El hecho se inició cerca de la 1.30 en la localidad bonaerense de Caseros, partido de Tres de Febrero, cuando el defensor de Almirante Brown Jonathan Schunke (33) y su hermano menor Richard Hernán (18), futbolista de Almagro, fueron abordados por delincuentes armados cuando circulaban cerca de una vía en su automóvil Volkswagen Cross Fox.
«Nos interceptaron en Caseros. A mí me dijeron que me baje del auto pero a mi hermano lo tuvieron un rato», dijo esta mañana a la prensa el zaguero que juega en la Primera B Nacional.
El defensor central señaló que el asalto fue «al voleo» y que los delincuentes «iban caminando», le apuntaron con un arma y nunca se dieron cuenta de que tanto él como su hermano eran futbolistas.
«Me hicieron bajar del auto. A mi hermano lo dejaron arriba, les pedí que lo dejaran salir y me dijeron que lo largaban a unas cuadras», señaló.
«Yo vi a dos pero eran cuatro. No les pude ver la cara porque estaban con gorrito y capucha. Querían dinero, lo que teníamos», detalló el futbolista.
Fuentes policiales indicaron que los ladrones llevaron al menor de los Schunke a recorrer cajeros automáticos, pero al advertir que no tenía tarjetas decidieron ir con él a su departamento de Ramos Mejía, partido de La Matanza, para continuar el robo.
«Llamé a la policía y ahí empezaron a moverse. Le expliqué a los policías que fueron dos segundos, que me quedé sin el auto y sin mi hermano», comentó Schunke.
Un jefe policial explicó que mientras los móviles con jurisdicción en Caseros y zonas aledañas intentaban localizar el Cross Fox, otros patrulleros de la comisaría de Ramos Mejía se dirigieron rumbo a la casa de los hermanos, un departamento ubicado en una torre de la calle Cramer 755 de esa localidad del partido de La Matanza.
«El hermano que llamó, explicó que vivía en Ramos Mejía y ante la presunción de que los delincuentes se dirigieran allí, el operador del 911 que atendió el llamado nos convocó paran ir a hacer una vigilancia en el departamento», dijo un jefe policial.
La misma fuente contó que la policía arribó al edificio en el mismo momento en el que dos de los ladrones bajaban junto a la víctima por el ascensor.
«Los ladrones liberaron al joven y empezaron a escapar subiendo por las escaleras. Como es un edificio de sólo cuatro pisos, se vieron acorralados cuando llegaron al último y se entregaron», relató el jefe policial consultado.
Los dos detenidos tienen domicilio en el barrio Ejército de los Andes, de Ciudadela, más conocido como Fuerte Apache, y son menores de edad que dijeron tener 15 años, aunque la policía cree que tienen algunos más.
«Creemos que nos están mintiendo para poder despegarse de la causa. Si es verdad que tienen 15 años son inimputables, pero a partir del los 16 se les abre una causa en el Fuero Penal Juvenil», explicó un jefe policial.
Según las fuentes, en su poder, los efectivos de la comisaría de Ramos Mejía secuestraron dos revólveres calibre 22 y recuperaron las pocas cosas que los ladrones pretendían llevarse.
«Dieron vuelta todo para ver si podían encontrar plata o las cosas que había como una notebook pero no pudieron sacar nada», contó el mayor de los Schunke.
Schunke relató que por lo que pudo hablar luego con su hermano Richard, «lo llevaron por todas partes pero después, gracias a Dios, todo terminó bien en casa».
«No sabían mucho qué hacer y lo trajeron para casa para sacar lo que había adentro. A mi hermano dentro de todo lo trataron bien, no recibió ningún golpe. No se llevaron nada, no pasó nada», agregó.
Los dos cómplices que lograron escapar se fueron en el vehículo de la víctima, que horas más tarde apareció abandonado en inmediaciones de Fuerte Apache.
El defensor de Almirante Brown detalló que lo único que le robaron fue «el estéreo, un equipo de mate y un celular».
«Mi hermano está shockeado como yo. Fue un susto grande. Estamos tratando de que esto pase y de volver a la normalidad. Es un problema que estamos pasando todos, que le puede tocar a cualquiera, hay que estar atento», concluyó.
Fuente: Télam
