La eliminación de las PASO vuelve a quedar en el centro del debate por la reforma electoral que impulsa el Gobierno de Javier Milei. Un informe de la Fundación Éforo mostró que, pese a suspender las primarias en 2025, el gasto electoral cayó apenas 3% respecto de las legislativas de 2021, cuando hubo PASO y elecciones generales.
El estudio “Políticas electorales en Argentina: informe ciudadano” calculó que el Estado destinó en 2025 $468.083 millones, equivalentes al 0,05% del PBI. Fueron $14.478 millones menos que en 2021, una diferencia cercana a US$9,5 millones y muy lejos de los más de US$200 millones de ahorro que había planteado el entonces ministro del Interior, Diego Santilli.
El oficialismo sostiene que las PASO cuestan cerca de US$250 millones y que los partidos deberían resolver sus internas sin trasladar ese gasto a los ciudadanos. La oposición, en cambio, cuestiona tanto el argumento económico como la intención política detrás de la eliminación.
El principal factor que explica la escasa reducción aparece en la logística. El Correo Argentino demandó $225.113 millones en 2025, el 48% del gasto electoral total y el valor más alto de la serie analizada, pese a que solamente hubo una jornada nacional.
El dato incluso supera los promedios de elecciones con más despliegues. En las presidenciales de 2015 y 2023, que tuvieron PASO, generales y balotaje, la logística promedió $190.797 millones. En las legislativas de 2017 y 2021, con dos jornadas, el promedio fue de $183.687 millones.
El ahorro sí se registró en las transferencias, que incluyen impresión de boletas, aportes extraordinarios para campañas y gastos de seguridad. En 2025 fueron $88.742 millones, unos $43.605 millones menos que en 2021 y $129.652 millones menos que en 2023. Sin embargo, la logística prácticamente neutralizó esa reducción.
Éforo también comparó los resultados con las legislativas de 2009, el último proceso nacional previo a las PASO. Ese año el gasto equivalió a $296.967 millones a precios de 2025. En 2025, aun con una sola jornada, fue 58% más caro en términos reales.
El informe sostiene que el sistema tiene una “fuerte rigidez a la baja” y señala que varios gastos incorporados desde la creación de las PASO en 2011 permanecieron pese a su suspensión. La vicepresidenta de la Fundación Éforo, Carla Pitiot, reclamó mayor transparencia. “Transparentar la composición de estos gastos es una condición necesaria para que la ciudadanía pueda evaluar tanto la eficiencia del sistema electoral como la equidad de la competencia política”, afirmó.
Menos fondos para los partidos
Mientras creció el peso de la logística, cayó el financiamiento ordinario de las agrupaciones. El Fondo Partidario Permanente pasó de $34.999 millones en 2015 a apenas $402 millones en 2025, con $354 millones presupuestados para 2026. Actualmente representa menos del 0,1% del gasto destinado a la política electoral.
La reforma que permanece en el Senado propone mantener ese fondo, eliminar los aportes públicos extraordinarios para campañas y permitir un mayor financiamiento privado, con un límite del 35% por aportante.
Otro informe, elaborado por la UBA, analizó el costo de las Boletas Únicas de Papel. Su impresión centralizada rondó los $43.000 millones y llegó a unos $52.000 millones con IVA. El costo por elector pasó de $562 en 2021 a $658 en 2023 y $1.445 en 2025. En caso de dos vueltas, serían $2.890 por elector. Para 2027, los investigadores estimaron una suba de entre 15% y 20%.
El debate también tiene una fuerte dimensión política. El diputado de Unión por la Patria y referente del Frente Renovador, Sebastián Galmarini, sostuvo que “la democracia tiene un costo y no es ninguna novedad. Es mucho mejor gastarla en democracia que en otras cosas”.
También cuestionó que reemplazar las PASO por internas partidarias implique necesariamente gastar menos. “En la interna no es que gastás menos plata”, señaló, al plantear que el cambio podría modificar quién termina absorbiendo los costos.
Desde el Gobierno sostienen que las internas corresponden a cada agrupación y que el electorado no debería estar obligado a participar ni financiarlas. Las fuentes oficiales remarcaron que el proyecto ya está en el Senado y que “será el Congreso el encargado de resolver la discusión”.
Galmarini, en cambio, atribuyó a la reforma una búsqueda de ventaja electoral. “El gobierno está construyendo un relato en función de obtener una ventaja política”, afirmó. Según su mirada, eliminar las PASO podría favorecer a La Libertad Avanza y fragmentar a sus adversarios.
También cuestionó los cambios sobre la Boleta Única. “El año pasado no querían el arrastre porque era una práctica de la casta. Pero ahora sí quieren arrastre, quieren poner el botón de boleta completa”, sostuvo.
La iniciativa oficialista incluye además modificaciones sobre Ficha Limpia, la Boleta Única de Papel, el financiamiento político y los requisitos de supervivencia partidaria.
El análisis histórico de Éforo muestra que las PASO sí elevaron estructuralmente el gasto electoral. Las presidenciales de 2007 costaron $284.500 millones a valores de 2025 y las legislativas de 2009, $296.967 millones. Desde 2011, el piso de los años electorales quedó por encima de los $440.000 millones. En 2015 el gasto llegó a $667.543 millones, en 2023 a $574.132 millones y en 2019, sin balotaje, a $445.012 millones.
El debate que ahora deberá afrontar el Congreso queda atravesado por una diferencia entre el argumento oficial y los resultados de 2025. La suspensión de las PASO redujo algunos gastos, pero el costo total de la elección permaneció elevado, con la logística del Correo Argentino como uno de los principales componentes.
Fuente: Data Clave