Agustín volvía de festejos de carnavales el martes a la madrugada. Iba hacia su casa caminando con una conservadora en la mano y una riñonera. Para bajar las escalinatas del Parque España, primero visualizó y escuchó a un grupo de personas que lo agredieron verbalmente. Para esquivar el momento optó por bajar por el costado que desemboca en calle San Martín. Allí lo esperaban y allí comenzó el calvario. Lo golpearon y le robaron todo lo que tenía, entre otros elementos las llaves del departamento donde tiene la medicación que necesita para el tratamiento del VIH.
Agustín Germán Ulman tiene 30 años y grabó un vivo en Instagram para relatar lo que tuvo que vivir con mucho dolor, verguenza, humillación e impotencia como el mismo lo describe. «Acá estoy, es difícil pero quiero contar esta historia. Que cada grito y cada golpe se resignifique y se escuche», comienza hablando el joven.
Para Agustín fue un episodio de odio contra él y su sexualidad. Cansado de tener que enfrentar situaciones que ya le son cotidianas, explicó que es normal que le griten marica o cosas relacionadas a su forma de hablar o caminar. A través de las redes sociales decidió relatar cómo fue lo que le pasó y cómo lo vive. Señaló que se grabó desde el celular de la madre, en casa de la madre que es donde se encuentra ya que no puede acceder a su vivienda porque se llevaron la riñonera con documentación, llaves, celular, etc.
«Me estaban esperando, intento cruzar la calle con mi conservadorita y no me dejan. Me tiran al piso, me pegaron en la garganta, en la cabeza que me dejo super mareado sin posibilidad de defenderme, me decían cosas sobre mi sexualidad», se descargó Agustín. En ese momento de la noche no pasaban nadie por la calle y los atacantes lo dejaron en el suelo. Se llevaron la heladerita, la riñonera, hasta la camisa que le «bardeaban» e intentaron quitarle las zapatillas que no pudieron y huyeron corriendo.
“En el piso pensé que no la contaba. Sentí que estaban disfrutando mucho de pegarle a la marica”, dijo con la voz quebrada
La historia no queda ahí. Cuando logró levantarse del suelo vio a dos oficiales y a los gritos les pidió ayuda y que busquen a las personas que les imploraba que al menos le devuelvan las llaves del departamento.
«Aparte de la evidencia física, ya que estaba todo ensangrentado y golpeado, cuando los vi les pedí ayuda y me contestaron que seguro me lo había buscado», contó. «Calmate, ya te cagaron a palos, no seas escandalosos o te metemos adentro», le dijeron los oficiales en servicio lejos de prestarle ayuda atemorizándolo más.
«Les molesta ver a alguien libre» sentencia el muchacho agredido. Explicó que ya se comunicaron con él diferentes secretarías y también tiene que realizar la denuncia del DNI entre otras documentaciones robadas.
Por medio de las redes también pidió ayuda económica. En su departamento tiene la medicación del tratamiento del VIH, tiene que hablar con la inmobiliaria para ver si tiene llaves de repuesto, ingresar a su vivienda, acceder a los remedios y luego hacer todo el cambio de cerraduras correspondientes.
Pide también ayuda social, y dijo: «Terminar con estos crímenes de odio».
