“Con este cierre de listas terminaron de explotar los partidos”. Viernes a la tarde. El diputado candidato a la reelección lanza la frase con naturalidad. Sintetiza en pocas palabras lo que las noticias del último mes venían mostrando en fragmentos y a cuentagotas, a medida de que datos sueltos llegaban a oídos de periodistas. Tránsfugas políticos, dispersión estratégicamente calculada a la enésima potencia, caza masiva de personalidades con alguna notoriedad para chantarlos al tope de la boleta única, ese que lleva la foto y el nombre destacado. El mismo operador político va a cerrar la charla con otra frase divertida que retrata el momento del sistema político: “Esto es como la serie Lost; estamos perdidos y ni siquiera sabemos dónde”.
Postales
Ninguno de los partidos y frentes electorales parece haber zafado de esta situación.
El Frente Progresista, como oficialismo que es, pareciera la meca de la oportunidad electoral: el viernes a la noche había inscripto ¡517 listas!, número bastante superior al de 2011.
El socialismo, que arrastra desde 2011 la tensa escisión del sector que encabeza el senador Rubén Giustiniani, quizás sea el menos dañado, aunque distintos testigos aseguran que la discusión interna incluso en el sector mayoritario para dirimir candidaturas fue ardua. Sin ir más lejos, a mediados de enero trascendió que hasta el candidato a gobernador tuvo que blindarse. Si se tiene la sartén por el mango se trabaja con mayor margen de aplomo, queda una menor cantidad de cabos sueltos y el futuro luce algo menos incierto que para el resto. En ese sentido, aquella decisión del gobernador Antonio Bonfatti de definir en diciembre que encabezará la lista de diputados del oficialismo resultó un factor determinante para aglutinar, contener y liderar. Tres verbos que valen oro en la política de hoy día.
El radicalismo es un caso para el estudio de los astrofísicos que estudian el Bing Bang.
El armado de listas desencadenó la explosión de partículas resultantes de explosiones que se vienen arrastrando desde hace años. Todos en mayor o menor medida sufrieron deserciones, fracturas, pases a otros sectores o tuvieron referentes que se salieron del cerco para hacer su propia experiencia.
Este cierre de listas en particular desarticuló lo que se llama el Grupo Interior, liderado por el grupo Escarapela de Mario Barletta y el intendente de Santa Fe. Buena cantidad de senadores, intendentes, concejales y dirigentes terminaron en las listas de la Casa Gris bajo la tutela de Lifschitz y Bonfatti.
El grupo Cauce Radical, otra de las notorias heridas que dejó el cierre de listas. El vicegobernador Jorge Henn, que durante cuatro años construyó ese espacio, va segundo de Antonio Bonfatti en la lista de diputados, mientras su coequiper, Fabián Palo Oliver, en el mismo puesto pero de la lista de Giustiniani.
La Coalición Cívica también perdió a la diputada nacional Susana García. Miguel Lifschitz la cuenta como candidata a senadora por el departamento Caseros, mientras el resto, bajo la conducción del rosarino Pablo Javkin, construyó con el otro sector interno del FPCyS.
El PRO, la experiencia más novata de la política santafesina, ofrece en su lista de candidatos a diputados provinciales casos inesperados. Reapareció allí la justicialista Miriam Cinalli, actual diputada, esposa de Osvaldo Salomón, que fue el compañero de fórmula de Miguel del Sel en 2011. Lo curioso es que a mitad de mandato Cinalli rompió con los bloques del PRO. Es evidente que el peronismo no pudo darle lo que el PRO sí para contarla de regreso.
El acuerdo con el partido Producción y Trabajo, brazo político del gremio UPCN, rinde tributo a la debilidad del Partido Justicialista para contener a todos sus actores por un lado, y al sálvese como pueda por otro. A pesar de su tradición peronista, su encuadre en un gremio que nacionalmente está alineado con el kirchnerismo, el sindicato que lideraron Alberto Maguid y Silvia De Cesaris termina colando candidatos que profesan fe kirchnerista en la lista del PRO. Macri compra porque se supone que UPCN le dará volumen y él necesita posicionar al PRO en Santa Fe como escalón previo a la nacional.
Santa Fe vota en junio; el país en agosto y octubre. ¿Para quién jugará entonces UPCN local? ¿Para Macri o para la Casa Rosada? Ya corren apuestas a futuro, concretamente al 10 de diciembre, día que asumen los diputados: ¿los de Producción y Trabajo “la caretearán” en el bloque del PRO o harán rancho aparte desde el principio?
Las causas del descalabro
El cierre de listas es el espejo, y en todo caso la profundización, de lo que hace tiempo viene ocurriendo en la política santafesina. Cabe recordar que la actual Legislatura provincial tiene 12 sub bloques justicialistas, 5 del Frente Progresista y 4 del PRO. Otro tanto ocurre en el Concejo Municipal de Rosario: 24 concejales y 13 bloques.
Indagar en las razones de un funcionamiento político-institucional tan descalabrado excede al trabajo periodístico, puede llevar a conclusiones apresuradas. Aparte es evidente que hay déficits que responden a cuestiones propias de Santa Fe y otros del orden de lo nacional. La cuasi extinción de los partidos, por ejemplo, es un problema central del sistema político argentino.
Sin embargo no parece neutral el impacto que tuvo la implementación de la boleta única en Santa Fe a partir de 2011, que así como tiene sus virtudes también exarcebó el culto al personalismo y dinamita los proyectos políticos como una unidad para convertirlos en un rejunte de fragmentos con intereses circunstancialmente coincidentes. Un dato más: como nunca el gremio de prensa estuvo sobreofertado de candidaturas a cargos de todo tipo; hubo más de un candidato a presidente llamando a periodistas de distinto nivel de conocimiento público para engolosinarlos con una banca.
Por otra parte, es temprano para emitir juicios sobre el impacto de la ley de cuotas publicitarias. Sus beneficios son extraordinarios. Iguala a los candidatos a la hora de publicitar en medios electrónicos y, al ser el Estado el que financia esos espacios, acota la presión económica sobre las campañas. Pero los cráneos electorales están poniendo en práctica a un nuevo jugador: el candidato testimonial, que es distinto al que se presentaba para juntar los votos y luego no asumía el cargo. En este caso se trata de postulantes con nulas chances que ponen al servicio de su jefe político o el candidato de la categoría superior (intendente o gobernador) la cuota publicitaria que le asigna el Estado, por ejemplo apareciendo en sus spots de televisión el candidato que apoya. De esa manera le suma segundos de aire.
Hay muchas formas y lugares desde donde hacer política. La institucional, con cargos rentados, tiene algunas leyes de hierro. El que no revalida cargo cada cuatro años está afuera. Por eso un cierre de listas como este, con partidos políticos derrumbados y lábiles pertenencias a grupos y subgrupos políticos, se equipara a una carrera por la supervivencia. De ahí que las listas de diputados provinciales estuvieron tan demandadas.
Desde políticos de fuste y trayectoria, pasando por militantes sociales y gremiales hasta los aventureros de siempre pujaron descarnadamente por un puesto expectante (el FPCyS tendrá 8 listas a diputados y el PJ 5). Otra risueña pintura del operador político que busca la reelección como diputado en relación con los cambios de camiseta a último momento, rupturas y proliferación de listas: “Más que bailando por un sueño, esto fue bailando por una banca”.
