Rosario, sábado 17 de octubre de 2026
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Rosario, sábado 17 de octubre de 2026

Crecer y aprender jugando

El grupo de niños y adolescentes de Anónimos Luchadores Contra la Obesidad, incorpora el hábito de una alimentación y vida sana por medio de juegos y de ayuda con los quehaceres cotidianos.

Los afamados programas para adelgazar suelen estar dirigidos a adultos, pero también hay un gran porcentaje de ciudadanos menores de 15 años que padecen de obesidad. Si bien se suele culpar a la genética de este mal, considerado una enfermedad, el estilo de vida y los factores ambientales también tienen que ver en un ambiente con acceso muy fácil a comidas con elevadas calorías y grasas, y que fomenta el sedentarismo. Esto significa que los niños con una tendencia genética a aumentar de peso, engordan con facilidad.

“A ningún integrante de los grupos de Alco se les retira la comida, y con los chicos tenemos un trato especial, tratamos de enseñarles a cuidarse y comer sanamente por medio del juego”, explicó a El Ciudadano María Angélica Nardi, integrante del grupo de Anónimos Luchadores Contra la Obesidad, (Alco), que cada miércoles se reúne en Viamonte 1561. El grupo de niños en Alco se conoce como Alquitos y reúne a chicos de entre 4 y 12 años, aproximadamente.

Los niños y niñas llegan de mano de sus padres, muchos de ellos también obesos. “Las mamás llegan al grupo y se reúnen en la sala de los adultos mientras que sus hijos aprenden a comer sano mediante el juego, en un salón aparte”. María Angélica dijo también que, en especial con los chicos, “todos en Alco nos llamamos por el nombre”, refiriéndose a por qué, en primera instancia, se negaba a dar su apellido para ser registrado en esta nota. Además, agregó: “Somos todos compañeros y si bien estamos capacitados para coordinar las charlas, no nos ponemos en lugar de maestros o profesores, porque todos somos obesos que pasamos por este tratamiento, entonces estamos de igual a igual”.

Así se enseña

En la sala de los Alquitos, hay pizarrones, revistas, pinturitas y un gran semáforo donde se pegarán los alimentos, según su grado calórico o de permiso para una alimentación sana. En el color rojo, los chicos van a ver los alimentos más calóricos, como chocolates, golosinas en general y frituras, entre otros.

En el amarillo estarán ubicados los intermedios, como las carnes y demás alimentos que se recomiendan consumir pocas veces en la semana. En tanto, en el verde se ubicarán los alimentos poco calóricos y beneficiosos para la salud, como frutas, verduras, hasta las gaseosas dietéticas, entre muchos otros.

“Queremos que los chicos aprendan a alimentarse y que ese aprendizaje se extienda a toda la familia, por eso es importante que los padres traigan a sus hijos y ellos también participen de las reuniones”, dijo María Angélica.

“Es necesario que los chicos hagan ejercicio, que se muevan. Por eso les recomendamos que incorporen el movimiento cotidianamente, como ayudar a mamá a poner la mesa, elevarse para buscar los platos de la alacena, hacer mandados, sacar a pasear al perro”, indicó. Asimismo, la mujer aclaró que los chicos tienen la ventaja de estar en plena edad de crecimiento, por ende les resulta más fácil bajar de peso.

En cuanto a las comidas, María Angélica dijo que, al igual que con los adultos, se incita a los chicos a realizar las seis comidas diarias y que consuman alimentos cada tres horas, no antes.

Además, comentó que suelen utilizar en cada reunión fragmentos de películas taquilleras, reconocidas por los chicos, como la del Hombre Araña, donde estos superhéroes invitan a sus seguidores a comer frutas y verduras para tener un cuerpo sano.

“Hay que tener en cuenta que no es malo comerse una factura en la tarde, tal vez no todas las tardes, pero hay que adoptar un hábito de vida sana y que, por ejemplo, no estén tanto tiempo frente a la computadora, que salgan y se sociabilicen un poco más, que sientan el placer de una caminata en el parque, al lado de un amigo con quien terminen la tarde jugando, ésa es la manera de aprender y sentirse bien. Si lo hacemos por obligación, cuesta mucho más y no lo disfrutamos”, concluyó.