Rosario, viernes 11 de septiembre de 2026
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“Hoy me doy cuenta de que el éxito no es tan importante”: Horacio Sansivero pasó por el ciclo de entrevistas “Condenados al éxito”

El popular actor hizo un repaso por sus más de treinta años de trayectoria, en el que evocó aquellas noches compartidas con Mimí Nervios en el recordado Bar Berlín, el paso del under a las grandes marquesinas y el trabajo con Jorge Dunster   
“Hoy me doy cuenta de que el éxito no es tan importante”: Horacio Sansivero pasó por el ciclo de entrevistas “Condenados al éxito”

Horacio Sansivero (Firmat, 1970), es un actor radicado en Rosario desde mediados de los años 80, cuando llegó a la ciudad para formarse en la Escuela Provincial de Teatro y Títeres. Desde los 90, junto a Mimí Nervios (Sergio Escobar), creó su alter ego, Mariquena del Prado, con la que alcanzó reconocimiento nacional, más allá de su permanencia en la ciudad y de su destacado recorrido local que incluye entre más, junto con Escobar, su recordado trabajo junto al director y dramaturgo Jorge Dunster, Bordeaux (los nudos del Dr. Duboise).

El actor y comediante pasó por Condenados al éxito, el ciclo de entrevistas del diario El Ciudadano, donde repasó sus más de 30 años de trayectoria, la génesis de su icónica Mariquena del Prado y su constante reinvención entre el teatro comercial, la autogestión y los eventos.

Criado en Firmat, Sansivero recordó sus primeros pasos en el escenario a los 13 años en un grupo local y sus juegos de infancia haciendo playback sobre las mesas, imitando a Raffaella Carrá. Tras mudarse a Rosario, dio vida junto a Sergio Escobar a una dupla inolvidable: Mimí Nervios y Mariquena del Prado, personajes con los que coparon las noches del ya desaparecido Bar Berlín.

Aquél reducto fue un fenómeno. Y con ellos, una especie de “Parakultural local”. Allí rompieron moldes al mezclar al público universitario con la incipiente escena nocturna LGTBIQ+ de la época, presentando shows muy performáticos que desafiaban las lógicas del teatro más tradicional.

“Mariquena nace jugando a partir de Mimí Nervios, a finales de los 80, cuando estaba en la Escuela de Teatro. Mimí era muy oscura y dark, y yo quería algo alegre, festivo, colorido y primaveral. Así, un día bajó Mariquena. En ese momento la asocié con toda la «mariconería» que ya habitaba en mí”, contó Sansivero.

Y respecto de lo que pasaba en aquellos primeros shows en el Berlín, recordó: “Nuestra consigna era no tener demasiadas reglas. Teníamos un espacio donde nos permitíamos liberar todo lo que teníamos adentro de una manera absolutamente bestial. En esa época, el transformismo se desarrollaba en lugares nocturnos para el público gay, pero en Berlín se mezcló con el público universitario. Era una joda divina, performática y antiteatral; terminábamos los shows a las 2 de la mañana del lunes tirando baldazos de agua a la calle”.

Mariquena trascendió el escenario y habita su vida cotidiana. Respecto de cómo esa  “convivencia” entre ambos, planteó: “Con los años me di cuenta de que nunca vi a Mariquena del Prado como un personaje. No siento ser un actor que interpreta un rol, siento que soy Mariquena del Prado. Encontramos una manera de comunicarnos con el universo, y el teatro fue una excusa. Cuando voy a hacer temporada a Carlos Paz y salgo a al mediodía a la peatonal a vender entradas, ya voy siendo Mariquena y así todo el día. Siento que coexisten estas dos personalidades en mí”.

“Hoy me doy cuenta de que el éxito no es tan importante”: Horacio Sansivero pasó por el ciclo de entrevistas “Condenados al éxito”

Con relación a cómo vivió el paso del under a las grandes marquesinas de la porteña Calle Corrientes, Mar del Plata y Carlos Paz, destacó: “Fue una transición que viví con mucha alegría, porque todo fue autogestivo. Empezamos viajando a Mar del Plata trabajando a la gorra, golpeando puertas y haciendo volanteo en las calles. Tras varios años de laburar así, llegaron las nominaciones a los Premios Estrella de Mar. Ahí me conoció Carmen Barbieri y me contrataron para Brillantísima, una revista impresionante junto a ella y Moria Casán. Para alguien que venía jugando con la pluma y la peluca, entrar a una revista semejante fue como entrar a un parque de diversiones”.

En 2001, junto a Sergio Escobar y bajo la dirección de Jorge Dunster, uno de los creadores más singulares en la historia del teatro rosarino, estrenaron, tras un extenso y riguroso período de ensayos, Bordeaux (los nudos del Dr. Duboise). “Tengo de aquél momento los mejores recuerdos. Dunster es un creador impresionante que armaba un universo propio. Ensayamos más de un año y medio con un nivel de exigencia muy alto. Me gustó tanto hacer ese espectáculo que después me costó volver a hacer otra cosa. Nosotros veníamos de la libertad desbordada de Berlín y necesitábamos esa estructura y contención y allí la encontramos”.

Ya sobre el final de la charla, Sansivero respondió la pregunta obligada que cierra cada entrevista respecto de qué es el éxito. “Como Mariquena del Prado, el éxito siempre fue lograr la carcajada exagerada y el aplauso estridente, pero hoy busco que eso vaya acompañado de algo espiritualmente copado y constructivo. Y como Horacio, es empezar a darme cuenta de que el éxito no es tan importante. Está buenísimo si está, y si no está, también está buenísimo. Pasa por estar vivos, sanos y tener amigos”, contó el actor que suele participar con Mariquena del Prado del ciclo de las mañanas de Telefé Rosario.

“Hoy vivo de las presentaciones en eventos privados y shows en clubes de barrio y cantinas. Además, después de quince años vuelvo a dirigir: estoy escribiendo una adaptación de Shakespeare para niños que estrenaremos este verano en Carlos Paz a la par de lo que haga con Mariquena del Prado que es un clásico de cada verano”, contó finalmente.

“Hoy me doy cuenta de que el éxito no es tan importante”: Horacio Sansivero pasó por el ciclo de entrevistas “Condenados al éxito”