Al mismo tiempo, una ovación recibió a la Presidenta, que saludó con los brazos en alto y llevándose una mano al corazón, desde el escenario que exhibía una austera decoración, a los miles de asistentes de distintos movimientos y organizaciones sociales, muchos de ellos provenientes del interior del país.
«Ha sido, como los últimos actos, muy emotivo, y me parece que ella necesita que el pueblo esté a su lado, y ella lo sabe: los trabajadores, los jóvenes, los emprendedores, sin dejar a nadie afuera», dijo el ministro de Educación, Alberto Sileoni «Además, está esa doble vía que es tan extraordinaria y tan potente que es la familia y el trabajo, como lo recordó la propia presidenta, y que son vínculos de solidaridad y cooperación, valores que yo creo que hoy se han recuperado en la Argentina», añadió el ministro.
Antes de comenzar el acto, el cantautor Víctor Heredia entusiasmó a la multitud con su tema «Sobreviviendo», que fue coreado por miles de voces
Después, acompañada ya por los gobernadores de Buenos Aires, Daniel Scioli, y de Santiago del Estero, Gerardo Zamora; los ministros de Desarrollo Social, Alicia Kirchner; de Salud, Juan Manzur, de Educación, Alberto Sileoni, y otros funcionarios, Cristina se emocionó y con voz quebrada recordó a Kirchner.
«Tomé conciencia que era acá -en el Luna Park- cuando recién entré y me acordé que entré con él por última vez acá», dijo, con lágrimas en los ojos, mientras desde las tribunas bajaba: «Borombombom, Cristina es conducción».
También hubo cánticos de la concurrencia que advertían: «Che gorila, che gorila, no te lo decimos más, si la tocan a Cristina, qué quilombo se va a armar», y otros que pedían «para Cristina, la reelección».
Única oradora del acto, al terminar su discurso, la presidenta bajó del estrado y se acercó a la valla de contención donde estuvo largo rato saludando a los presentes y sacándose fotos.
