La disposición interna que ordenó la flamante ministra de Seguridad, Nilda Garré, de desarmar a la Policía Federal cuando concurra a las manifestaciones de protesta generó polémicas con la oposición y provocó el disgusto de los efectivos de esa fuerza, según un cable de la agencia periodística Noticias Argentinas.
La agencia indicó que fuentes policiales informaron que si bien no hubo un comunicado oficial –y quizá no lo haya, aclara– hubo una orden que se bajó a los jefes y que consistía en remarcar que los efectivos no podrán utilizar armas de fuego, ni balas de goma ni pistolas lanzagases y únicamente podrán llevar escudos, machetes y gas pimienta.
Esta medida provocó un gran malestar en la Policía Federal, porque sus hombres sienten que estarán indefensos ante un accionar violento de los manifestantes, al tiempo que se quejaron porque la información se filtró y ahora lo saben todos.
No obstante, el vocero de la Policía Federal, comisario mayor Sebastián Seggio, defendió la decisión de la flamante ministra Garré al argumentar que impedirá “que se infiltre gente” y que “se dude del origen de los disparos”.
La determinación también generó polémicas con la oposición, ya que las diputadas nacionales Elisa Carrió y Gabriela Michetti cuestionaron ayer la medida de la flamante ministra de Seguridad.
Si bien Carrió coincidió en que no usar la coerción directa es un camino destacable, remarcó que haber hecho el anuncio público fue “un error”, mientras que para Michetti las armas podrían utilizarse “como elemento disuasorio”.
La disposición comunicada por Garré dictamina que los efectivos policiales, de infantería y caballería, que acudan a las movilizaciones sólo podrán portar machetes, escudos y gas pimienta.
“Vamos a tener una Policía desarmada. Así no hay salida. De esta manera vamos de un extremo al otro. No sirve la represión indiscriminada, ni tampoco la prohibición de uso de armas. Hay que ubicarse en el centro”, afirmó Carrió en declaraciones a una radio porteña.
Asimismo, la candidata presidencial de la Coalición Cívica destacó que “el 90 por ciento de esas personas son gente honesta, son hermanos del interior del país, de Perú o Bolivia”, para defender las acusaciones de “narcos” que partieron para quienes llevan adelante las tomas de tierra.
“Lo que pasó en Villa Soldati no dejó ninguna enseñanza porque ahora se va a los extremos. Hay un punto que es claro: hay un Estado justo que necesita reconstruirse y al mismo tiempo, debe ser blando en las cuestiones de comprensión”, indicó Carrió, que el sábado visitó Villa Fiorito.
Por su parte, Michetti –que espera por la posibilidad de competir por la Jefatura de Gobierno de la ciudad de Buenos Aires en 2011– dijo que “si bien ésas son cosas que definen y saben los profesionales de la seguridad, tal vez sí hay que llevarlas (a las armas), tal vez funcionan como elemento disuasorio”.
“Lo que pasó en el parque Indoamericano, los muertos del parque, podríamos también pensar que sucedieron porque no quedó clara la permanencia, voluntad y la presencia inicial de las fuerzas de seguridad. Por el no ejercicio de las fuerzas públicas de seguridad”, aclaró.
La diputada opinó que existe “un problema de fondo” y “se tocó una fibra de los ciudadanos que empezó a reaccionar ante estos hechos”.
“Hay un tema más profundo, que es la sensación de una sociedad en que las cosas se desmadraron. Entonces el incentivo para ser un buen ciudadano no existe”, dijo Michetti en declaraciones al mismo medio radial.
“La gran mayoría de esos ciudadanos que quieren hacer las cosas con integridad y respeto al otro se encuentra con que el incentivo de que si evadís impuestos está bárbaro, que si vos robás no pasa nada, que si matás no pasa nada. Hay un momento a partir de estos acontecimientos en el que lamentablemente se toca una fibra, en este caso la del hartazgo”, agregó.
Luego opinó: “Creo que la gente está necesitando, como los niñitos cuando se descontrolan, autoridad que ejerza el rol de autoridad. Y creo que los políticos hoy no podemos dejar de lado ese tema. Hoy hay que redoblar la apuesta en términos de ese liderazgo”.
También criticó la medida de Garré el dirigente porteño José Pepe Scioli, del espacio de Francisco De Narváez, al sostener: “Me preocupa dejar esto librado a la ley de la calle y que quienes tienen el verdadero monopolio de la seguridad no lo ejerzan”.
“Acá se ha confundido en los últimos años la defensa de los derechos humanos con la defensa del orden público. Yo estoy de acuerdo en no reprimir, pero para llegar a ese estado tiene que haber una muy buena fuerza, bien capacitada y bien equipada. No como viene sucediendo con la Policía Federal, a la cual se la viene bastardeando y va de purga en purga”, afirmó el dirigente.
