Rosario, martes 27 de octubre de 2026
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Rosario, martes 27 de octubre de 2026

Un desembarco bajo el oportuno olfato de la política

“Siempre estuvimos a disposición y cuando hizo falta acompañar (Sergio) Berni siempre estuvo, muchas veces con el visto bueno de la presidenta pero muchas otras por decisión personal de él, sabiendo incluso que pagaba costos con algunos compañeros nuestros de Santa Fe que se enojan porque entienden que ayudamos a los socialistas”.

“Siempre estuvimos a disposición y cuando hizo falta acompañar (Sergio) Berni siempre estuvo, muchas veces con el visto bueno de la presidenta pero muchas otras por decisión personal de él, sabiendo incluso que pagaba costos con algunos compañeros nuestros de Santa Fe que se enojan porque entienden que ayudamos a los socialistas”.

Esa visión pertenece a un funcionario nacional que conoce de cerca los movimientos del secretario de Seguridad de la Nación.

Resume el punto de vista con el cual desde allá se ven las barajas de la seguridad en Santa Fe y en Rosario en particular. Al menos ahora, en esta etapa, permitiendo la llegada de unos cuantos cientos de policías federales a Rosario y Villa Gobernador Gálvez para reforzar la seguridad pública y cuidar de  que esto se parezca lo menos posible a un juego de dominó: “Ya lo vinos con el levantamiento policial de diciembre de 2013. Alguien toca una ficha y después empiezan a caer las otras detrás y se hace imparable. Nadie quiere correr ese riesgo”.

Federales en el territorio

Funcionarios provinciales y nacionales analizaron información para saber dónde hacía agua esta vez el barco. Concluyeron que el flanco más débil pasa por los robos en centros comerciales, sectores medios y algunos barrios periféricos. De ahí que Berni sugiriera que la mejor herramienta era la Policía Federal, una fuerza urbana y entrenada para tareas de prevención y patrullaje.

Por eso la prioridad a la hora de desplegar los policías federales será el cordón que rodea el centro y macrocentro de la ciudad.

En esas áreas, mayormente de clases medias, se concentran centros comerciales a los que se quiere cuidar porque están entre los blancos de asaltos y escruches en los últimos tiempos. Pero además están atravesados por corredores de mucha circulación que comunican con la zona sur, oeste, noroeste. Las autoridades provinciales y nacionales coincidieron en que se necesita tener mayor control del flujo de desplazamientos de un sector a otro de la ciudad.

Problemas a resolver

La Secretaría de Seguridad de la Nación no ahorra señalamientos sobre el manejo de la Policía de la provincia. El propio Berni ya lo dijo públicamente: la Policía es parte del problema. Sin vueltas afirmó días atrás que hay sectores de la fuerza comprometidos con el narcotráfico, y que “hay un grupo pequeño”, con el que sí aceptan trabajar, que “está comprometido con combatirlo”. Cuando dijo eso ya sabía que una investigación provincial había detectado la conversación del narco Walter Jure con la comisaría 19ª y con el mismísimo comisario Smidt. Sólo faltaba que un juez federal habilitara su detención, lo que ocurrió horas después.

También piden mayor determinación política sobre situaciones que pasa el tiempo y no se pueden superar: el de la cantidad de uniformados con carpeta médica que no está en servicio es uno de ellos. El otro hace a la gestión del gobierno provincial, ya que en Seguridad de la Nación creen que tiene que generarse los mecanismos institucionales para verificar que las órdenes que se bajan se cumplan, “porque de lo contrario ocurre lo que se ve hoy, complicidad o negligencia de policías”.

Seguridad y elecciones

Con todo derecho alguien podrá especular que el refuerzo está relacionado con la proximidad de las elecciones presidenciales. Es posible. Daniel Scioli tiene el primer puesto asegurado por una ventaja indescontable salvo un imprevisto de dimensión conmocionante. Queda abierto el interrogante de si gana en primera vuelta o un opositor puede forzar el balotaje. En ese escenario, Rosario, desde hace tiempo convertida en vidriera exquisita y plaza fácil para potenciar cualquier hecho de inseguridad, es un frente que hay cuidar. Cualquier cosa que ocurriese, los costos no los pagan ni Mauricio Macri ni Sergio Massa, sino los que tienen responsabilidad ejecutiva, y en la actual coyuntura, el más expuesto es el Frente para la Victoria. Mejor entonces dar un giro a la vidriera de la inseguridad, aprovecharla en sentido positivo y responder como pide la población, con más policía en la calle. Desde hoy a última hora y mañana a ningún rosarino le pasará desapercibida la llegada de los uniformados.

Gremios y política

El disparador para una nueva llegada de federales fue el reclamo de los sindicatos. Así: “los sindicatos”, porque hace años que no hay sigla u organización institucional que pueda aglutinarlos en una misma mesa. La inseguridad lo hizo, de forma precaria, probablemente transitoria.

Esos gremios, entre 40 y 50, plantaron un escenario de reclamo. Exigieron respuestas. Y se las dieron, al menos en lo operativo. Cabe la duda: ¿de pronto el poder gremial es tan convocante y condicionante en Rosario?

Lo alentador es que una multiplicidad de actores participen activamente de los asuntos públicos, más cuando para muchos trabajadores (digamos en Rosario pero qué decir de Córdoba, Santa Fe, Mendoza o buena parte del conurbano bonaerense) la paritaria salarial es tan importante como volver a casa sano y salvo.

A pesar de estar del otro lado del océano Atlántico, el gobernador Bonfatti leyó con habilidad que el reclamo de los sindicatos le representaba una oportunidad para pedirle a la Nación los refuerzos de seguridad necesarios y días más tranquilos para despedirse de la Casa Gris.

El mismo mérito a la hora de dar respuesta para Berni, funcionario que tiene muy en claro su rol político: él es el bombero; a él lo llaman cuando las papas queman. Y entonces él llega, como el héroe de las películas, con la solución.

Heredero

Miguel Lifschitz actúa con la pulcritud del que no quiere contaminarse con nada de la herencia recibida. Sus gestos para con la actual gestión son de moderada distancia. Tal vez por eso declinó asistir a la convocatoria que hizo el gobernador a los gremios en sede de Gobernación el viernes, a la que también asistieron autoridades legislativas y representantes del impasible Poder Judicial. Estuvo al tanto de las negociaciones con Nación y habló con funcionarios locales. Los acuerdos actuales llegan “hasta fin de año”.

La permanencia o no de fuerzas nacionales será asunto de él y del futuro inquilino de la Casa Rosada.

Los gobiernos y los hombres serán otros. Ojalá la película que sigue tenga menos acción que la de los últimos cuatro años.