Pese a la suspensión de las celebraciones del Bicentenario en el Monumento a la Bandera, donde estaba previsto una jornada con fuegos artificiales y juego de lasers (ver recuadro), los motores del festejo planificado para hoy ya estaban encendidos en la sala de ensayos céntrica La Cueva. Allí, los integrantes de la llamada Trova Rosarina, Litto Nebbia y Silvina Garré, ensayaron ayer por la tarde en dicha sala el himno patrio, que desde las 10.30 de hoy sonará desde el Monumento Nacional a la Bandera. Fabián Gallardo (también integrante de la Trova) y el armonisista Franco Luciani, completaron el ensamble musical.
Reunión Cumbre
Alrededor de las 18 de ayer, la sala de ensayo La Cueva, ubicada en Sarmiento entre San Lorenzo y Urquiza, sirvió de espacio para la reunión de los músicos locales Litto Nebbia, Silvina Garré, Fabián Gallardo y Franco Luciani. Su intención era ajustar las tuercas de la presentación que los reunirá hoy desde las 10.30 en el acto protocolar del izamiento a la bandera cuando entonen el himno nacional argentino. Más tarde será el turno de Rubén Goldín, quien interpretará una canción tradicional.
La reunión de los reconocidos integrantes y fundadores de la Trova Rosarina comenzó con saludos, sonrisas y la inevitable referencia al acontecer futbolístico que por la tarde de ayer mantenía los ojos de los argentinos en vela por el partido del seleccionado nacional. Luego vendría el papeleo pertinente a la contratación de sus servicios para la actuación de hoy.
“¿Qué pasó con eso de que no conviene que descienda Central?”, preguntó uno de los asistentes a Fabián Gallardo, que ensayaba con Franco Lucianilos reconocidos acordes de la canción patria. Mientras tanto, una delgada silueta de negro y rubio entró a la Sala 1 de La Cueva. Silvina Garré ingresó prontamente para ponerse frente al micrófono. Lo propio hizo Litto Nebbia, que con una sonrisa, lentes oscuros y una bufanda color turquesa alrededor de su cuello, se sentó al órgano eléctrico para comenzar con la tarea de reconstrucción de la obra de Blas Parera.
Promediando la media hora, fue el momento de las fotografías dentro de la hermética sala de ensayo.
Los cuatro artistas rosarinos en fila posaron durante no más de un minuto ante las cámaras y flashes. Fue entonces el momento de ensayar una que sepamos todos.