hermanos —Gelindo, Antenore, Aldo, Ferdinando, Agostino, Ovidio y Ettore—hijos de Alcide y Genoeffa y los fusilaron el 28 de diciembre de 1943.
Reapropiación de la libertad
La pasta servida por los Cervi no fue solamente un momento de fiesta si no que implicó la reapropiación del espacio, de la sociabilidad que había sido restringida por el régimen fascista a sus actos y su simbología. Hasta ese momento, el questore debía autorizar todas las reuniones y se prohibieron todas las que no eran los “sábados fascistas” o las actividades pensadas desde el gobierno de Mussolini para los jóvenes, por ejemplo. Al igual que esa reapropiación del espacio y la ruptura con los símbolos del fascismo, en muchas otras partes de Italia los partisanos ayudados por vecinas y vecinos comenzaron a atacar con mayor énfasis a soldados nazis y militantes fascistas.
La trama de una tradición
La Pastasciutta Antifascista se volvió una tradición en la provincia Regio Emilia y en toda Italia. Desde su primera fiesta nunca dejó de realizarse y se formó la Red de la Pastasciutta Antifascista en muchas ciudades.
También se generó un museo de Cervi y distintas agrupaciones se dedican a rememorar esa tradición. Este año se realizarán 374 fiestas en 370 ciudades de la península itálica y en otros doce países.
Desde cualquier lugar del mundo se puede realizar la Pastasciutta Antifascista y desde la principal sede en Italia solamente piden que se cumplan, al realizar la fiesta, tres simples reglas. Que la tallarinada sea gratis para los comensales, en la medida de lo posible o a un bajo costo.
Que la fiesta sea realizada con los valores del antifascismo, de la igualdad, de la justicia, la libertad y la inclusión. Y que en un momento de la fiesta se recuerde el legado de la familia Cervi a través de videos, música, palabras alusivas y textos recordatorios. Con esos principios, los organizadores de Rosario decidieron sumarse a la Red de la Pastasciutta Antifascista.