En el marco del Programa de Educación Continua, organizado por el Colegio de Odontólogos de la Provincia de Santa Fe, 2ª circunscripción, el odontólogo especialista en endodoncia Jorge Alberdi disertó sobre endodoncia clínica. El curso, dictado en el auditorio de ese organismo, tuvo una extensión de seis horas y acompañó al doctor Alberdi Liliana Artaza, que es la titular de la cátedra de Endodoncia II de la Escuela de Odontología de la Universidad del Salvador. En el curso, al que asistieron odontólogos generales, los dictantes expusieron sobre diferentes tópicos de la endodoncia clínica para que los concursantes pudieran rescatar conceptos e incorporar las novedades a su práctica diaria.
El profesional explica que la endodoncia y reconstrucción en una sesión operatoria es una práctica muy novedosa. “El paciente tiene el beneficio de poder hacerse el tratamiento de conducto y colocarse una reconstrucción definitiva en el mismo momento que se lleva a cabo el tratamiento; con lo cual reducimos la cantidad de sesiones y, además, al llevarlo a cabo un endodoncista asegura que el conducto no se reabra ni se contamine con el medio bucal, con lo cual se le garantizaría que el trabajo definitivo quede bien sellado y, al no contaminarse, dé mejores resultados”, afirma Alberdi.
“Por otro lado –continúa–, cuando la pieza tiene un proceso infeccioso importante con pérdida ósea marcada, si sacamos la raíz, el hueso comienza a retraerse y queda poco hueso para intentar colocar un implante, lo que puede ser un problema. Muchas veces la endodoncia, como es una especialidad que se considera regeneradora, puede transformarse también en regeneradora del hueso; ya que, si bien el diente no se va a rehabilitar porque ya no sirve, con ese tratamiento de conducto bien realizado todo el ligamento periodontal, es decir el contorno de lo que sería el diente, se ve beneficiado porque se regenera también el hueso, el que se vuelve a formar. Así, en unos meses, se puede hacer la extracción de ese diente y colocar el implante. Es ésta una función más que está teniendo el endodoncista junto con el rehabilitador, el que puede ofrecer un implante con mejor calidad de hueso; y del mismo paciente, lo cual es siempre la mejor de las soluciones ya que evita el injerto”.
—¿El endodoncista tendría que trabajar al lado del rehabilitador?
—El endodoncista trabaja para la rehabilitación, ya que somos en alguna medida los que preparamos los cimientos de lo que va a ser después una rehabilitación protésica. En mi caso, trabajo en una clínica de rehabilitación y justamente de la parte de la colocación de los postes o de los pernos me hago cargo incorporándola a mi área. De este modo, podemos trabajar en conjunto con el rehabilitador sabiendo que cuando yo hago un tratamiento y le coloco un perno, tengo la información directa de qué tipo de corona va a llevar y el protesista se encuentra con la base que le va a permitir terminar su trabajo”.
—Lo que tantas veces se pregona: trabajo interdisciplinario…
—Al trabajar en un lugar donde cada especialista aporta su saber, el trabajo del paciente se planifica de un modo integral y cada uno dentro de su área va adecuando sus pasos; y todos vamos conociendo de qué manera va trabajando cada uno, lo que nos permite ofrecer una rehabilitación completa. La endodoncia es la que se ocupa de los tratamientos de conducto, y el endodoncista, con esta práctica innovadora, estaría incorporando un área, la reconstrucción del diente definitiva, en el mismo momento en que está haciendo el tratamiento de endodoncia.
“El tratamiento de conducto se hace sobre la pieza dental para conservarla”, señala Alberdi, y agrega: “Es un modo de salvar el diente. La pieza puede estar fracturada; el paciente puede venir con el dolor, el endodoncista le extrae el nervio y trabaja en el interior del diente, al que se rellena de una manera hermética como para que el diente pueda seguir funcionando y el paciente pueda conservar su pieza dentaria”, sostiene.
Otra patología sobre la que el endodoncista trabaja frecuentemente es sobre la infección del diente. “Nuestro trabajo en este caso es ingresar a través del interior y de la raíz para realizar lo que sería la desinfección del diente y, luego, volver a rellenarlo para que quede herméticamente sellado”, añade.
—¿Cómo tienen la seguridad de que la infección haya desaparecido?
—El protocolo del tratamiento de conducto tiene una cantidad de pasos que incluye la limpieza y la conformación; la limpieza implica usar agentes desinfectantes, antisépticos, que se usan para lavar el interior del diente acompañado de la conformación del conducto para el que usamos instrumentos como la limas, esas agujitas, manuales o mecanizadas. Hoy se utiliza mucho la endodoncia mecanizada que permite una más rápida instrumentación del conducto, y siempre acompañado de un agente con el que se irriga una solución líquida, generalmente hipoclorito de sodio; luego le damos forma al conducto de la raíz y rellenamos con materiales específicos que están calibrados con la instrumentación que antes se hizo; al haber desinfectado, el éxito lo determina cuando la pieza sigue funcionando en boca sin síntomas a los que se les sigue con controles periódicos.
Encuentro en la ciudad
En mayo se realizará el 7º Encuentro de Endodoncia, organizado por el Círculo Odontológico de Rosario con el auspicio y el apoyo de la Sociedad Argentina de Endodoncia. Se va a realizar en el hotel de Catamarca y Mitre los días viernes 13 y sábado 14 de mayo. Disertarán ocho especialistas nacionales y, además, se dictará un curso de cuatro horas a cargo del doctor Fernando Goldberg, maestro de la Endodoncia Latinoamericana. Está dirigido a odontólogos generales y a especialistas de endodoncia.
Para inscripción y demás informes: Círculo Odontológico Rosario, Rioja 2471; teléfono: 4263335.
