Inversión planchada, trabajo en negro, conflictos laborales e inflación son las principales amenazas que ven los expertos para la débil recuperación del empleo. De acuerdo con los datos de Ecolatina, la economía crecerá un 7 por ciento este año, mientras que el empleo genuino, aquel que no incluye los planes sociales, sólo lo hará en un 1,7 por ciento. “La elasticidad de este crecimiento es muy baja en términos de creación de puestos de trabajo. Las empresas nos manifiestan su preocupación por el aumento de los salarios y los conflictos sindicales. La mayoría prefiere aumentar las horas extras de sus empleados antes de contratar a alguien”, advirtió Rodrigo Álvarez, economista de esa consultora.
Esta visión es común entre los analistas. En Orlando J. Ferreres y Asociados aseguran que el año pasado el desempleo cerró en un 11,5 por ciento, mientras que el primer semestre de 2010 fue del 10,5 por ciento, marcando una recuperación de apenas un punto. Los motivos son varios. El aumento de la inversión cerrará este año en torno al 13 por ciento, pero esto sólo significa recuperar el terreno perdido, teniendo en cuenta que el año pasado cayó un 12,2 por ciento, producto de la crisis.
“Para darse cuenta basta con ver que la presidenta recibe en la Casa Rosada a empresarios que anuncian inversiones de entre 15 y 20 millones de dólares. Son cifras que mueven la aguja, pero no son significativas. Ni hablemos de la inversión extranjera directa (IED), donde ya estamos entre el quinto y el sexto lugar de Latinoamérica”, indicó Juan Luis Bour, economista jefe de Fiel. No obstante, la recuperación de la inversión no se ve en proyectos que puedan captar grandes cantidades de desempleados, sino en ítems como, por ejemplo, maquinaria y equipos de construcción.
El intento de que los salarios eludan el efecto de la inflación también se muestra como una gran dificultad. De acuerdo con Milagros Gismondi, economista jefe de Ferreres y Asociados, “ya no se ve el dinamismo posdevaluación de 2001. Ya se recuperó el salario en dólares y es similar al de los 90. Esa competitividad que ofrecía el país en cuanto a salarios se esfumó”. Al respecto, Bour recalcó que veníamos de “inflación y aumentos de salarios del 17 por ciento, y empezamos este año con un 22 por ciento. Ahora estamos en el 23 por ciento y para fin de año será del 25 por ciento. Se va persiguiendo algo que se escapa. Si medís salarios nominales contra el tipo de cambio, estás arruinado”.
Otro factor que, aunque poco novedoso, no deja de ser preocupante: el alto índice de empleo “en negro”. Para Agustín Salvia, sociólogo a cargo del Barómetro de la deuda social argentina que elabora la Universidad Católica, la leve reducción del desempleo registrada este año “se produjo también por el aumento de los trabajos informales”. Las cifras oficiales hablan de un 48 por ciento de trabajadores que pertenecen a la economía “en negro”. No obstante, según Salvia, esta encuesta deja afuera a un 12 por ciento de trabajadores en indigencia (changarines, limpiavidrios, etcétera), que bien podrían ser considerados empleados informales.