
Que los dos goles conseguidos por Central, Walter Acuna y Gonzalo Castillejos, no engañen la razón del partido. Vélez, que ganó por un gol, fue ampliamente superior. Ayer se vio la peor versión de Central, aquella que lo acompañó en el primer tercio del torneo. Y si bien la levantada lo puso a tiro en el resultado. Por fútbol, Central fue goleado.
Nada hacía presagiar que el canalla iba a quedar a un centro, que nunca llegó, de la hazaña. Perdía 3 a 0, todos los goles del pibe Ramiro Cáseres (le encantan los rosarinos, a Newell’s le había marcado dos. Y tiene solo 5 en Primera), y el arco del uruguayo Sosa le quedaba en Buenos Aires.
El mediocampo de Central fue dominado con amplitud, en la última línea los errores fueron tremendos. Lagos habilitando a todos en el segundo gol, mientras Donatti rechazó con las ojotas puestas. Un horror, y así jugó a lo largo de 85 minutos.
Claro que a la hora de rescatar algo positivo, el pibe Acuña se lleva la tapa. Entró cuando estaba tres goles abajo, y en su segundo partido convirtió un gol propio de delantero, velocidad, determinación y justeza. Y casi sin quererlo lo puso en partido, mucho más cuando Castillejos de cabeza ante dos hinchas de Vélez (o defensores que miraban) clavó el resultado final. Eso sí, no le quedó nunca el tiro del final. Vélez despertó y manejó la pelota los tres minutos de descuento. Partido para analizarlo en profundidad, repitió un episodio que parecía olvidado.
