El presidente de la Asociación Gremial de Auto-Taxi de Madrid, Miguel Ángel Leal, señaló ayer que Uber “busca barrer del mapa al servicio público del taxi”, al criticar la app (aplicación) que comenzó a funcionar hace dos días en la capital española. La modalidad viene generando desde hace tiempo resistencias de taxistas de las principales ciudades de Europa y ahora también de varias urbes latinoamericanas, en especial de la Argentina y Brasil, donde se lanzó recientemente. Anteayer, taxistas cariocas bloquearon los ingresos a Río de Janeiro, sede de los próximos Juegos Olímpicos, que colapsó por las protestas contra esta empresa estadounidense.
El servicio que empezó a operar en el país ibérico se llama UberX, que a diferencia del Uber a secas, interrumpido por orden judicial en 2014, ofrece a los usuarios la posibilidad de desplazarse con conductores que cuentan con una licencia profesional. Las argucias legales parecen ser también una particularidad de la empresa que mediante un amparo jurídico logró funcionar en Río.
Esta nueva herramienta digital también genera una fuerte oposición de los taxistas españoles, quienes afirman que busca desplazar el servicio público para implementar uno privado, sin garantías para los ciudadanos y creando un empleo precario.
“Esta empresa busca barrer del mapa al servicio público del taxi, a hacerse del mercado total, y ahora han regresado bajo el paraguas de la legalidad, pero confiamos en que no logren sus objetivos”, dijo Leal.
“Vienen a crear un empleo precario, en un momento en que en España tenemos bastantes problemas de desempleo; consideramos que los trabajadores de Uber están como en una especie de semiesclavitud , no tienen derechos laborales, se les quita un 25 por ciento de cada servicio, el conductor tiene que pagar todos los gastos del vehículo y el ciudadano está en una gran inseguridad jurídica porque frente a cualquier problema no tienen a dónde recurrir”, dijo el dirigente a la emisora argentina Radio 10.
Detalló las diferencias entre el servicio público de taxis y el UberX, que fueron aprobadas recientemente, como que se requiere que sean “licencias de alquiler de vehículos con conductor, que los viajes deben ser previamente contratados con una hoja de ruta de origen y destino prefijado, y el servicio es más o menos como en el taxi, pero con algunos impedimentos, como que los ciudadanos no pueden pararlos en la calle”.
“Pero los ciudadanos –continuó– tienen que saber que si se llega a hacer fuerte en una ciudad los precios después van a ir cambiando en función de la demanda; pueden subir hasta un 50 ó 60 por ciento”.
Leal dio el ejemplo de otros lugares donde se implementó, como en San Francisco, Estados Unidos, donde “el servicio público de taxi fue eliminado y entró Uber, y ahora los ciudadanos están yendo a los ayuntamientos para solucionar esto”.
El gremialista consideró que si Uber entra en Argentina “sería igual que en España: el ciudadano se va a encontrar que no puede reclamar en ningún lado”. “Aconsejo a mis compañeros y hermanos de Buenos Aires que también estén atentos”, expresó.
