Rosario, jueves 15 de octubre de 2026
Search
Rosario, jueves 15 de octubre de 2026

Albertina Carri presenta “Cine vivo” en Rosario: “El cine también es una forma de la escritura”

La directora y escritora estará este sábado 17 de octubre a las 18 en el Festival Mostra, en el Cine Lumière. En esta nota, una entrevista en la previa a la presentación de su último libro
Albertina Carri presenta “Cine vivo” en Rosario:  “El cine también es una forma de la escritura”

Este fin de semana, en Rosario, se realiza el festival «Mostra II – Cine fuera de la norma» en el Cine Lumière (Vélez Sarsfield 1027) y, en ese marco, estará presente la directora, guionista y escritora Albertina Carri. La reconocida artista presentará su último libro “Cine vivo”, editado por Banda Propia, y se proyectarán cinco cortometrajes de su autoría.

Este sábado 17 de octubre a las 18, además, conversará con la periodista y organizadora del festival Morena Pardo. En diálogo con El Ciudadano, contó cómo encaró este último trabajo y, sobre todo, el vínculo íntimo que mantiene desde siempre entre cine y escritura.

Carri nació en Buenos Aires en 1973. En 1977, durante la última dictadura, el Estado desapareció a sus padres: el sociólogo Roberto Carri y la profesora de literatura Ana María Caruso. Esa huella permanece en su cuerpo y en sus obras, que fueron tomando distintas formas. 

Llega «Mostra, cine fuera de la norma», un evento de producción local

Este último libro —primero publicado en Chile en 2025 y en 2026 en Argentina— reúne ensayos, conferencias, instalaciones y crónicas que Carri fue escribiendo en distintos momentos de su vida. Tal como indica el prólogo: “Un libro, una performance, una voz en off. Reúne décadas de escritura, manuscritos inéditos, guiones, documentos internos de trabajo de una de las cineastas centrales del panorama latinoamericano contemporáneo. Como en su propio cine, este libro es el resultado de una inmersión en un corpus disperso y paralelo a su obra publicada o exhibida en libros, salas de cine, festivales, museos, espacios de memoria, dentro y fuera de Argentina”.

La propuesta fue de la editorial y Carri supo desde el principio que el criterio ordenador de los textos no sería cronológico: «Revisando el archivo fue que empezamos a encontrar puntos en común a pesar de los años transcurridos entre un texto y otro, y a pesar de los diferentes formatos. Se fue armando como una cartografía de pensamiento».

De hecho, el libro mismo se presenta como un artefacto “porque es como un laboratorio del pensamiento. No es algo estático, es como un movimiento y los temas se vuelven a repetir, pero de otro modo, pensando nuevas cuestiones alrededor del cine, de la exhibición cinematográfica, alrededor de los dispositivos narrativos».

El libro está dividido en cuatro partes: Biográfico/heterobiográfico; Archivo y memoria; Zonas de contagio; Porno y política.

Carri contó —y cuenta en el libro— que su entrada al cine fue por su interés en la escritura. En el libro está la carta de despedida que le escribió en 2021 a Alcira Argumedo —socióloga, militante y diputada nacional—, la mujer que la acogió cuando era adolescente, su mentora y quien le aconsejó que se anotara para estudiar cine. Carri estudió guion en la Universidad del Cine (FUC). 

Su formación, aclaró, fue más como lectora que como cinéfila —eso vendría después—: «Y pasa algo con mis películas, vienen de la escritura.»

«Para encontrar la película hay un gran trabajo de escritura alrededor, porque la relación que tengo con la escritura tiene que ver con algo del orden del pensamiento. Hay un tipo de pensamiento que aparece en la escritura que no aparece en ningún otro orden de los discursos», explicó y puntualizó que se trata de algo “un poco pasoliniano, él decía que el cine es concretamente una forma de escritura”.

«El cine trabaja con la realidad. Sus signos son la realidad, por eso de alguna manera siempre estamos capturando el instante muerto: en el momento que se apagó la cámara eso ya es pasado. Y esa relación con la muerte, que de hecho Pasolini al montaje cinematográfico lo llamaba la muerte, también es algo que me interesa mucho, esa presencia espectral”, reflexionó. 

Carri dirigió las películas “No quiero volver a casa” (2000), “Los rubios” (2003), “Géminis” (2005), “La rabia” (2008), “Cuatreros” (2017), “Las hijas del fuego” (2018) y “¡Caigan las rosas blancas!” (2025) con las que participó de los festivales de Cannes, Berlín, Toronto, San Sebastián, Róterdam y Buenos Aires, entre otros.

Además, publicó los libros “Los rubios. Cartografía de una película” (Bafici 2007, Art House 2024); “Retratos ciegos” (Mansalva, 2021), junto a Juliana Laffitte; “Las Posesas” (Caja Negra, 2022), junto a Esther Díaz; y “Lo que aprendí de las bestias” (en Argentina, Random House, 2021; en Chile y España, Banda Propia).

En muchas entrevistas ha dicho que siente “entre lenguas”, así navega entre el ensayo, la crónica, el diario, la ficción, que a veces se traducen de forma audiovisual y otras mantienen su forma en la palabra escrita: «Mi interés principal siempre es por el lenguaje, el problema siempre es ese. A veces es el cine, a veces es la escritura, pero siempre estoy alrededor de ese asunto».

Fotograma de «Los rubios»

«Cuando encontré el concepto de Carlos Correa de la ‘heterobiografía’, me interpeló claramente porque era algo que yo misma sentía o intuía con respecto a mi obra: esto de volver la vida contable, que el ‘yo’ es un recurso narrativo más dentro de las estructuras narrativas», dijo sobre lo que explora en la primera parte del libro.

Allí refiere a las devoluciones que le hacían cuando estrenó «Los rubios», “¿Cómo te atreviste a contar tu vida? ¿Cómo te sentís habiendo contado tu vida?”. Entonces, escribe: “La interpretación que se hacía de ese texto me exponía a una identidad estanca, fija, inmóvil; cuando mi identidad siempre había sido clandestina, vacilante, movediza y, por qué no, huidiza. La insistente pregunta sobre el asunto de la osadía que significa exponer la propia vida me desconcertaba ¡Como si la vida fuera algo contable! Y tal vez lo sea, pero eso sucede cuando se encuentra ese hiato, esa potencia en presente y a futuro sobre aquella experiencia”.

«La lectura biográfica o autobiográfica siempre me incomodó porque me parece que no alcanza. Como mi obsesión es por el lenguaje, siento que si te quedás en el plano de la biografía o de lo autobiográfico, hay algo ahí que aplana o aplaca la idea de problematizar el lenguaje”, explicó y agregó: “Problematizar el lenguaje también es problematizar los vínculos sociales y políticos que tenemos como civiles».

Y a su vez, planteó: “Yo soy quien soy también a partir de todos los trabajos que fui haciendo; todos esos trabajos también son parte de mi estructura subjetiva o de pensamiento”.

Sobre el universo que, de manera muy amplia, en Argentina llamamos “memoria” y la coyuntura que estamos viviendo —o padeciendo—, siendo que se trata de un asunto que va y viene dentro de sus obras, en muchas conversaciones públicas compartió su mirada sobre esa idea: la memoria como órgano vivo, como un tránsito, “no como algo fijo, la memoria no es un monumento”.

Los Rubios se grabó entre fines de los noventa y principios de los dos mil, entre la crisis social y económica total y en la previa a la cristalización de una narrativa que modeló en buena medida cómo, desde ciertos sectores políticos, se habla de la última dictadura, de sus consecuencias.

«Se terminaron mercantilizando las políticas de memoria. Antes eran reclamos de organizaciones sociales y cuando se convirtieron en política estatal fue algo super importante para todo el país, fue una reconstrucción de memoria estatal e histórica. Pero después, empezó a vaciarse de sentido. Ahora decir ‘hijos de desaparecidos’ pareciese que somos todos unos ñoquis del Estado. Pero tiene que ver con una mercantilización de esas historias y una demagogia que hubo alrededor, una romantización con respecto a las luchas armadas y a las discusiones de aquel período y una imposibilidad de nombrar lo paradójico, las contradicciones y lo coyuntural».

A Carri le interesan los relatos que de alguna manera “subvierten el buenismo”: “La romantización de esas historias me parece nociva. Por ejemplo, María Eva Pérez es revulsiva, tiene mucho humor y me interesa mucho ese punto de vista». Pérez es escritora, autora de “Diario de una princesa montonera” y “Constanza y Matute hacen la porquería”. También es hija de desaparecidos.

Sobre el festival

El festival Mostra II tendrá sede en el Cine Lumière (Vélez Sarsfield 1027) desde este viernes 16 hasta el domingo 18 de octubre. “Mostra– Cine fuera de la norma” es un festival que propone tres días de encuentro en torno a las expresiones audiovisuales disidentes, la memoria colectiva y las múltiples formas de habitar el cine.

El festival es impulsado por la periodista Morena Pardo, en coproducción con CaPra Producciones y Cine Lumière.

La apertura será este viernes a las 20 y la programación completa se puede ver en este enlace. La entrada es gratuita y se puede retirar 30 minutos antes de cada función.

Los cortometrajes de Albertina Carri que se presentarán este sábado 17 de octubre, después de la entrevista pública a las 18, son: “Barbie también puede estar triste”, “Restos”, “Excursiones”, “Aurora” y “Melancolía”.