Central Córdoba sufrió otro duro golpe y sigue sin despegar. Ayer en Tablada hizo méritos suficientes como para quedarse con los tres puntos, pero igual cayó 2-1 ante un amarrete Sportivo Italiano que contó con la inestimable colaboración del juez Lucas Comesaña.
Es que en el mejor momento del Charrúa, luego del merecido empate que marcó Fernando Resler de penal, el árbitro volvió a pitar la pena máxima pero para la visita por una mano de Cristian Cuffaro Russo que sólo él vio.
Con el “regalito” del colegiado y la conquista de Pasquale en el arranque del partido le alcanzó al Azzurro para quedarse con un inmerecido triunfo. Porque Córdoba jugó realmente mejor, generó muchas situaciones y nunca bajó los brazos. Pero ni de esa manera pudo darle una alegría a su gente.
“Este es el camino. El árbitro nos perjudicó y merecimos los tres puntos”, opinó tras el encuentro el DT Ariel Cuffaro Russo, quien ratificó sus ganas de seguir. Es que jugando como ayer van a ser muchas más las alegrías que las penas. Eso sí: hay que empezar a ganar ya, o de lo contrario habrá que agarrar de nuevo la calculadora y volver a sufrir con el promedio.
