Rosario, jueves 05 de noviembre de 2026
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Rosario, jueves 05 de noviembre de 2026

¿Tierra de nadie? Dejavú para un pizzero en violento asalto

A diez meses de ser baleado, Arístides sufrió un nuevo robo ayer al mediodía. Dos ladrones patearon la cabeza de su esposa y se llevaron 50 mil pesos de su local. Por el caso, hay un detenido de 41 años.

Una familia de pizzeros sufrió un violento asalto ayer al mediodía cuando dos ladrones aprovecharon el ingreso de un proveedor para irrumpir en el negocio ubicado en San Luis al 5000. Tras propinar una feroz paliza a la dueña del local de 66 años, los ladrones huyeron con 50 mil pesos. Uno de los asaltantes fue apresado luego de protagonizar un tiroteo con la policía a un par de cuadras del lugar y su cómplice amenazó a los vecinos con un arma y huyó a la carrera. En tanto, el conductor de un Chevrolet corsa gris que los esperaba se esfumó delante de la Policía por barrio Echesortu oeste. Las víctimas, junto a vecinos, recordaron el asalto anterior que sufrió la familia donde el propietario recibió un disparo por la espalda y reclamaron que los patrullajes sean constantes. “Ahora van a dar vueltas un par de días (por la Policía) y después todo se olvida”, se quejó un allegado de la pareja de comerciantes.

El conductor de un Chevrolet Corsa gris con un abollón en el capot y vidrios polarizados dejó a sus dos cómplices del otro lado de la vía, por Felipe Moré. Los asaltantes esperaron a que la llegada de un proveedor les abra paso a través de las rejas, los candados y las puertas de hierro que blindan la pizzería Noelia de San Luis al 5000. Se metieron, y tras amenazar de muerte a Arístides H., de 67 años; a su esposa Edith L., de 66 y a un hijo de la pareja, y al proveedor, encararon para la planta alta donde está la vivienda de los comerciantes. El hijo menor se percató de lo que pasaba y con la ayuda de un poste de luz se pudo deslizar desde la ventana del primer piso y ganar la calle para pedir ayuda. El proveedor y el otro hijo de la familia quedaron atados en la pizzería.

Una vez en la planta alta los asaltantes pusieron precintos a la pareja y pidieron plata. Arístides les dio dinero, pero la dupla no quedó contenta. Para persuadirlo comenzaron a pegarle patadas en la cabeza a su esposa. El hombre entregó los 50 mil pesos que tenía ahorrados. Desde la ventana se escuchó alboroto y los intrusos decidieron escapar: “Fue poco después del mediodía. Estábamos afuera porque el hijo más chico de la familia salió corriendo para avisar que estaban robando. Al ratito aparece un tipo caminando y revoleando el arma que nos dijo: «Métanse adentro todos» y se fue por el pasillo que está acá enfrente (por Paraná 900). El otro se fue por San Luis lo más campante y lo agarraron a la vuelta”, describió Patricio, un vecino.

Según fuentes policiales, personal de Comando Radioeléctrico buscó a los ocupantes del Corsa gris de cuatro puertas con el abollón en el capot. Por la vía, vieron a un hombre con un arma en la mano que intentaba llegar a Felipe Moré y San Luis donde lo esperaba el Corsa gris chocado. Y se produjo una persecución con un intercambio de disparos. El conductor aceleró y dejó a pie a su cómplice que fue apresado a una cuadra, en Matienzo y San Luis. Se trata de Diego F., de 41 años, y los uniformados indicaron que sólo encontraron en un bolsillo un proyectil 9 milímetros. Algunas fuentes sostuvieron que la banda es oriunda de Empalme Graneros.

Mismo asalto, igual reclamo

A un día de cumplirse 10 meses del anterior asalto que sufrió la familia, oriunda de Perú, las víctimas y los vecinos volvieron a la carga con el reclamo por más presencia policial. En el asalto que sufrió Arístides el 28 de mayo pasado, terminó con un tiro en la espalda. La mecánica fue la misma, tres ladrones aprovecharon que los cadetes estaban cargando los pedidos en las motos y se metieron. Un cuarto cómplice se quedó al volante de un auto gris. Edith se defendió tirándoles todo lo que tenía a mano. A su marido lo llevaron a su casa, se llevaron 15 mil pesos y le dispararon por la espalda. El cuarteto nunca fue atrapado. “Cuando le dispararon al dueño de la pizzería patrullaron un par de días y después desaparecieron. La Federal pasa por Mendoza pero nunca pasa por Paraná. Esta calle está como todas en los barrios después de las 20 no podés estar afuera porque sino se te meten o te sacan lo que llevás encima”, describió un vecino.

“La familia de comerciantes hace 20 años que trabajan en el barrio y la mayoría de vecinos hace 50 años que vive acá, son personas laburantes y ya están mayores. Lo único que queremos es presencia policial, como la pedimos hace un tiempo atrás. A partir de las 20, esto es tierra de nadie, nos vuelven locos con los arrebatos”, describió una mujer de la cuadra.

Richard es hijo de las víctimas y contó que a su madre la operaron hace poco de la vista por lo que ayer a la tarde tuvieron que hacerle estudios para controlar que no se le presenten secuelas. “Por ahora está todo bien. Mis padres están muy asustados y nerviosos. Lo único que pedimos es trabajar tranquilos, que haya patrullajes contantes. Nosotros ya pusimos rejas por todos lados y nos roban igual”, destacó Richard.