Rosario, martes 27 de octubre de 2026
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Rosario, martes 27 de octubre de 2026

Más victoria que daños colaterales

Lo paradójico es que en medio de ese escenario contaminado de internismo, Mónica Fein acaba de coronar su mayor victoria legislativa desde que llegó al Palacio de los Leones.

La armonía que el Frente Progresista de Rosario declamó en los últimos seis meses voló por los aires horas antes de iniciarse el segundo mandato de Mónica Fein, cuando hubo que definir la presidencia del renovado Concejo Municipal y votar el presupuesto 2016.

El desprendimiento del sector radical que encabeza María Eugenia Schmuck pareció un hecho consumado el miércoles a la noche cuando la bancada que preside sostuvo (con apoyo del concejal de CC-ARI Carlos Comi) contra viento y marea su candidatura a presidir el Palacio Vasallo en base a una alianza en sentido contrario a la que promovía el Ejecutivo. Fein había bendecido a Daniela León, de otra parcela radical, en el marco de un acuerdo más amplio con el PRO.

Las cosas parecieron no tener retorno cuando, tras perder la presidencia, la bancada de Schmuck y Sebastián Chale negó quórum para tratar el presupuesto primero y lo votó en contra después. Demasiado como para seguir siendo oficialista.

Sin embargo al día siguiente, todo el Frente hizo como que no pasaba nada: sin excepciones los partidos y sectores que lo integran mandaron a sus funcionarios para asumir cargos en el Ejecutivo. La realidad dio por tierra con las especulaciones de la noche anterior, que sostenían que tras rechazar el presupuesto, Schmuck ordenaría no tomar el cargo a sus funcionarios en el Ejecutivo (el secretario de Economía Solidaria y uno de los dos subsecretarios de Cultura). Eso no ocurrió, y tampoco la intendenta tomó acciones contra los que desafiaron su conducción.

Con el pie derecho

Lo paradójico es que en medio de ese escenario contaminado de internismo, Mónica Fein acaba de coronar su mayor victoria legislativa desde que llegó al Palacio de los Leones.

Justo cuando abundaban los malos augurios porque el oficialismo perdió peso en el Concejo, se aseguró la actualización de la tasa general de inmuebles (importante ingreso propio del municipio) por los próximos tres años y la posibilidad de mover las tarifas del transporte urbano sin pasar por el Concejo, justamente los dos temas con los que más lidió sus primeros cuatro años.

De los temas que el Ejecutivo se había propuesto sacar antes de que llegase el nuevo Concejo, sólo le quedó pendiente la nueva ordenanza de diversión nocturna, un tema importante para la ciudad, pero no crucial para la gestión.

Las limitaciones del Frente

Someter a votación en el recinto a dos candidatas del mismo espacio habla de la ausencia de afectus societatis dentro de un Frente en el que hasta hace semanas todos se sacaban fotos juntos y prometían superar los tironeos del pasado. A pesar del armado de un gabinete excesivamente ancho y multicolor y de las expresiones de buena voluntad, no lo pudieron hacer.

De nuevo quedaron heridas: Pablo Javkin (nada menos que secretario General municipal) y Schmuck se lamentan porque creen que mal les están pagando el apoyo que dieron tras las elecciones primarias, donde Fein los derrotó a ellos pero no podría haber sido reelecta sin el apoyo de ambos; y por el otro, en el Ejecutivo, heridos porque sienten que conviven con aliados que no escatiman desafíos para desgatar a la intendenta. La lógica de la disputa política corroe al oficialismo como siempre.

Daniela León fue la concejala clave para garantizarle gobernabilidad a Fein en los dos últimos y complejos años. Por eso, ante la imposibilidad de depositar al socialista Horacio Ghirardi en la presidencia, la intendenta volvió a confiar en ella.

Schmuck se había fijado hace tiempo la presidencia del Concejo Municipal como objetivo.

Fue hablando con todos los sectores, pero no pudo cerrar con el socialismo, con el PRO y con las demás bancadas de la UCR que la resistieron por distintas razones.

En el caso del PRO fue un activo promotor de León cuando vio que Schmuck se aliaba con peronistas, Giros y otros espacios que necesariamente lo relegarían de espacios de poder dentro del Palacio Vasallo. Por eso le ofreció al socialismo negociar la aprobación del presupuesto a cambio de que sea León y no Schmuck.

A último momento, la candidata del Ejecutivo sumó los votos unipersonales de La Cámpora, el PPS y el Movimiento Evita, que inicialmente habían sido parte de las negociaciones para llevar a Schmuck a la presidencia. León consolidó la diferencia 17 a 10, el PRO entronó a Carlos Cardozo como vicepresidente primero y a Julia Bonifacio al frente de la Oficina Municipal del Consumidor. Y el gobierno de la ciudad consiguió antes de las doce de la noche que el presupuesto 2016 y la actualización automática de la TGI no se hicieran calabaza.

La oposición

La fractura del oficialismo y la inviabilidad del PRO de colocar un presidente propio, en un primer momento animaron al resto de los opositores (5 bloques justicialistas, Giros, Iniciativa Popular, Frente Social y Popular y el Partido del Progreso Social) a promover uno propio. Pero dentro de este espacio las divisiones y algunos enfrentamientos son tan profundos como los del oficialismo, y también se exhibieron en el recinto primero y en los medios después.

Valen como ejemplo los reproches entre los tres concejales kirchneristas (tres bloques unipersonales) y el cruce entre las concejalas surgidas de la partición del cavallerista PPS.

Como el oficialismo, la oposición tropezó con sí misma, cruzándose chicanas y corriéndose por izquierda unos a otros, suponiendo que era más consecuente quien más lejos se paraba del PRO.

Acumulación

No se percataron o no se quisieron percatar de que si Daniela León era la oficialista que cerraba a los intereses del PRO, Schmuck es la referente en Rosario de Mario Barletta y el presidente del partido, José Corral, los dos correligionarios más comprometidos con Cambiemos en Santa Fe.

Se aclara: la rubia ex Franja Morada tiene un curriculum que la exhime de tener que dar prueba de progresismo. En las últimas elecciones nacionales fue una ferviente militante de la boleta corta (que llevó a Binner de senador) porque no quería a su partido mezclado con Macri. Y la campaña para el balotaje la siguió por TV. Sin embargo, lo que vale preguntarse es dónde acumulan al final del camino las múltiples vertientes radicales, ¿en el Frente Progresista o en Cambiemos? Eso es lo está en juego.

Mucho depende de cómo le vaya al presidente Macri, pero el radicalismo santafesino se enfrenta a una futura fractura por la imposibilidad de sintetizar una alianza de derecha a nivel nacional y progresista y de centroizquierda en la provincia.

¿Será en 2017 o 2019? Hay un problema enorme allí. Un parteaguas ideológico que elípticamente mencionó Lifschitz en su discurso inaugural cuando dijo que no cree que la recuperación del país dependa de los empresarios (en referencia a Macri), sino de empresarios y trabajadores. El socialismo puede acordar gobernabilidad con el PRO, pero no se sumará a Cambiemos. Sería como firmar su certificado de defunción.

Los radicales santafesinos tendrán que elegir.