Los trabajadores aceiteros levantaron el paro que mantenían en el ingreso a las fábricas en reclamo de una gratificación para los tercerizados. Los empresarios ofrecieron un premio no remunerativo, y por única vez de 4.000 pesos y los trabajadores aceptaron la oferta. Además, desde enero, el salario mínimo pasará a ser de 5.000 pesos.
“Los tercerizados son los que más necesitan ese dinero, además son los que más arriesgan la vida, hacen los trabajos más peligrosos, es muy injusto lo que hacen los empresarios con ellos”, disparó el secretario general de la CGT “17 de octubre”, Pablo Reguera.
