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La presidenta Cristina Fernández de Kirchner encabezó ayer en la Casa Rosada la ceremonia de ascenso de oficiales superiores de las Fuerzas Armadas, entre ellos el jefe del Ejército, César Milani, en medio de la polémica por las objeciones de organismos de derechos humanos y fuerzas de la oposición.
En el Salón Blanco de la sede gubernamental, la mandataria le entregó a Milani el diploma de teniente general y le estrechó la mano, luego de que su pliego fuera aprobado el miércoles en el Senado a pesar de las fuertes críticas de la oposición, que lo vinculan con delitos de lesa humanidad durante la última dictadura. Junto a Cristina Kirchner estuvieron el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich; el ministro de Defensa, Agustín Rossi, el secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli, y los titulares de otras carteras.
Además de a Milani, la jefa del Estado entregó las insignias al brigadier general Mario Miguel Callejo, al vicealmirante Gastón Erize y al general de división Luis María Carena, en una ceremonia en la que se entregaron los diplomas y sables a 53 oficiales que ascendieron en las tres Fuerzas Armadas: Ejército, Fuerza Aérea y Armada.
Poco antes, el ministro de Defensa, Agustín Rossi, había vuelto a defender el ascenso de Milani. “Construimos un política de derechos humanos durante todos estos años, de la que nos sentimos orgullosos. Se construyó con el impulso del gobierno y con el acompañamiento permanente de los organismos de derechos humanos, y no veo contradicción alguna en ese sentido”, afirmó Rossi.
El funcionario señaló que las denuncias contra Milani “no tienen ninguna comprobación judicial”, y señaló que el Poder Ejecutivo “nunca ascendió ni abonó el tratamiento de un ascenso a ninguna persona involucrada en situaciones de procesamiento judicial”. Al respecto, señaló el ex jefe del Ejército Roberto Bendini fue pasado a retiro en cuanto se dictó su procesamiento.
Por la oposición, el diputado radical Ricardo Alfonsín consideró que “es difícil encontrar un motivo que, desde una posición de defensa de los derechos humanos, justifique semejante decisión”, y calificó el ascenso como “un verdadero retroceso en la cultura de la democracia y de los derechos humanos”.
En tanto, la titular de Madres de Plaza de Mayo-Línea Fundadora, Nora Cortiñas, sostuvo que le dieron “asco” los senadores que votaron a favor del ascenso de Milani y que esta decisión significa “la vuelta a la Obediencia Debida”. “Lo de ayer fue un retroceso. Un irrespeto total a la lucha de más de 30 años que llevamos los organismos de derechos humanos”, afirmó Cortiñas.
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Bonafini: “Se equivocan”
La titular de Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini, volvió a defender ayer a César Milani y dijo que “los que no lo quieren vendieron la sangre de los hijos”. Además apuntó directamente a Horacio Verbitsky, titular del Cels, ONG que impugnó el pliego de Milani: “Los que se equivocaron con Milani son los mismos que dijeron, muchos de ellos, algún periodista, que no había que nombrarlo a Bergoglio como Papa porque había secuestrado algunos sacerdotes. En vez de secuestrarlos a uno lo salvó, ese al que lo salvó salió a hablar. Así que se equivocó y se equivocan mucho”. Y fue dura con otros organismos de DDHH: “Unos estamos acá y otros están allá. Eso es igual a la reparación económica. Los que cobraron la reparación son los que no quieren a Milani, son tan dignos… pero vendieron la sangre de los hijos. Hay alguna diferencia”.

