
En su mensaje, pronunciado desde el balcón de la basílica de San Pedro en Roma y delante de miles de fieles, el Papa hizo un llamado para que los responsables políticos de todo el mundo muestren «solidaridad activa» con las «queridas comunidades cristianas en Irak y en todo el Medio Oriente».
En la homilía, que precede a la bendición «Urbi et Orbi» (a la ciudad y el mundo) y en la que habitualmente se refiere a los diferentes conflictos mundiales, Benedicto XVI deseó «sosiego y esperanza para el futuro» a los cristianos que soportan «dolor» y «dificultades», y resaltó la importancia de garantizar el respeto de la libertad de religión.
«Que el amor del Dios con nosotros otorgue perseverancia a todas las comunidades cristianas que sufren discriminación y persecución, e inspire a los líderes políticos y religiosos a comprometerse por el pleno respeto de la libertad religiosa de todos», señaló.
El Sumo Pontífice también dedicó parte de su mensaje, retransmitido por las cadenas de televisión del mundo entero, a pedir ayuda para los damnificados de las diferentes catástrofes naturales que han azotado a varios países latinoamericanos este año, desde el terremoto de enero en Haití y el reciente brote de cólera hasta las últimas inundaciones en Colombia y Venezuela.
«Que tampoco se olvide a los que en Colombia y en Venezuela, como también en Guatemala y Costa Rica, han sido afectados por recientes calamidades naturales», declaró.
