Los 220 trabajadores de la empresa de capitales rosarinos Sol Líneas Aéreas, llegaron a un nuevo acuerdo con la patronal, que se extenderá por un mes, y establece que los empleados afectados por el quiebre de la compañía ocurrido el 15 de enero pasado, volverán hoy a sus respectivos puestos laborales hasta que se materialice la venta de la aerolínea, si es que esto ocurre. Según informó Luciano Gottig, delegado en Rosario de la Federación Argentina del Personal Aeronáutico (Fapa), sería la firma española Iberia la potencial interesada. Si bien los vuelos continúan cancelados, el personal de a bordo realizará tareas junto a quienes se desempeñan en los sectores de embarque, mecánica, tránsito y ventanillas.
Juan Manuel Maroni, delega-do en Buenos Aires de Sol, contó a El Ciudadano que durante la asamblea que se llevó a cabo ayer al mediodía en Aeroparque Metropolitano, se les comunicó a los trabajadores la decisión consen-suada previamente el viernes pasado entre los gremios involucrados, la patronal y el Ministerio de Trabajo de la Nación. “El resultado fue que ya no seguimos con licencias con goce de sueldo como se acordó hace dos semanas, sino que nos reincorporamos a nuestras tareas hasta que aparezca un potencial comprador”, señaló.
En este sentido, Maroni expli-có que la intención de los dueños de Sol es entregarles a los empresarios interesados en adquirir la firma “una compañía cuyos trabajadores estén en actividad y organizados”, pese a que los vuelos continúen cancelados.
Pese al nuevo acuerdo, los delegados dijeron que continuarán los acampes en los aeropuertos Islas Malvinas de Rosario y Aeroparque, en Buenos Aires, donde se concentra la mayor actividad de la empresa en quiebra.
Cabe recordar que Sol cance-ló imprevistamente todos sus vuelos programados las primeras horas del miércoles 15 de enero, y los pasajeros que tenían previsto viajar ese día a Mar del Plata y también a Rosario quedaron varados y a la deriva, ya que la empresa presentó quiebra sin brindar a sus clientes una respuesta sobre si les devolverían el dinero de los pasajes o si los reubicarían en otras líneas para que pudieran llegar a sus destinos.
El jueves 14 de enero, la titu-lar de Aerolíneas Argentinas, Isela Costantini, rescindió un convenio que la línea nacional tenía con Sol, a través del cual recibía un millón de pesos diarios por 210 horas de vuelo y el costo del combustible. A cambio, la empresa privada le daría a la firma estatal, la posibilidad de volar en aviones chicos ciertas rutas de cabotaje que Aerolíneas no podía tomar con sus aeronaves grandes. Tras la tensa situación, algunos empleados consideraron que la quiebra habría sido “inevitable, producto de la baja del convenio”.
En tanto, hace dos semanas los trabajadores afectados acordaron con la patronal cobrar licencias con goce de sueldo por 15 días, lapso que se cumplió ayer.
Finalmente, Gottig recordó que en un principio se barajaron los nombres de tres empresas como potenciales compradoras y la transacción no llegó a buen puerto. “En las últimas horas se supo que Iberia estaría interesada, que ya estuvo asociada con Sol antes de que presentara la quiebra”.
