Un nuevo incidente en la Hidrovía Paraná-Paraguay encendió las alarmas del sector naval. Una embarcación de bandera paraguaya colisionó contra uno de los pilotes del puente General Manuel Belgrano, que conecta las provincias de Chaco y Corrientes, y parte de las barcazas que transportaba quedaron a la deriva.
El Sindicato de Conductores Navales de la República Argentina (Siconara), seccional Rosario, utilizó el episodio para volver a cuestionar las políticas de desregulación impulsadas por el Gobierno nacional y advertir sobre los riesgos que, según la organización, implica flexibilizar el régimen de cabotaje y ampliar la participación de embarcaciones extranjeras en los ríos argentinos.
Fernando Ramírez, secretario general de Siconara Rosario, manifestó una “profunda preocupación” por lo ocurrido y recordó que el puente General Belgrano ya sufrió otros impactos de embarcaciones a lo largo de los años.
Según explicó el dirigente, el buque paraguayo impactó contra el pilote número cinco y posteriormente se produjo el desprendimiento y varadura de algunas barcazas.
La situación obligó a desplegar un operativo para impedir que las unidades sin control quedaran dentro del canal de navegación y pudieran colisionar contra otros buques.
Ramírez destacó la intervención de Prefectura Naval Argentina y la participación de un remolcador de bandera nacional, al que identificó como Pampero, para recuperar las barcazas y retirarlas del sector de circulación.
“Afortunadamente hubo una intervención inmediata para rescatar las barcazas, ponerlas a salvo y sacarlas del canal para evitar que impactaran contra otros buques de gran porte o embarcaciones fondeadas”, sostuvo.
Para Siconara, el operativo volvió a mostrar la importancia de mantener capacidad operativa nacional sobre la Hidrovía.
“La responsabilidad concreta del accidente será determinada por las autoridades correspondientes. Pero nosotros venimos advirtiendo desde hace meses, incluso años, sobre las consecuencias que puede generar el debilitamiento del cabotaje nacional”, señaló Ramírez.
El gremio viene planteando objeciones a distintos proyectos destinados a reducir costos logísticos mediante una mayor apertura del transporte fluvial a buques y tripulaciones extranjeras.
Desde la organización sostienen que la discusión económica no puede separarse de los estándares de seguridad, formación profesional y capacidad de respuesta ante emergencias.
“Tenemos que preguntarnos qué tipo de navegación queremos para nuestro país. La seguridad, la soberanía y el trabajo argentino no pueden medirse solamente en una planilla de costos”, afirmó el dirigente rosarino.
Ramírez también cuestionó las iniciativas promovidas por algunos gobernadores para introducir modificaciones en el régimen de cabotaje y advirtió contra una apertura que calificó como “indiscriminada”.
En contraposición, Siconara propone fortalecer la marina mercante nacional, ampliar la formación de trabajadores, incrementar los controles y recuperar capacidad de la industria naval argentina.
“Argentina necesita más marina mercante, más trabajadores, formación, controles, industria naval y una verdadera política de logística nacional”, sostuvo.
El dirigente planteó además que el transporte fluvial debería integrarse con los puertos, el sistema ferroviario y las cadenas productivas para conformar una política logística de alcance nacional.
Desde Rosario, una de las principales ciudades portuarias de la Hidrovía, el sindicato aseguró que continuará llevando el debate a los distintos ámbitos institucionales.
“El cabotaje no es un privilegio. Es seguridad, trabajo, soberanía y desarrollo”, concluyó Ramírez.
Mientras tanto, las autoridades deberán determinar las causas y eventuales responsabilidades por el impacto contra el puente General Belgrano. El episodio vuelve a poner bajo discusión los controles y las condiciones de navegación en una de las principales vías de transporte de cargas de la Argentina.