Unas 23 remisiones vehiculares se concretaron entre el jueves pasado a la noche y esta madrugada de sábado, por alcoholemia positiva. Las tareas fueron desarrolladas por la Dirección General de Tránsito, perteneciente a la Secretaría de Control y Convivencia Ciudadana municipal junto a personal policial de la Unidad Regional II de la Provincia de Santa Fe. “Son autos y motos cuyos conductores mantenían, al momentos de hacerse las intervenciones, niveles de alcohol en sangre no permitidos para manejar”, explicó el secretario Gustavo Zignago.
El funcionario informó que entre la noche del jueves pasado y este sábado a la madrugada, se concretaron unos 200 controles vehiculares, con el resultado de 67 remisiones de autos y motos. “Debido a la intensa circulación que se registra en estas noches, fortalecemos nuestra presencia como Estado municipal para garantizar que se cumplan las normas y así, las condiciones de convivencia que permiten el esparcimiento seguro del que todos tenemos derecho”, analizó.
De acuerdo a las precisiones brindadas, este jueves a la noche y viernes a la madrugada, se remitieron al corralón 38 motos y 10 autos. De ese total, 8 unidades fueron sancionadas por alcoholemia positiva, siendo de 0.72 el nivel de alcohol en sangre más elevado registrado. El resto de los vehículos que se trasladaron responden a situaciones en las que los conductores no pudieron acreditar debidamente, documentación y elementos de seguridad obligatorios. Los operativos fueron realizados en las zonas de Pichincha y La Rural, lugares donde se concentró la gente a festejar el día de San Patricio.
En tanto, anoche se repitieron los procedimientos preventivos en varias zonas de la ciudad. El saldo fue la remisión de 19 unidades -15 autos y 4 motos- de las cuales, 15 fueron por alcohol. En esta oportunidad, el nivel más alto hallado de alcohol en sangre fue de 1.46 gramos. Los restantes 4 vehículos fueron casos de falta de documentación e irregularidades en las condiciones de seguridad vial.
“Insistimos en remarcar nuestro gran objetivo de gestión, lograr la convivencia en todos los ámbitos nuestra ciudad y el cumplimiento de la norma es un factor fundamental”, señaló Zignago, quien ahondó: “La sanción a las faltas a las normas de tránsito constituye una herramienta para este fin pero necesitamos contar con la responsabilidad ciudadana para construir entre todos una Rosario segura, donde la calle sea un lugar común”.
