Foto: Juan José García
Enzo Copetti volvió a marcar después de seis meses. Un tiempo bastante considerable para un delantero que su principal misión sea convertir. Quizás por eso no festejó el tanto que le marcó a Independiente Rivadavia en la goleada de Central sobre la lepra mendocina.
El atacante ha tenido un rendimiento irregular desde su llegada al Canalla a mediados de 2024. Los baches con el gol lo han llevado a ser uno de los jugadores más resistidos por los hinchas en el último tiempo, quienes le demandan mayor efectividad en el área.
El atacante venía arrastrando una sequía goleadora de varios meses, ya que su última anotación se remontaba al 13 de mayo de 2026, cuando le convirtió un agónico y decisivo tanto a Racing en el tiempo suplementario para sellar la clasificación del Canalla a las semifinales del Torneo Apertura.
Tras esa larga racha sin poder festejar, el delantero buscaba incansablemente la oportunidad de reencontrarse con las redes para recuperar la confianza de cara al arco rival y, al mismo tiempo, revertir la tensa relación y los cuestionamientos constantes por parte de la parcialidad auriazul.
Finalmente, la racha negativa se rompió el domingo en el Gigante de Arroyito, durante la contundente victoria de Rosario Central por 5-0 ante Independiente Rivadavia.
El gol llegó a los 24 minutos del segundo tiempo tras una espectacular jugada colectiva: Ángel Di María habilitó de taco a Agustín Sández, quien lanzó un preciso centro al primer palo para que Copetti anticipara a Studer y estampara el cuarto gol de un triunfo que dejó al elenco de Arroyito como líder de su grupo.
La estadística individual de Copetti marca que anotó 12 goles con la camiseta auriazul en 98 partidos. Y una de sus víctimas preferidas fueron los equipos mendocinos. Antes de convertirle a Independiente Rivadavia le había anotado dos a Godoy Cruz.
Este desahogo personal significa para el delantero un respiro fundamental en su lucha por ganarse definitivamente el respaldo de la exigente tribuna canalla.