Rosario, viernes 07 de agosto de 2026
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Rosario, viernes 07 de agosto de 2026

Cómo es el método que los manifestantes contra la ley de propiedad privada usaron para desactivar los gases lacrimógenos

En algunos videos agradecieron a los estudiantes chilenos durante el Gobierno del derechista Piñera por el método, pero con variaciones fundadas en la creatividad para adaptarlo, se utilizó en protestas en varios países. Hay química detrás de la técnica para contrarrestar un gas que en realidad no es gas
Cómo es el método que los manifestantes contra la ley de propiedad privada usaron para desactivar los gases lacrimógenos

«Aprendiendo un poco las lecciones que nos dejaron los compañeros chilenos». En uno de los videos sobre la represión a los manifestantes de este jueves en la zona del Congreso Nacional, uno de ellos explicó el método que usaron para desactivar el efecto de los gases lacrimógenos. La técnica ya tiene unos años, y además de los estudiantes trasandinos durante el Gobierno del derechista Sebastián Piñera contra los Carabineros, la usaron y usan en muchas otras protestas sociales. Con diversas variaciones, que remiten a la creatividad para adaptarla a cada situación particular.

El CS, como se conoce al gas lacrimógeno, no es técnicamente un gas. Es un polvo cristalino que, a partir de una pequeña explosión en el cartucho o granada que lo contiene, se propaga en forma de fino aerosol. El químico fue desarrollado originalmente en 1928 por científicos de Estados Unidos y con los años se convirtió en un arma ampliamente utilizada por el ejército de ese país en la Guerra de Vietnam.

Cómo actúa el «polvo» lacrimógeno

El componente activo –clorobencilidenmalononitrilo– actúa sobre un receptor específico del cuerpo llamado TRPA1, cuya función principal es enviar señales de dolor al sistema nervioso. El polvo que se libera con la detonación de un cartucho se adhiere a cualquier superficie húmeda que encuentre. Desde las lágrimas en los ojos, el sudor de la piel, la grasa del pelo, la saliva y mucosa en la boca y las vías respiratorias.

El cuerpo, como respuesta a esa agresión, produce gran cantidad de moco y saliva. Es un mecanismo de defensa, pero a la vez empeora los síntomas. Además, las propias secreciones generan más superficie para que el polvo se adhiera.

Los métodos para contrarrestar el gas lacrimógeno

Hay un gran número de técnicas para morigerar los efectos del gas lacrimógeno, usadas ​​en distintos momentos y lugares. En 2014, manifestantes en la ciudad estadounidense de Ferguson, en Missouri, se lavaban la cara con leche. Antes, en 2011 y en la llamada Primavera Árabe en Egipto, se mojaban sus pañuelos con Coca-Cola. En 2018, en Palestina, usaron cebollas y vinagre.

Sin embargo, desde las protestas en Hong Kong entre 2019 y 2020 para exigir la retirada del proyecto de ley de extradición a China, el protagonista de la defensa contra el gas es una mezcla de agua y bicarbonato de sodio (tres cucharaditas por cada litro). Su forma de utilización es variada. Algunos, por ejemplo, aplican esa solución por medio de un spray en sus caras y bocas.

Hay unos pocos sustentos científicos sobre esta protección casera contra los gases. Según un artículo publicado en 2003, las moléculas del polvo CS son ácidas (PH entre 2 y 3) e inestables, y se rompen cuando se las somete a un proceso llamado hidrolización. Si el ambiente es de carácter básico (alcalino), o al menos con baja acidez, como el generado por la disolución de bicarbonato de sodio en agua (PH cercano a 8), la neutralización se acelera y los síntomas se atenúan.

Este jueves, durante la protesta contra la llamada ley de inviolabilidad de la propiedad privada, los manifestantes usaron baldes con la mezcla de bicarbonato para introducir en ellos los cartuchos de lacrimógenos y desactivar el mecanismo irritante del polvo.

Otras formas

En algunas protestas de otras latitudes, los manifestantes suelen utilizar los conocidos conos de seguridad para el tránsito como sistema de aplicación de la misma solución alcalina. ¿Cómo hacen? Cubren la granada o cartucho con el cono, al que antes le practican una abertura en la parte superior. Taparlos detiene en principio la expansión del gas. Y con el vertido por el agujero de la mezcla de bicarbonato, que llevan en botellas, lo desactivan.

En algunas ocasiones, pero con guantes resistentes al calor para manipular los cartuchos que levantan altas temperaturas una vez arrojados, los colocan dentro de botellas metálicas, a las que agitan hasta que el fuego esté completamente apagado. Es un sistema de mayor riesgo, por la exposición a concentraciones más altas de polvo CS, por lo que los manifestantes también lo usan protegidos con máscaras.