Los aspirantes demócratas y republicanos aún en carrera para las elecciones presidenciales de noviembre en Estados Unidos contaban todavía ayer, pasada la agotadora maratón del “Supermartes”, los avances conseguidos y mapeaban los daños antes de retomar sus campañas. Los más satisfechos son los dos favoritos de ambas fuerzas; la ex primera dama Hillary Clinton y el millonario Donald Trump, quienes obtuvieron triunfos contundentes. Sin embargo, los principales retadores –Bernie Sanders, de Clinton, y Ted Cruz y Marcos Rubio, de Trump– no pierden las esperanzas de dar un batacazo. La próxima gran convocatoria es a mediados de marzo y podría sellar por anticipado la suerte de las candidaturas.
Entre los republicanos, Trump tuvo una verdadera jornada consagradora, ya que venció en las internas partidarias en siete estados: Alabama, Arkansas, Georgia, Massachusetts, Tennessee, Vermont y Virginia. En tanto, el senador ultraconservador Cruz logró victorias en tres: en su estado de Texas, el más grande y el de más delegados (155), en Oklahoma y en Alaska.
Mientras tanto, Marco Rubio –favorito de la dirección del partido– solamente logró imponerse en Minnesota.
En el campo demócrata, la poderosa máquina partidaria de Clinton se hizo ver con victorias en Alabama, Arkansas, Georgia, Massachusetts, Tennessee, Virginia y Texas.
En contrapartida, el senador Sanders se impuso en cuatro de los estados donde se realizaron primarias: en su Vermont natal donde ganó por amplio margen, Oklahoma, Minnesota y Colorado, y perdió Massachusetts por medio punto.
Este cuadro, al que se suman las cuatro primarias ya realizadas durante el mes de febrero, expone un panorama en que claramente se delinea el favoritismo de Trump y Clinton, a pesar de que aún faltan por efectuarse elecciones internas en 35 estados.
Sanders lo cree aún posible
Entre los demócratas, la superioridad de Clinton no es precisamente una sorpresa, aunque el comité de campaña de Sanders se mostraba ayer entusiasmado con los resultados alcanzados. «Pienso que es justo decir que tuvimos una noche fantástica. Aspirábamos a ganar cinco estados, y conseguimos 4,9», dijo ayer el estratega de Sanders, Jeff Weaver.
En la disputa demócrata por Massachusetts, Clinton terminó imponiéndose sobre Sanders por un escaso punto porcentual.
Además, Sanders venció ampliamente a Clinton en la interna de Colorado gracias fundamentalmente al voto hispano, en una tendencia que abre una perspectiva interesante a su campaña.
«Los latinos tendrán un papel fundamental en el camino de Sanders a la victoria en estados como Arizona, Illinois, Nueva York, California o Florida», comentó Arturo Carmona, vicedirector de política de la campaña del senador.
De acuerdo con el diario <Washington Post>, Clinton logró hasta ahora poco más de mil delegados, casi la mitad de los 2.382 que precisa para garantizar la nominación por el Partido Demócrata, al tiempo que Sanders cuenta con solamente algo más que 400.
En la noche del martes pasado, Clinton agradeció a los electores por los buenos resultados y claramente adoptó un discurso ya centrado en la futura disputa con el candidato republicano, y en especial en Trump.
Cruz y Rubio: lápiz y papel
En el terreno republicano, la situación se torna más confusa, a pesar del claro liderazgo de Trump. Es que Cruz y Rubio terminan por dividirse los votos (y los delegados) restantes sin poder hacer frente al polémico multimillonario.
En este escenario, Trump ganó anteayer siete estados y sumó 234 delegados a su colección. Pero Cruz, que ganó apenas tres estados, sumó 209 delegados, y Rubio, con una única victoria, añadió 90 a su cosecha personal.
Con victorias en 10 de las 15 primarias republicanas realizadas hasta ahora, Trump exhibe el 46 por ciento de los delegados atribuidos.
Esta matemática es la que explica el llamado al final del “Supermartes” por parte de Cruz a los otros aspirantes republicanos «que aún no han ganado un estado» a que arrojen la toalla y se unan a su campaña, en una tentativa de alinear esfuerzos para vencer a Trump.
Sin embargo, minutos después de esa declaración se confirmó la victoria de Rubio en Minnesota, y de esa forma el joven senador respondió que no tiene intenciones de abandonar la campaña y que debería ser él mismo quien esté al frente de un esfuerzo unificado para frenar a Trump.
El 15 de marzo venidero se realizarán primarias en Florida, Ohio, Illinois, Misuri y Carolina del Norte, y las dos primeras son fundamentales para los republicanos.
De acuerdo a reglamento interno republicano, en Florida y Ohio los delegados no se distribuyen proporcionalmente, sino que el vencedor se queda con todos ellos, y por eso esa jornada puede torcer o definir destinos en la campaña.
Sin una clara victoria en su Florida natal, la suerte de Rubio estará sellada, pero los sondeos indican que Trump llegará a la primaria en ese estado con una ventaja de dos dígitos.
Ohio, en tanto, tiene un valor histórico y sentimental, ya que la historia muestra que nunca un candidato republicano llegó a la Casa Blanca sin haber ganado la primaria en ese estado.
