Un grupo de 10 estudiantes de Ingeniería de distintas universidades argentinas desarrolló un prototipo monoplaza de aeronave eléctrica de despegue y aterrizaje vertical (eVTOL), presentado como el primer dron tripulado de Latinoamérica. El proyecto comenzó como una idea durante la escuela secundaria y lleva alrededor de tres años de desarrollo.
La aeronave cuenta con ocho motores en configuración coaxial, un sistema que aporta redundancia y permite mantener el vuelo ante la falla de uno de ellos. También incorpora un paracaídas balístico como medida adicional de seguridad.
El prototipo tiene actualmente una autonomía máxima de unos 20 minutos, aunque el equipo trabaja en una próxima versión que busca alcanzar los 30 minutos. Los estudiantes diseñaron y fabricaron buena parte de la estructura, incluyendo el chasis y una butaca de fibra de carbono.
Además de su uso recreativo, los creadores imaginan aplicaciones en rescate en montaña, logística y otras tareas operativas. El proyecto ya suma cerca de un centenar de vuelos de prueba sin accidentes, según sus desarrolladores.
Por su potencial y bajo costo, la iniciativa despertó interés internacional. El equipo mantiene conversaciones con la ANAC y la FAA de Estados Unidos para avanzar en la regulación y, a futuro, evaluar la posibilidad de comercializar la aeronave.