El desgaste profesional, la hiperconectividad y la dificultad para desconectar al terminar la jornada son situaciones cada vez más frecuentes y, cuando las exigencias laborales afectan los límites entre la vida personal y la profesional, el cerebro se mantiene en un estado de alerta constante que dificulta los procesos biológicos de recuperación psíquica e impacta directamente en el bienestar emocional.
El Día Mundial de la Salud Mental se conmemora cada 10 de octubre para concientizar sobre el bienestar psicológico y movilizar apoyo para los trastornos mentales. Se instaló en 1992, impulsado por la Federación Mundial de la Salud Mental y la OMS.
El lema de la fecha, este año, es «Escuchemos a las personas con experiencia vivida: voces reales, cambio real«. El objetivo es que las vivencias de los pacientes orienten las políticas y servicios de salud. Y además, reducir el estigma social y mejorar el acceso a una atención digna e integral.
En el marco de la fecha, dos especialistas enfatizaron sobre la necesidad de intervenir a tiempo y derribar prejuicios. En un escenario donde el rendimiento y la eficiencia constante suelen priorizarse, promover entornos laborales de contención y el cuidado de la salud mental resulta indispensable para evitar que el desgaste se vuelva crónico y hacer de la prevención un compromiso cotidiano.
En este contexto, abordar la salud mental en el trabajo implica entender el ámbito laboral como un espacio estratégico para la prevención, la detección temprana y la promoción de hábitos sostenibles.
“Promover la salud mental requiere vínculos que brinden contención, espacios seguros y momentos de reflexión para conectar con el presente. Estos elementos son pilares para construir un bienestar psíquico genuino y duradero en el ámbito profesional”, explicó Verónica Lapelle, directora de la Licenciatura en Psicología de la Universidad Hospital Italiano.
Cuándo la respuesta al estrés deja de ser adaptativa
Bajo la falsa premisa de una permanente disponibilidad, el cerebro percibe una amenaza constante que obstaculiza la verdadera desconexión. Cuando la respuesta al estrés se sostiene en el tiempo, deja de ser un mecanismo adaptativo y da lugar a manifestaciones físicas y emocionales claras. Según detalló Fátima Barragán, coordinadora de la mencionada Licenciatura, entre las principales señales de alerta se encuentran:
- Alteraciones somáticas y biológicas: insomnio persistente con despertares tempranos vinculados a preocupaciones laborales, cefaleas tensionales o somatizaciones gastrointestinales.
- Distanciamiento afectivo y despersonalización: apatía e indiferencia en la interacción con el entorno interpersonal y profesional, junto con una pérdida progresiva del sentido del propósito.
- Anhedonia y labilidad emocional: dificultad para experimentar placer en actividades recreativas, aplanamiento afectivo o episodios de llanto sin un desencadenante claro.
Para abordar estas situaciones, resulta clave aprender a diferenciar la fatiga habitual del agotamiento patológico. Mientras que el cansancio ordinario es reversible y cede con el descanso nocturno o del fin de semana, el agotamiento patológico o ansiedad clínica es un cuadro persistente, en el que la persona se siente extenuada incluso al iniciar la jornada y pierde su nivel habitual de funcionalidad.
Saber cuándo acudir a una consulta especializada es clave. “El organismo necesita señales claras que permitan procesar la finalización de las exigencias cotidianas y dar lugar a la recuperación psíquica. Sentirse desbordado no refleja una falta de voluntad; cuando el sufrimiento compromete la funcionalidad cotidiana, el desempeño o la salud física, es una señal clara para buscar acompañamiento profesional”, señalaron las expertas.
Un problema serio
En Argentina, el Estudio Argentino de Epidemiología en Salud Mental indica que el 14,8% de la población adulta presenta algún trastorno mental en los últimos 12 meses, y el 6,5% se encuentra en riesgo actual de desarrollar un trastorno psicológico.
Los trastornos de ansiedad afectan al 9,4% de los adultos. La depresión mayor tiene una prevalencia del 3,8% anual (y cerca del 8,7% a lo largo de la vida).
Alrededor del 28,1% al 35% de los adultos manifiesta malestar psicológico general (con mayor incidencia en mujeres, jóvenes de 18 a 29 años y sectores de menor nivel socioeconómico).
El 58,69% de la población sufre alteraciones del sueño o insomnio.
El Ministerio de Salud registró 3.488 muertes por suicidio en 2023 (una tasa de aproximadamente 7,5 por cada 100.000 habitantes), con una marcada predominancia en varones (cerca del 80% de los casos).
Aunque Argentina cuenta con una de las tasas más altas de psicólogos por habitante (286 por cada 100.000 personas según la OMS), el 69,8% de las personas con trastornos severos no recibe tratamiento debido a barreras económicas o falta de cobertura. La Ley Nacional de Salud Mental exige destinar un mínimo del 10% del presupuesto nacional de salud al área, pero la ejecución real se ha ubicado por debajo del 2%.
Dónde consultar en Rosario
- Líneas de escucha y emergencias locales
Ante una crisis o necesidad de orientación inmediata, las siguientes líneas funcionan en la región:
- Línea 107 (Rosario – SIES): La central de emergencias de Rosario cuenta con asistencia especializada en salud mental las 24 horas. Es una herramienta clave ante crisis de angustia o riesgo de suicidio.
- Línea 107 o Guardia General (Provincia de Santa Fe): Para emergencias o situaciones críticas en cualquier punto de la provincia, puedes llamar al 107 para activar la respuesta integrada.
- 0800-999-0091: La Línea Nacional de Salud Mental federal, pública, gratuita y disponible las 24 horas.
- Centros de atención y hospitales públicos
El sistema de salud pública de Santa Fe trabaja mediante una red comunitaria. La recomendación oficial es acercarse primero al Centro de Salud (Dispensario) más cercano al domicilio, desde donde articulan psicólogos y dispositivos territoriales si es necesario una derivación.
Efectores de referencia en Rosario (con equipos de Salud Mental interdisciplinarios para urgencias):
- Hospital Carrasco. Bulevar Avellaneda 1402. TE: 388 2796
- Hospital Roque Sáenz Peña. Laprida 5381. TE: 480 9144
- Hospital Alberdi. Avenida Puccio 575. TE: 480 6177
Especializados:
- Hospital Especializado Agudo Ávila. Institución de referencia regional ante crisis agudas que requieran un abordaje de mayor complejidad. Suipacha 667. TE: 472 4640
- Dirección Provincial de Salud Mental (Sede Rosario). Rioja 825. TE: 472 1109 (interno 39).