Los recursos que el Estado nacional transfirió a las 23 provincias y la Ciudad de Buenos Aires por transferencias automáticas ascendieron en febrero a $ 366.541,2 millones. Este monto significó un incremento nominal del 58,7% respecto de los transferidos en el mismo mes de 2021 y un crecimiento real de 5,1% si se deduce la inflación del período.
Si bien las cifras positivas dan cuenta de una mejora en la asignación de recursos, más allá de cómo se distribuyeron, por estos días aparece un interrogante relacionado a otro factor de interés para las provincias. Tiene que ver con la asignación de recursos discrecionales, aquellos que no se encuentran reglados por una ley que exponga criterios objetivos de distribución.
Es que uno de los puntos que contempla el detalle (aún extraoficial) del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), habla de “limitar las transferencias discrecionales a las provincias y empresas estatales”. En caso de concretarse, esto afectaría los ingresos de muchas provincias, incluida Santa Fe.
Transferencias automáticas
Durante el segundo mes del año todas las provincias, al igual que Caba, registraron subas reales. Los incrementos en moneda constante se movieron entre un piso del 4,1% (Tierra del Fuego, Santa Cruz y CABA) y un techo de 7% (Chaco y Misiones). Santa Fe registró un crecimiento real del 5,4%.
En febrero se dio el tercer período con un importante ritmo de crecimiento real en las transferencias automáticas que incluyen: coparticipación, leyes especiales y compensación del Consenso Fiscal. Se observó una más que interesante aceleración de las transferencias, que aun sin llegar al nivel de diciembre, tuvieron una importante diferencia respecto a enero, sustentando en un mayor movimiento del consumo y acompañado además por el calendario impositivo.
Por otro lado, observando los resultados de febrero en relación al mismo mes, pero de los años previos, el 2022 no solo fue superior al 2021, sino también al 2020 (+11,3%), 2019 (+6,8%), 2018 (+4,6%) y 2017 (+20%), siempre medido en moneda constante, por lo cual fue el mejor febrero de este período analizado.
Desagregando las transferencias por componentes, los envíos por coparticipación federal de impuestos alcanzaron los $323.259,4 millones (que explican el 88,2% del total de las transferencias) distribuidos a las 24 jurisdicciones: la expansión interanual en términos reales, en este punto, fue del 5,6% (en enero, había sido del 3,5%).
En este marco, los envíos por impuesto a las Ganancias tuvieron un buen desempeño en el mes (+9,5% real interanual), y algo menor, pero también positivo, los referido al IVA (+3,9%). Sin embargo, otros componentes de la coparticipación, como “Otros tributos coparticipados” e “Impuestos Internos” experimentaron retrocesos reales (-2,9% y – 7,4%, respectivamente). Similar escenario se había visto en enero.
A su vez, los ítems que componen las leyes y regímenes especiales han tenido una performance muy volátil en este mes. El Impuesto a los Bienes Personales volvió a tener caídas (octavo mes consecutivo): por este tributo, se distribuyeron $17.877,5 millones y el descenso en moneda constante fue del 4,8% interanual, aunque debe mencionarse la importante desaceleración de la caída, explicada por la estacionalidad del tributo (en enero la baja fue del 35,9%); por su parte, los recursos provenientes del impuesto a los Combustibles líquidos también retrocedieron en términos reales (-17,8%).
Por su parte, los recursos provenientes del IVA de la Seguridad Social volvieron a tener un buen desempeño (+3,9% real de expansión), y también crecieron los recursos provenientes del Monotributo (+10,5%) y los correspondientes al Régimen de Energía Eléctrica (+55,5%, aunque con valores absolutos muy marginales).
Finalmente, los envíos por Compensación del Consenso Fiscal volvieron un fuerte salto en este mes, con alzas del 27% real contra igual mes de 2021.
Subas por distrito
En febrero, todas las provincias, al igual que la CABA, registraron subas reales. Los incrementos en moneda constante se movieron entre un piso del +4,1% (Tierra del Fuego, Santa Cruz y CABA) y un techo de +7% (Chaco y Misiones).
Cabe destacar que, para calcular las variaciones reales, se consideran los IPC regionales correspondientes a cada distrito En este caso, se estimó el IPC de febrero 2022 en base a las proyecciones del REM del BCRA, y el hecho de considerar IPC regionales muestra como impacta de manera heterogénea la situación por ubicación geográfica: en las provincias del NEA y NOA la suba real es más fuerte producto de menores incrementos del IPC de dichas regiones, mientras que en las Patagónicas, en términos reales, las transferencias han tenido menores incrementos por mayores subas de alza de precios.
Esta situación, de cualquier manera, es altamente volátil: hace un año atrás, el escenario era inverso: las provincias patagónicas creciendo a altas tasas, y las del norte en niveles muy menores.
Giros discrecionales
Una de las cuestiones que comienza a generar preocupación en algunos distritos a partir de la firma del acuerdo con el FMI, tiene que ver con el futuro de los fondos discrecionales. Es que extraoficialmente comenzó a mencionarse que este ítem será una de las variables de ajuste para pavimentar el camino hacia el equilibrio fiscal.
Durante el año pasado la Casa Rosada envió por esa vía unos $606.000 millones. El dato contempla hasta el tercer trimestre, y se espera que cuando lleguen los números finales, la proyecciones de todas las provincias, a excepción de La Pampa, Corrientes y Río Negro cierren con superávit, gracias a esos desembolsos.
Un informe de Politikon Chaco sobre las ejecuciones presupuestarias del tercer trimestre del año pasado, indica que a nivel agregado las cuentas de provincias tuvieron el mayor superávit primario y financiero de, por lo menos, los últimos cinco años, con importantes mejoras, además, en relación al 2020.
Son algunos de los datos que permiten tomar dimensión de lo que significaría un recorte de ese recurso en este momento para las provincias argentinas.

