En Rosario, la cantante y compositora paulista María Gadú, cerrará su gigantesca gira de su disco Guela Ao Vivo, que se extendió por más de dos años y abarcó 200 conciertos en América, Asia, África y Europa.
Hace un año se presentó en Buenos Aires por primera vez. Aquella experiencia fue de tal intensidad que decidió volver e incluir nuevas ciudades. “Me encontré con un público muy caluroso y vibrante”, dijo Gadú en una entrevista con la agencia Télam, en la que además recordó un momento del show donde al hablar de su país, el público la apoyó con cantos y carteles. “Me emocionó tanto esa complicidad entre personas de países hermanos, que se unen cuando saben que las cosas están mal para ser más fuertes, que me puse a llorar en el escenario”, expresó.
Guela Ao Vivo, para la cantante, “es el menos brasileño de mis trabajos” porque, confió, “es un cambio muy grande estética y sonoramente en mi carrera, con influencias no sólo del circuito norteamericano e inglés, sino también de África y otras zonas más delicadas”.
Cantante, compositora y guitarrista, Gadú, de 30 años, es una de las apariciones más importantes de los últimos tiempos de la música popular brasileña, que grabó un disco a dúo (con gira incluida de dos guitarras y voces) con Caetano Veloso; formó dúo con Tony Bennett, con quien registró Blue Velvet en uno de sus discos de duetos, y ganó un Grammy latino, además de obtener la consagración popular brasileña, musicalizando con sus canciones muchas de las telenovelas del Prime Time televisivo.
Sobre los compositores que la marcaron como artista, afirmó que Caetano Veloso es quien más la impacta, “por el uso que hace de las palabras; tiene un uso del vocabulario muy especial”. Pero no es el único: “También Chico Buarque, que consigue un lenguaje coloquial, de la calle, y al mismo tiempo refinado, y eso crea una realidad muy parecida con la de la gente que vive en Brasil. Y me gusta mucho la manera y entonación regional que logra Lenine en el rock”.
Gadú contó que no tiene una única forma de componer. “Antiguamente, componía sólo por instinto, no elaboraba las canciones, me venía la inspiración y empezaba a trabajarlas”, dijo. Y confió: “De un tiempo para acá, pasé a elegir la composición; pienso en un tema, me siento y elaboro, digamos que hay menos inspiración y más composición; es un ejercicio fantástico porque te obliga a estudiar, ampliar el vocabulario, no te quedás sólo con lo que ya sabés”.