Rosario, sábado 24 de octubre de 2026
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Rosario, sábado 24 de octubre de 2026

Terremotos: una voz en el teléfono

Una aplicación para teléfonos inteligentes que podría alertar sobre la ocurrencia de terremotos hasta un minuto antes de que comiencen los temblores, dando a la población la oportunidad de resguardarse, podría estar lista para 2014, anunciaron científicos en el Foro Mundial de Ciencia en Río de Janeiro.

Una aplicación para teléfonos inteligentes que podría alertar sobre la ocurrencia de terremotos hasta un minuto antes de que comiencen los temblores, dando a la población la oportunidad de resguardarse, podría estar lista para 2014, anunciaron científicos en el Foro Mundial de Ciencia en Río de Janeiro.

Investigadores de la Universidad de California presentaron el proyecto, actualmente en sus primeras fases de desarrollo, durante una charla sobre tecnología para prevenir catástrofes naturales realizada en el World Science Forum 2013, que concluyó ayer en la capital carioca.

La aplicación se basa en una tecnología similar al sistema de alerta preparado por el equipo del profesor Richard Allen, del departamento de Ciencias Naturales y Planetarias y director del Laboratorio Sismológico de la universidad estadounidense de Berkeley, en California.

El sistema de alerta de terremotos (EAS por sus siglas en inglés) es utilizado actualmente en California para detectar el avance de un sismo.

Puede advertir del fenómeno desde varios segundos a hasta un minuto de antelación, dependiendo de dónde se encuentre uno en relación al epicentro. Para ello utiliza la primera energía que irradia el sismo, la llamada energía de onda sísmica P, que raramente causa daños.

En ese plazo, las personas podrían correr a un lugar seguro, detener la actividad industrial o el transporte, reduciendo así los riesgos.

La tecnología usa algoritmos con datos de redes sísmicas regionales para detectar rápidamente el comienzo del terremoto, determinar su magnitud y lugar, predecir cuándo se producirá el momento de mayor intensidad y alertar a la población afectada.

En el caso de los teléfonos móviles, quienes se encuentren en el epicentro del terremoto no recibirían el aviso. Pero los temblores detectados por los dispositivos se transmitirían en cadena a otros aparatos para que quienes estén a varios kilómetros puedan actuar, recogiendo de forma sistemática todos los datos facilitados por los dispositivos en la nube para conocer más sobre el fenómeno, dónde está ocurriendo y cómo va a evolucionar.

La aplicación utilizaría funciones presentes en los teléfonos inteligentes, como los acelerómetros y giroscopios, para determinar el movimiento, el GPS y Wi-Fi para identificar la localización donde se encuentran o el magnetómetro para indicar la orientación.

El software trata de aprovechar el hecho de que existen 16 millones de teléfonos inteligentes sólo en California y casi 1.000 millones en el mundo, y que estos dispositivos tienen una gran conectividad.

La aplicación se probará primero en varios miles de usuarios.

Una vez desarrollada, será gratuita y de acceso con código libre.

Con la reunión en Río de Janeiro el Foro Mundial de Ciencia celebró por primera vez un encuentro fuera de Budapest, ciudad donde se ha realizado desde su instauración en 2003. El acontecimiento reúne cada dos años a científicos, diseñadores de políticas, miembros de organizaciones no gubernamentales, instituciones de educación e investigación para debatir cuestiones de política científica.