Estaba debajo de la cama. La Policía lo encontró después de que una mujer diera el aviso de que un desconocido estaba escondido dentro de su casa. Según fuentes policiales, media hora antes de la detención el joven había asaltado al cadete de una farmacia y protagonizado un enfrentamiento con personal policial del que salió herida una mujer, en barrio Bella Vista. Además, antes de encontrar un fugaz refugio bajo la protección del colchón, amenazó con un arma a una familia que vive en la zona, en cuya casa se escondió unos minutos. Sin embargo, cuando fue apresado no se le secuestró ni el arma ni lo robado.
Según informaron fuentes policiales, ayer alrededor de las 11.30 ingresó un llamado al 911 que indicaba que el cadete de una farmacia que entregaba un pedido en una casa ubicada en Lavalle al 2400 había sido asaltado por un joven que estaba vestido con ropas oscuras, y se desplazaba en una motocicleta negra de 125 centímetros cúbicos.
De acuerdo con el acta de procedimiento, el desconocido amenazó al repartidor con un arma de fuego y le robó 300 pesos y medicamentos que debía entregar.
Según los pesquisas, se comunicó el hecho a los patrulleros que circulaban por la zona y momentos después, en el cruce de Rueda y Lavalle, personal de Patrulla Urbana vio a una persona de similares características a las del asaltante a bordo de una moto negra.
De acuerdo con los voceros, al notar la presencia policial el muchacho extrajo un arma de fuego de entre sus ropas y disparó contra los uniformados, quienes repelieron la agresión a los tiros.
En medio del tiroteo, Sandra O., una mujer de 35 años que barría la vereda en la puerta de su casa, ubicada en Rueda al 3900, fue alcanzada por un plomo en la pierna derecha. Según informaron desde el Hospital de Emergencias Clemente Álvarez, adonde la víctima fue trasladada por una ambulancia del Sies, el proyectil entró y salió de la pierna a unos diez centímetros del tobillo y no le tocó el hueso, por lo que la herida no revestía gravedad.
Ahora, esperaban que los médicos forenses determinaran si la bala que alcanzó a Sandra O. salió del arma del sospechoso o de la reglamentaria de alguno de los uniformados.
De acuerdo con los voceros, tras el enfrentamiento, y mientras los policías asistían a la mujer herida, el joven aprovechó para desaparecer del lugar.
Fue unos minutos después cuando la Policía recibió el llamado de una mujer que vive en un pasillo ubicado en Rueda al 3900, que decía que cuando entró a su casa se dio cuenta de que había una persona desconocida escondida debajo de la cama. Los uniformados que patrullaban la zona en busca del prófugo lo detuvieron, pero en su poder no se encontró ni el arma de fuego ni los elementos robados al cadete.
Pero faltaba un eslabón de la cadena. Después de que el joven de 22 años identificado como Víctor S. fuera apresado, una mujer que vive en la zona dijo a los pesquisas que un joven con sus mismas características había ingresado a su casa y amenazado a ella y a sus tres hijos con un arma de fuego. “No digan nada. Yo ya me voy”, les dijo a las víctimas. Cumplió con su promesa. Enseguida salió de la casa y no volvieron a verlo. Según los investigadores, luego fue a la otra vivienda, en la que no había nadie, y se escondió bajo la cama.
El detenido quedó alojado en la comisaría 13a, a disposición del Juzgado de Instrucción de la 8ª Nominación.