La ciudad comenzó a discutir el futuro de la circulación, que comprende desde quienes se movilizan a pie a los diferentes modos de moverse por Rosario y hacia las restantes localidades del área metropolitana, esto es en colectivos, vehículos particulares, taxis, remises o trolebuses.
Igualmente se abordará en el marco de los talleres puestos en marcha del Plan Integral de Movilidad lo relacionado con el transporte de cargas y hasta la circulación en bicicletas.
Como base de discusión el Ente de Transporte Rosario (ETR) elaboró, en un estudio que demandó un largo tiempo de trabajo, un documento en el que se analizan cuestiones tales como transporte público, tecnologías y seguridad vial, aspectos ambientales y energéticos, planificación urbana y temas legales.
Se menciona en el estudio que en la ciudad se movilizan diariamente 784.533 personas y que el 40 por ciento de los viajes se realiza en vehículos particulares, con un promedio de ocupación de una persona y media por vehículo.
También se precisa que en los últimos 10 años se incrementó casi un 30 por ciento el patentamiento de vehículos y un 60 por cientos el de motos. En igual sentido aumentó el transporte de cargas, con la consecuente necesidad de la ampliación de la infraestructura, servicios logísticos y controles.
En el trabajo efectuado por el ETR se afirma que “a pesar de que la ciudad tiene una red de transporte público con alta cobertura territorial”, con una línea de colectivo a menos de 400 metros de su domicilio, dado que no hay restricciones para el uso del automóvil individual, “gran parte de los ciudadanos opta por utilizar el automóvil”.
Sostiene el informe en uno de los tramos del diagnóstico que “el transporte público comparte las arterias de la ciudad con la fuerte presencia del transporte privado, el cual entorpece el tránsito y genera demoras, alcanzando por momentos situaciones de congestión en el área central”.
Desde el ETR explican que “para dar un salto cualitativo se necesita pasar de un sistema de líneas individuales a un sistema integrado por distintos modos” y consignan que “para ello es preciso priorizar el transporte urbano de pasajeros para disminuir los tiempos de viaje e incentivar a la población al cambio de modo”.
Acerca del transporte no motorizado el documento menciona que “el desarrollo del transporte no motorizado es un eje fundamental de articulación entre sustentabilidad y movilidad”.
De igual modo sostiene el trabajo que “en muchas localidades del área metropolitana de Rosario se registra un uso intensivo de la bicicleta para traslados intraurbanos o hacia localidades vecinas” y se precisa que en la ciudad se registra una cantidad importante de viajes en bicicleta en los ejes noroeste, suroeste y sur.
Hace mención a la red de ciclovías que cuenta con 30,12 kilómetros y sobre el tema indica: “El problema fundamental de la red actual es que se constituye con pocos tramos de relativa conectividad, y en algunos casos con conflictos de seguridad respecto del resto del tránsito”.
Sobre los espacios para los peatones consideran necesario “reforzar su inclusión en los proyectos de equipamiento público, mejorar la red de veredas y senderos y dotar a los distintos barrios de espacios peatonales significativos”.
En el fundamentado trabajo realizado por el ETR se plantea ir hacia un sistema integrado de movilidad y en tal sentido explica el Ente que: “Las ciudades en desarrollo, en particular las ciudades intermedias como Rosario, todavía están a tiempo de evitar equivocaciones estructurales propias de las megaciudades y crear un modelo de movilidad alternativo. El uso del automóvil puede ser racionalizado para concebir mecanismos de movilidad eficientes orientados a ciclistas, peatones y al transporte público para constituir mecanismos propios de una sociedad más equitativa e inclusiva”.
Asimismo en el trabajo se alude a los diversos tipos de transporte: ómnibus, autobús en carril exclusivo, trolebús, tranvía moderno o metro ligero, monorriel moderno, metro convencional, metro automático ligero y los sistemas bimodales, entre los que incluye el tren-tranvía y el autobús-tranvía.
Entre otros aspectos el Plan Integral de Movilidad propicia como prioridades promover el transporte público masivo, desarrollar el transporte no motorizado y disuadir el uso del automóvil privado.
Por otra parte en el trabajo realizado por el ETR se desarrollan ejemplos internacionales. Así se mencionan el Transmilenio, en Bogotá, Colombia; el Sistema Modelo de Transporte y Uso del Suelo, en Curitiba, Brasil; el Metrobús-Q o Sistema Metropolitano Integrado de Transporte Público de Quito, Ecuador; el Metrobús, del Distrito Federal de México; el Transantiago, de Santiago de Chile, y lo ocurrido en Nantes y Estrasburgo.
